Ctrl+Alt+Del: la historia de un heroe de la programación

Rubén Castro, 9 febrero 2020

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En 2013, Bill Gates admitió que la famosa combinación de teclas ctrl+alt+del fue un error y culpó a IBMref. Pero hoy no voy a hablar de eso, hoy voy a contarte la historia de cómo el comando se hizo famoso y convirtió a su creador en un “héroe” del mundillo.


En la primavera de 1981, el ingeniero David Bradley formaba parte de un selecto equipo que trabajaba desde un anodino edificio de oficinas en la ciudad Boca Ratón, Florida. Su misión: construir el nuevo PC de IBM.

Como Apple y RadioShack ya vendían pequeños ordenadores, corría mucha prisa por sacar adelante el proyecto (nombre en clave: Acorn). En lugar del plazo habitual de tres a cinco años, Acorn tenía que ver la luz en tan solo un año.

Uno de los mayores problemas de los programadores era que cada vez que el ordenador encontraba un fallo en el código, había que reiniciar manualmente todo el sistema. Al volver a encender la máquina, esta realizaba automáticamente una serie de pruebas de memoria, lo que consumía un tiempo muy valioso.

“Algunos días, se reiniciaba cada cinco minutos mientras se buscaba el problema”, dice Bradley.

Las tediosas pruebas, hacían que los programadores se tirasen de los pelos. Así que Bradley creó un atajo de teclado que producía un reinicio del sistema saltándose las pruebas de memoria.

No todos los héroes llevan capa

Todavía no podía creer como una solución tan simple lo había convertido en un héroe de la programación… alguien al que le pedían que firmase teclados en las conferencias. Pero, sobre todo, lo que nunca se imaginó, es que un simple comando se convertiría en una parte tan integral de la experiencia del usuario.


Bradley se unió a IBM como programador en 1975. En 1978, estaba trabajando en el System/23 Datamaster, el primer intento fallido de la compañía de crear un ordenador personal. Era una época emocionante, los ordenadores comenzaban a ser más accesibles, y Bradley tuvo la oportunidad de ayudar a popularizarlos.

En septiembre de 1980, se convirtió en el 12º de los 12 ingenieros elegidos para trabajar en Acorn. El equipo, muy unido, salió íntegramente de la sede de IBM en Nueva York. “Tuvimos muy pocas interferencias”, dijo Bradley. “Tenemos que diseñarlo básicamente a partir de una hoja de papel en blanco.”

Bradley trabajó en todas las áreas, desde escribir programas de lectura/escritura hasta solucionar problemas con las placas. A los cinco meses del proyecto, creó ctrl+alt+del.

Lo hizo tan solo para tachar una cosa más de su lista de tareas.

“Fueron cinco minutos, 10 minutos de trabajo. Luego pasé a la siguiente de las más de 100 cosas que había que hacer”.

Bradley eligió las teclas por su ubicación: la tecla “del” está tan alejada de las otras dos que es imposible que las tres sean presionadas accidentalmente al mismo tiempo. Nunca tuvo la intención de poner el atajo a disposición de los consumidores; estaba destinado a él y a sus colegas programadores, para quienes cada segundo era vital.


El equipo se las arregló para terminar el proyecto Acorn en el plazo previsto. En el otoño de 1981, el PC de IBM llegó a las estanterías de los comercios. Una caja gris bajo un monitor que escupía líneas de letras verdes.

Los hábiles ingenieros de IBM lo consiguieron

Los expertos en marketing de IBM estimaron que la compañía vendería algo más de 240.000 unidades en los primeros cinco años; los ejecutivos de la compañía pensaban que era una estimación demasiado optimista.

Todos estaban equivocados. Las ventas de PCs de IBM serían de millones. Gente de todas las edades usarían sus máquinas para jugar, editar documentos y hacer cálculos. Todo un hito que cambió la informática.

Sin embargo, pocos de estos consumidores eran conscientes del atajo de Bradley, que seguía viviendo silenciosamente dentro de sus PCs. No fue hasta principios de los 90, cuando el SO Windows, de Microsoft, despegó, que el atajo cobró importancia.

Cuando los PCs con Windows de todo el mundo se empezaron a quedar colgados y la infame “pantalla azul de la muerte” se extendía como la peste, una solución rápida se extendió mediante el boca a boca: ctrl+alt+del. De repente, el pequeño código de Bradley se convirtió una gran solución. Por supuesto, los medios se hicieron eco de la grácil combinación de tres teclas. Lo que hizo que todavía cobrase más fama.

En 2001, cientos de personas se congregaron en el Museo tecnológico de la Innovación, en San José (California) para conmemorar el 20º aniversario del PC de IBM. En dos décadas, la compañía ha vendido más de 500 millones de PCs en todo el mundo.

La infame archiconocida pantalla azul de Windows

Después de la cena, los más ilustres invitados, Bill Gates incluido, se juntaron en una mesa de debate. Pero la primera pregunta no fue para Gates, sino para David Bradley: el programador, que siempre se ha sorprendido por lo popular que le resultaron esos cinco minutos dedicados a crear ctrl+alt+del, bromeando, se apresuró a compartir la gloria.

“Tengo que compartir el crédito”. “Puede que yo lo haya inventado, pero Bill lo hizo famoso.”

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