La verdadera razón por la que somos adictos a crujirnos los dedos

Aitor Ramirez, 3 febrero 2019

Como ya sabrás, en el mundo solo hay dos tipos de personas: las que no pueden parar de crujirse las articulaciones y las que lo odian.

A ver, tampoco estoy todo el día crujiéndome los dedos ni los nudillos, pero, desde luego, es un hábito que no puedo evitar hacer bastantes veces al día.

También me cruje de vez en cuando el cuello, la espalda, las rodillas…Pero desde luego, mi adicción son los dedos. Es superior a mí.

Por supuesto, intento crujirlos lo menos posible en público, porque sé que hay gente que le molesta, pero es que hay veces que para mí es tan necesario crujirme los dedos como rascarme si me pica la frente.

Por eso, he decidido investigar a ver si es malo o no y por qué es tan adictivo.

¿Qué es el crujido en realidad?

Aunque parezca una pregunta sencilla, la respuesta no se ha sabido con certeza hasta hace tan solo unos pocos años.

El sonido se produce cuando el gas disuelto en el líquido sinovial se libera, forma burbujas y estalla.

Las articulaciones están rodeadas de una cápsula llena de un líquido, llamado líquido sinovial. Este fluido sirve para lubricar las articulaciones y tiene en su interior cierta cantidad de gases disueltos (CO2, N2 y O2), aunque el más predominante es el nitrógeno. Si no tuviéramos este líquido, el roce entre los huesos terminaría desgastándolos en poco tiempo.

Cuando tiramos de los dedos o doblamos los nudillos, estiramos esa cápsula que contiene el líquido y como está cerrada y es estanca, la presión disminuye, causando que se formen pequeñas burbujas de nitrógeno gaseoso (cavitaciónref), que estallan inmediatamente después. Y es el colapso de esa burbuja lo que causa el chasquido que oímos.

Una vez que las burbujas han estallado, los gases tardan unos 10-20 minutos en disolverse por completo en el líquido y es por eso por lo que hay que esperar un rato hasta poder “tronarnos” las articulaciones otra vez.

A continuación, podemos ver un vídeo de una resonancia magnética realizada por la Universidad de Alberta (Canadá) en la que se puede observar el proceso.

La burbuja se aprecia como una pequeña bola blanca.

¿Es perjudicial? ¿Provoca artritis y artrosis?

Hay bastante confusión acerca de los posibles perjuicios de crujirse los dedos. Por ejemplo, mucha gente cree que el crujirse los dedos provoca artritis o que es malo para los huesos, porque al principio se creía que el sonido se producía con el choque de los huesos. Por eso, vamos a huir de mitos y vamos a repasar los estudios científicos al respecto.

Eso sí, lo primero que vamos a hacer es ver la diferencia entre artritis y artrosis, porque mucha gente los confunde:

  • La artritis es la inflamación de una o más articulaciones. Los principales síntomas son la hinchazón y el dolor provocado por la inflamación de la membrana sinovial. También produce rigidez, sobre todo por la mañana o después de periodos prolongados de reposo. Además de dañar las articulaciones y los tejidos circundantes (tendones y músculos), puede provocar una disminución de la movilidad y de la función articular.
  • La artrosis es una enfermedad degenerativa, inflamatoria, crónica, que lesiona el cartílago articular y lo disminuye, lo que provoca que los huesos se rocen y se vayan desgastando. Esto produce rigidez, dolor e incapacidad funcional. La artrosis suele afectar a los dedos de las manos, la rodilla, la cadera, el hombro y la columna cervical y lumbar.
Es importante diferenciar la artrosis de la artritis, ya que en ésta es la inflamación la causante de la enfermedad y en la artrosis es el desgaste. Las dos enfermedades causan hinchazón, dolor y rigidez, pero en la artrosis el dolor se produce con el movimiento y mejora cuando hay reposo.

Un estudio realizado por J. Castellanos y D. Axelroda descartó en 1990 que el hacer sonar las articulaciones cause artritis.ref

Otro estudio de Kevin deWeber, Mariusz Olszewski y Rebecca Ortolano en 2011, también descarta que el crujirse los dedos cause artrosis.ref

Y, de hecho, hay varios estudios no han encontrado ningún tipo de diferencia (degeneración) entre los sujetos que se crujían los dedos y los que no. refref

De hecho, es algo que ya probó el doctor Donald Unger en sus propias carnes y que le valió el premio IG Novel de Medicina en el 2009, otorgado por la revista inglesa de humor científico ‘Improbable research’. Unger se hizo sonar los nudillos de su mano izquierda (pero nunca los de la derecha) todos los días durante un periodo de 60 años. Así, a sus 85 años publicó el resultado de su experimento en el que no se mostró ningún signo de artrosis en su mano izquierda.ref

Crujirse los dedos tampoco es bueno

Eso sí, el crujirse los dedos sí puede tener algunos efectos negativos:

  • Por un lado, produce una distensión de los ligamentos que provocan una disminución de la fuerza.ref
  • Doblar los dedos para crujirlos puede llegar a agrietar y desgastar el cartílago en exceso si se hace de manera habitual. Por eso, la manera menos dañina es tirar de los dedos para estirarlos.

¿Por qué lo hacemos?

Además de ser una manía o un hábito compulsivo para algunos, el hecho de crujirse los nudillos tiene en realidad una explicación física y es que libera presión de las articulaciones.

Hacer sonar las articulaciones alivia la tensión que acumulan

A medida que usamos las manos, las articulaciones van comprimiéndose y sintiéndose tensas. Al estirarlas, esa tensión se alivia produciendo una sensación agradable, como cuando nos estiramos con los brazos abiertos (aunque no cruja ninguna articulación).

¿Qué hace que algunos sean más adictos que otros?

Pues lo mismo que hace que algunas personas sean más adictas que otras a determinadas actividades (ludopatía, drogadicción, etc.): los genes y los hábitos.

  • Los factores genéticos cobran mayor importancia en la medida en la que el hábito se va haciendo más estable y repetitivo. Al igual que se demostrado la influencia de los genes sobre el consumo de cafeína, nicotina, alcohol, azúcar o el uso compulsivo de Internet.
  • También están presentes los factores externos, como el estrés o el tipo de trabajo, ya que las personas que usan más las manos en tareas de precisión (programadores, cirujanos, etc.) son más propensas a crujirse los dedos habitualmente, ya que son más sensibles a la sensación de tensión en los dedos.

Por eso, crujir las articulaciones crea dependencia, ya que proporciona una sensación de alivio muy agradable que nos engancha.


Espero que este artículo te haya ayudado a disipar algunas dudas y te ayude responder con coherencia a todos aquellos que te digan que crujirse los dedos es perjudicial.

Aun así, te animo que seas más consciente e intentes controlar y disminuir el hábito todo lo que puedas, evitarás el debilitamiento de los ligamentos.

Fuentes

  1. ualberta.ca
  2. en.wikipedia.org
  3. ncbi.nlm.nih.gov
Ver más