Guía para novatos: montar y pintar miniaturas de Warhammer 40.000 (y otros wargames)

Tomás de Jesús, 12 julio 2020

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Si después del artículo anterior de Warhammer 40.000 te motivaste para comenzar a jugar, necesitarás leer esto. Sí, porque las miniaturas hay que montarlas y pintarlas. Y aunque parezca algo sencillo, tiene más intríngulis de lo que a primera vista puedes creer.

Y quien dice Warhammer 40.000 dice cualquier otro wargame donde se deban montar y pintar miniaturas. Debes entender que es todo un conjunto, que pese a que a ti solo te guste el aspecto de jugar partidas, en algún momento montarás nuevas miniaturas o tocarás un pincel.

Claro, claro, también se pueden comprar de segunda mano, montadas, pintadas y todo lo que quieras. Aun así, por experiencia propia ya te digo yo que al menos inténtalo. Pruébalo. Pintar es enriquecedor, aunque las primeras miniaturas que pintes parezcan aguacates pochos.

En este artículo trataré de explicarte con sencillez aquellos aspectos básicos que debes tener en cuenta en el momento de montar y pintar miniaturas.

¿Qué herramientas necesito antes de montar y pintar miniaturas?

El objetivo principal de montar y pintar miniaturas, a parte de disfrutar, es que estas queden tan fantásticas que por dentro te digas “madre mía, tío, este lo va a petar en el campo de batalla” mientras te pasas horas y horas contemplando tu obra de arte acabada.

De verdad, a mi me ocurre eso. Cada miniatura que pinto me quedo empanado viéndola varios días, disfrutando de mi logro. Ya luego en el campo de batalla suele ser la primera en morir. Pero centrémonos: para conseguir esta sensación necesitas herramientas, y no valen los pinceles de tu prima de 5 años.

Por lo general, las miniaturas te vendrán desmontadas y despiezadas. Gracias a unas ilustrativas de montaje serás capaz de convertir ese amasijo de plástico en todo un soldadito. Pero para ello necesitarás:

  • Tenazas de precisión, que te ayudarán a extraer las piezas de la miniatura de las matrices sin peligro que se dañen los elementos más frágiles (como los cuernos, antenas y cuerdas). También puede servir un cutter.
  • Lima, ya que muchas veces suele quedar una rebaba de plástico de los moldes de fabricación.
  • Pegamento de plástico o instantáneo, para juntar las piezas de la miniatura unas con otras.

Por otro lado, para que tengas todo en cuanto vayas a comenzar a pintar, las herramientas y elementos que vas a necesitar son:

  • Pinturas, ya sean de la marca Citadel, Color Wargame e incluso algunas de supermercado. Siempre que sean acrílicas te servirán, aunque las que se han creado para pintar miniaturas te aportarán una calidad superior.
  • Pinceles, desde finitos hasta relativamente anchos. Contar con una variedad de ellos te ayudará a que tengas más comodidad para pintar las diferentes parte de la miniatura.
  • Vaso para el agua, ya que tras cada uso del pincel o cuando quieras cambiar de color para pintar deberás retirar la pintura sobrante de las cerdas del pincel.
  • Iluminación adecuada. Una lámpara con lupa o una de brazo flexible son buenas opciones. Lo importante es que cuentes con luz directa sobre la miniatura.
  • Paleta de colores, donde podrás depositar el color que estés utilizando para ir recogiendo la cantidad que necesites con el pincel. O para descargar el pincel si has cogido mucha pintura.
  • Trapo o pañuelos de papel para secar el pincel, retirar pintura del pincel y mantener la zona de trabajo un poco limpia.

Tras estos materiales básicos, hay muchos aficionados que tienen sus caprichos y sus formas de montar y pintar miniaturas de Warhammer 40.000 de forma particular.

Por ejemplo, usar guantes de plástico para montar y pintar miniaturas, evitando que el pegamento instantáneo se te quede en las yemas o no ensuciándose los dedos con la pintura que no acaba en la miniatura.

Primer contacto con las miniaturas: matrices

Aunque la recomendación para todo iniciado en el modelismo de miniaturas y wargames es comenzar con cajas de iniciación básica, donde las miniaturas son más fáciles de montar, muchos se lanzan directamente a por aquellas que tienen más complejidad.

Cuál es la sorpresa cuando se encuentran con una caja llena de plastiquete, muchísimas piezas y tantas opciones alternativas para montar que no se esperaban. Pero antes de ser una ventaja, aquí la falta de experiencia puede convertir el momento en un estrés absoluto.

Por lo general, en la mayoría de cajas de Warhammer 40.000 y otros wargames las miniaturas vienen en matrices. Esto son láminas de plástico salidas directamente del molde de impresión. En ella encontrarás brazos, piernas, torsos, cabezas, armas y muchas cosas más, pero requerirán que tengas paciencia y orden.

La recomendación es que no comiences a quitar las piezas de las matrices como un loco, sino que lo hagas lentamente al montar una miniatura tras otra. Puede ocurrir que un brazo o una pierna solo encaja con un tipo de cuerpo, y al improvisar en el montaje acabes liándola parda.

Sigue las instrucciones, monta las miniaturas poco a poco y disfruta de ello. Ya luego, con los accesorios complementarios y las pinturas le darás el toque de personalidad. Y cuando llevas varios años metido en esto tendrás una enorme caja de restillos con los que combinar.

Pasos para que tus miniaturas queden fetén

A continuación te detallo paso a paso cómo preparar la miniatura para su pintado. Si eres un poco listo, no necesitarás de mis consejos, pero os juro que cuando yo comencé con esto montaba unos desastres monumentales. Así que esto será como una lista de pasos y un recordatorio de mi traumático pasado como montador de miniaturas.

1. Montaje de la miniatura con pegamento instantáneo

Aunque hay miniaturas que, por su diseño, pueden montarse sin pegamento, la inmensa mayoría necesitarán de él. Por eso, cuando tengas pegamento instantáneo o pegamento de plástico, es importante que tengas muchísima paciencia.

Sigue las instrucciones de montaje, echa la cantidad justa de pegamento y espera pacientemente a que éste se seque. No te confíes, sobre todo en aquellas partes de la miniatura que tienen menos superficie de contacto de pegado, porque a veces las sueltas y no se han pegado aún.

Ten cuidado cómo posicionas tus dedos, porque si los metes en una parte donde pusiste pegamento, dile adiós a tu yemas. Se te van a quedar unas ricas costras de pegamento instantáneo que te van a durar uno o dos días. Por eso la recomendación de usar guantes de plástico.

El pegamento de plástico es algo más difícil de usar pero da mejores resultados

Es importante destacar la diferencia entre los pegamentos de plástico y los instantáneos. Mientras estos últimos son más rápidos en secarse, si la miniatura se cae o tiras fuerte de esa parte de la miniatura es posible que se arranque entera. En cambio, con el pegamento de plástico se funde el material de ambas partes para formar una única pieza.

Hay algunas miniaturas que necesitas hacer ciertos malabares, ya que para pegar armas o secciones de brazo vas a tener que sujetar todas las partes con tus dedos. No te frustres, es cuestión de práctica y paciencia. Y si ves que no puedes, pídele ayuda a alguien para que te sujete las otras partes.

En cuanto hayas montado tres o cuatro miniaturas ya irás cogiéndole el ritmo, sobretodo si tienen una posición o piezas idénticas unas de otras. Ten a mano las tenazas de precisión o el cutter durante el montaje, por si queda algún resto de plástico sobrante que entorpezca. Así podrás recortar y seguir pegando con comodidad.

2. Limpieza de rebabas

¡Buah! Después de una o dos horazas has conseguido montar tus diez miniaturas de supersoldados espaciales. Grises por el plástico, con sus poses heroicas y a la espera de que les des tu primera pincelada. O quizás llevarlos a jugar directamente.

Pero hay un pequeño detalle que muchas tienen y que si no se trata ahora, luego restará calidad al pintado: las rebabas. Estas molestas tiras pueden encontrarse en recovecos, superficies planas e incluso cruzándose por en medio de la cabeza a la miniatura.

Para solucionarlo debes coger la lima, las tenazas de precisión o el cutter y dedicarle un tiempo a raspar estas líneas que estropean el buen aspecto de las miniaturas. Procura no pasarte, sino limar lo justo para que el relieve desaparezca sin dañar otras partes de la miniatura.

Aunque sea un trabajo tedioso, luego lo agradecerás. Por pereza tengo miniaturas en las que su momento no retiré las rebabas y ahora, pintadas, parecen un juguete de los chinos. Tampoco es que pinte bien, pero esos pequeños detalles marcan la diferencia entre un juguete y una miniatura bien trabajada.

3. Aplicación de la imprimación base

Como último paso antes de ponerte a pintar está la aplicación de la imprimación base. Esta suele ser, por lo general, blanca o negra; aunque si tu ejército de miniaturas de Warhammer 40.000 van a tener un color identificativo específico, puedes ahorrarte trabajo haciendo una buena capa de imprimación de ese color.

La imprimación puede realizarse tanto en pincel como en spray, pero yo recomiendo esto último. Con el spray podrás aplicar la imprimación a más miniaturas a la vez, además de evitar que la pintura se acumule en ciertos rincones de la miniatura.

No tiene que ser una capa de pintura perfecta, pero sí lo suficientemente consistente para que los colores que luego vendrán tengan fuerza. Piensa que con cada capa de pintura que añadas a una miniatura se pueden perder relieves. Y eso hace que la calidad caiga en picado una vez acabada.

La imprimación en blanco o tonos similares ayuda a realzar la iluminación de los otros colores: un rojo se verá más brillante y también coge mejor el amarillo. Pero por otro lado, si con el pincel no alcanzas a pintar algunos recovecos de la miniatura, estos desentonarán con el blanco base.

Por otro lado, la imprimación negra es más adecuada para aquellas personas que no tienen experiencia en el pintado de miniaturas. El negro que no se pinta ayuda a darle profundidad a la miniatura, quedando los pequeños rincones oscurecidos como si no les diese la luz; esto es ideal cuando la miniatura usa capas o se solapan los brazos con el pecho.

Aunque hay colores que en la imprimación negra para miniaturas que no cogen demasiado bien: necesitarás aplicar marrones antes de poner amarillo directamente, o grises antes de pintar blanco. También depende de la pigmentación de la pintura que hayas comprado.

Personalmente siempre uso imprimación negra en mis miniaturas. Lo recalco por si no ha quedado claro: soy un pintor del montón y el fondo negro ayuda a compensar los errores que cometo con mi pulso de chihuahua histérico.

Técnicas básicas de pintado de miniaturas

Como pintor novato o que no quiere dedicarle demasiado tiempo al pintado de las miniaturas, existen varias técnicas que pueden ayudarte a ello. Algunas más fáciles que otras, te ahorrarán disgustos y frustración.

Capa guía

Ya hayas imprimado en color blanco o negro, te percatarás que muchas partes de la miniatura son difíciles de distinguir con un único color. Para solucionarlo puedes aplicar una capa guía, que no es más que añadir una suave capa de pintura que ayude a realzar las aristas y las formas de tu miniatura.

Con la imprimación blanca es recomendable usar una tinta oscura aguada, es decir, que ensucie el blanco de la miniatura ligeramente pero sin que tampoco la deje sucia de los pies a la cabeza. Ahora bien, si tu ejército lo vas a pintar de puro blanco, vas a tener que achinar los ojos y aprovechar la imprimación blanca.

En lo que respecta a la capa guía en imprimación negra, la forma de aplicarla es algo diferente, más parecida a la técnica de pincel seco que veremos más adelante. Y es que aplicar una tinta negra a una pintura de este color no tiene sentido ninguno. La tinta blanca tampoco ayuda demasiado.

Coge con el pincel un color gris o gris oscuro, descarga la pintura en un pañuelo de papel hasta que apenas te quede en el pincel. Luego, arrastra suavemente el pincel por encima de la miniatura, manchando las partes que más resaltan de la misma, como aristas, codos, esquinas y los detalles.

Como ocurre con la tinta oscura en la imprimación negra, este pintado inicial de la miniatura debe ser suave y solo manchar lo necesario para que tu veas con claridad todas las partes de tu miniatura.

Colores base

La técnica más básica de pintado. Se trata de coger pintura con el pincel y aplicarla en las superficies de la miniatura que quieras que sean de ese color. Así sin más. Ya sean espacios grandes o pequeños, la clave es intentar no salirse y procurar que el color quede uniforme en toda la miniatura.

Hay que tener claro qué partes de las miniaturas vas a pintar de ciertos colores y ya está. Como si estuvieras pintando uno de esos cuadernos de pinta y colorea pero en tres dimensiones.

Aunque cuando comiences a pintar con la aplicación de la pintura básica es más que suficiente, luego verás que puedes combinarla con otras técnicas que le añadirán más calidad y acabados a la miniatura. Un ejemplo de ello es el lavado de tintas, que conseguirá que tu miniatura tenga profundidad.

Pincel seco

LLevo desde los 14 años pintando miniaturas y esta es la mejor técnica, junto a la de la capa base, que tengo. Y es que, voy a ser honesto, a mi me come la paciencia pasarme horas pintando una sola miniatura. Soy más de jugar.

El pincel seco es una técnica sencilla para pintar ciertas piezas o indumentarias de las miniaturas. Se trata de depositar de una manera “sucia” la pintura para que aquellos relieves más resaltados cojan la pintura, añadiendo iluminación a la miniatura.

Esta técnica es muy utilizada en el pintado de escenografía, en especial cuando toca pintar rocas y piedras. A la capa base gris se le hacen rápidas pasadas de gris más claro y blanco, consiguiendo un resultado decente en muy poco tiempo.

Ahora bien, la técnica del pincel seco hay que aplicarla con cuidado; presionar demasiado el pincel contra la miniatura puede estropear todo el pintado por completo, obligándonos a rehacer el desastre. Desliza suavemente el pincel hasta que esté satisfecho con la iluminación obtenida.

Hay varios inconvenientes con esta técnica: perderás mucha pintura al tener que descargar el pincel en la paleta de colores o en el pañuelo hasta conseguir la cantidad justa para no estropear la miniatura; también daña mucho las puntas de los pinceles, por lo que utiliza los viejos o unos específicos para esta técnica.

Degradados

Aunque algo complicada si nunca has pintado antes, un novato puede conseguir degradados muy interesantes para sus miniaturas. Esta técnica se trata de ir iluminando ciertas partes de la miniatura con diferentes colores (pero similares) y conseguir una mayor sensación de profundidad.

Pongamos por ejemplo que tu miniatura tiene una capa y la quieres pintar de rojo. Tras la aplicación de la capa base del rojo más oscuro que tengas, vas mezclando esta misma pintura con la blanca para conseguir un tono más clarito.

Cada vez que aplicas este tono más luminoso, dejas una porción del tono anterior sin cubrir, haciendo una escala de degradado hasta llegar al tono más clarito que quieras. Llegados a un punto puedes utilizar naranjas y amarillos, para darle el toque definitivo a la capa.

Repito: no es fácil, es cuestión de práctica y las primeras veces que lo realices es muy probable que te salgan los colores demasiado escalados. Pero si tienes paciencia y no desistes, podrás conseguir degradados espectaculares.

Luces

Otra técnica para aplicar profundidad en la miniatura. Las luces ayudan a resaltar esas aristas y partes de la miniatura que más sobresalen, las que supuestamente recibirían la mayor iluminación de un foco de luz.

Suele utilizarse color blanco, pero también puedes usar tonos más claro de los colores base que hayas utilizado antes que darle el toque final con el blanco. En cualquier caso, las luces deben hacerse con mesura para que la miniatura no parezca una bola de discoteca.

Es importante que antes de aplicar esta técnica imagines desde qué punto va a venir la “luz falsa” que iluminará tu miniatura. Depende de esto habrá aristas y partes que, pese a sobresalir, no necesitarán de la aplicación de luces.

Para hacer luces a la miniatura solo necesitas un pincel fino y mucho pulso. Coge la pintura clarita con la que vas a realizar la técnica y traza finas líneas en las superficies que vas a iluminar, pegado a las esquinas y relieves.

Quizás las primeras luces te salgan gruesas y exageradas, pero piensa que ya estás haciendo más que yo. Sí, no aplico luces a mis miniaturas, no tengo paciencia para ello. Yo uso la técnica siguiente.

Lavado de tintas

Las tintas permiten hacer acabados “sucios”, como diría. Y es que si tienes una miniatura con la pintura base aplicada pero no quieres hacer ni luces ni degradados para iluminarla, el lavado de tinta será tu técnica clave final.

Con el lavado de tinta conseguirás que las partes más profundas de la miniatura queden más oscura, mientras que las que más sobresalen queden casi con el color base. Esto logrará que, de manera posterior, los tonos de color cambien ligeramente.

Para aplicarla solo necesitas tinta para miniaturas del color que quieras y un pincel. Moja el pincel en la tinta y repartelo por aquellas partes de la miniatura que quieras oscurecer. Luego, solo deja secar la miniatura y no la toques hasta que se haya evaporado todo el líquido, dejando la pigmentación de la tinta.

Personalmente aplico tinta a la miniatura de los pies a la cabeza. Procuro repartirla con el pincel para que los sitios donde se supone que hay sombra queden más oscuros. A veces me he pasado aplicando esta técnica, dejando a la miniatura demasiado ensombrecida que he tenido que repintarla. Dejad que se seque; si luego queréis oscurecerla más, adelante.

De forma alternativa, para que el contraste de luces y sombras sea un poco más exagerado, paso el dedo cuando la tinta aún está húmeda y retiro el líquido de las partes de la miniatura que más sobresalen.

¿Qué hago una vez que la miniatura está pintada?

Hayas usado la técnica que hayas utilizado, tarde o temprano tendrás la miniatura pintada y acabada. El proceso no acaba aquí, ya que te queda un único paso para asegurarte que al tocarla la pintura se desprenda por culpa del sudor de tus dedos choriceros.

Toca barnizarla. Y os lo digo por experiencia que es necesario sí o sí, a excepción de los que pintáis para meter las miniaturas en una vitrina. El roce de la miniatura con la esponja de transporte, otras miniaturas y con las manos hace que la pintura se ablanda y se escame.

Puedes aplicar barniz tanto con pincel como en spray, según lo que prefieras. Por comodidad, siempre es mejor el spray; sobre todo cuando toca barnizar muchas miniaturas a la vez. Aunque el barniz a pincel te permite en mayor control de cuánto barniz queda en cada rincón de la miniatura.

Por otro lado, suelen utilizarse dos tipos de barnices: el barniz mate y el barniz brillante. El mate, tras su aplicación apenas se nota, manteniendo el color original que hayas dejado al finalizar la miniatura. En cambio, el brillante hará que resalte cuando la luz natural impacte sobre la miniatura.

La ventaja del barniz brillante es que es más espeso y protege mejor de rozaduras y del sudor de las manos, por lo que muchos aficionados aplican una capa de este para luego apagar su brillo con una fina capa de barniz mate.

Importante: cuando vayas a barnizar procura que el día no sea húmedo, porque el barniz no se secará de forma correcta y te hará efecto nevado. Para solucionarlo solo tienes que añadir una capa más de barniz en las condiciones adecuadas.

Otro consejo, sobre todo si aplicas barniz con spray, es que tampoco lo hagas cuando hace mucho calor. Las partículas de barniz pueden secarse antes de llegar a la miniatura, consiguiendo un resultado parecido al efecto nevado del día húmedo.

Para finalizar, puedes decorar la peana de tu miniatura para que esta se vea mucho más espectacular. Pero eso es tema para otra guía para novatos de Warhammer 40.000.


¿Y tú cómo pintas tus miniaturas? ¿Te animas a compartirlas con nosotros? Saca tu friki interior, déjanos un comentario y opina sobre el pintado de miniaturas.

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