Una agencia estadounidense advierte de que el acuerdo de 22.000 millones de dólares entre el Ejército y Microsoft HoloLens podría ser un despilfarro

Rubén Castro, 28 abril 2022

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Como ya informamos el año pasado, el Ejército de Estados Unidos llegó a un acuerdo con Microsoft para comprar 121.500 gafas de realidad aumentada Mi Integrated Visual Augmentation Systems (IVAS) basadas en su tecnología HoloLens. El coste total sería de 22.000 millones de dólares del dinero de los contribuyentes.

El sistema combina sensores nocturnos, térmicos y de soldados de alta resolución en una pantalla de visualización. También aprovecha la realidad aumentada y el aprendizaje automático para permitir un entorno de entrenamiento de realidad mixta similar al de la vida real, escribió la rama militar.

Los indicios de que el proyecto podría tener problemas llegaron unos meses más tarde, cuando el lanzamiento de las gafas de realidad aumentada se retrasó del año fiscal 2021 a septiembre de 2022, pero el Ejército dijo que seguía plenamente comprometido con el acuerdo.

Sin embargo, parece que la Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Defensa de EE.UU. no comparte el entusiasmo del Ejército, nada de que muchos soldados estén teniendo problemas con los dispositivos. “Adquirir IVAS sin lograr la aceptación de los usuarios podría suponer el despilfarro de hasta 21.880 millones de dólares en fondos de los contribuyentes para poner en marcha un sistema que los soldados pueden no querer utilizar o utilizar como se pretende”, escribió en un informe de auditoría.

El informe afirma que ha habido una aceptación tanto positiva como negativa del IVAS por parte de los soldados. No entra en muchos detalles, aunque gran parte del contenido ha sido redactado. “Si a los soldados no les gusta el IVAS y no encuentran que mejora en gran medida el cumplimiento de la misión, entonces los soldados no lo utilizarán”, concluye la OIG.

Douglas Bush, subsecretario del Ejército para Adquisiciones, Logística y Tecnología, respondió al informe diciendo que la cifra de 21.800 millones de dólares era probablemente el doble de lo que el ejército gastaría en el IVAS y representaba un techo de contrato con la peor estructura de precios posible.

Bush añadió que es demasiado pronto para conocer los sentimientos de los soldados hacia el sistema de RA, señalando que a la mayoría no le gustaron las gafas de visión nocturna cuando se introdujeron en la década de 1970, pero que los dispositivos son ahora ampliamente utilizados por los militares. También dijo que los comentarios eran subjetivos y estaban influidos por factores como la fatiga y la familiaridad con la tecnología que se estaba probando.

Para que te hagas una idea, al coste de 22.000 millones de dólares cada sistema HoloLens saldría a una media de 181.000 dólares.

En definitiva, la OIG sostiene que el Ejército debería haberse asegurado de que los soldados quisieran utilizar la tecnología IVAS antes de gastar 22.000 millones de dólares del dinero de los contribuyentes en ella, lo que parece bastante sensato.