Intel, tras 20 años sin encontrar su hueco en el mercado, por fin abandona Itanium

Rubén Castro, 5 agosto 2021

Los procesadores Itanium fueron el resultado de una asociación entre HP e Intel en los años 90, cuando los modelos con instrucciones ISA eran más populares que los x86 y Arm. La arquitectura IA-64 se diseñó para avanzar en los dominios de la entonces exótica informática de 64 bits, así como para sustituir las soluciones propietarias que utilizaban muchas empresas.

Sin embargo, el proyecto fue rápidamente apodado “Itanic” por la cantidad de dinero que se gastó en él, su ambición y la falta de resultados… La promesa de Itanium acabó hundida por la falta de soporte de 32 bits heredados y las dificultades para trabajar con la arquitectura para escribir y mantener el software.

El sueño de una única ISA dominante no llegaría hasta unos años después, pero lo haría gracias a la extensión de AMD64 al conjunto de instrucciones x86 ya existente. El entonces vicepresidente senior (y ahora consejero delegado) Pat Gelsinger dirigía el Grupo de Empresas Digitales de Intel en ese momento, y cuando la capacidad de 64 bits y la computación multinúcleo llegaron a x86, los Xeon de la compañía demostraron ser mucho más adecuados para las demandas del mercado.

El resto es historia: el viejo y fiable x86-64 sigue siendo el ISA preferido hasta el día de hoy, sólo desafiado por Arm, y acabó superando con creces a su primo Itanium tanto en número de núcleos como en velocidad de reloj. Aun así, Intel siguió trabajando en Itanium durante años, hasta que se anunció la última generación en 2017.

Esto ha llegado finalmente a su fin. Después de 20 años luchando por encontrar su hueco en el mundo de la informática, Intel finalmente ha dejado de comercializar sus procesadores Itanium.