Las licencias Creative Commons (CC) están por todas partes: en las fotos de Wikipedia, en Flickr, en bancos de imágenes, en música, en vídeos… Son la forma más popular de que un autor diga, de un vistazo, qué puedes y qué no puedes hacer con su obra, sin tener que pedirle permiso ni negociar nada.
Y aunque suenen a jerga legal, entenderlas es mucho más fácil de lo que parece: en el fondo son solo cuatro condiciones que se combinan entre sí. Una vez las pillas, sabrás al instante si puedes usar una foto en tu blog, si tienes que citar al autor o si te la estás jugando.
Vamos a verlas una a una, cómo se combinan, cómo citar bien una obra y los errores más comunes que conviene evitar. Y al final, la pregunta que se hace hoy todo el que publica con licencia abierta: si pones una CC a tus fotos, ¿puede una IA entrenarse con ellas?
Para leer más tarde...
Limitaciones
Las licencias Creative Commons contemplan una serie de limitaciones que son como variables que se combinan entre sí para determinar la restricción de la licencia.
- Atribución (BY): al copiar, distribuir, exhibir o modificar la obra tendremos que citar de manera explícita al autor. En inglés la encontrarás como Atrribution y como regla nemotécnica, en inglés se suele usar by Nombre Autor.
- Compartir Igual (SA): permite usar la obra para crear otra, pero se tendrá que publicar con la misma licencia que la original. En inglés se conoce como Share Alike de ahí las siglas SA.
- No Comercial (NC): puedes usar la obra para copiarla, distribuirla, exhibirla o modificarla, pero no podrá ser utilizada con fines comerciales (ganar dinero con ella). En inglés es Non-Commercial.
- No Derivadas (ND): puedes copiar, distribuir, exhibir y reproducir la obra siempre y cuando no la modifiques. Por ejemplo, no podrías coger una fotografía y añadirle texto. En inglés la encontrarás como No Derivative Works.
Licencias

Combinando estas cuatro variables obtendremos seis licencias diferentes más una, la CC0 que es la ausencia de dichas condiciones.
- Licencia de dominio público (CC0): es la famosa licencia CC0 o Creative Commons Zero. Con ella podrás usar la obra sin restricciones. Ni siquiera tendrás que citar al autor. Es el tipo de licencia más habitual en los bancos de imágenes gratuitos.
- Solo atribución (CC BY): podrás usar y modificar la obra como quieras, sea o no comercial, pero tendrás que citar al autor.
- Atribución + Compartir Igual (BY-SA): podrás usar dicha obra en proyectos personales o comerciales, también podrás editarla, pero tendrás que citar al autor y tendrás que publicar la obra bajo la misma licencia BY-SA. Por lo que cualquier persona podrá usar tu obra para sus propios proyectos.
- Atribución + No Derivadas (BY-ND): puedes usar la obra si modificar, siempre y cuando cites al autor. Por ejemplo, podrías utilizar una fotografía con esta licencia para ilustrar un artículo, pero no puedes modificarla ni añadir texto.
- Atribución + No Comercial (BY-NC): puedes usar y modificar la obra siempre y cuando no sea en proyectos comerciales (no ganes dinero) y cites al autor.
- Atribución + No Comercial + Compartir Igual (BY-NC-SA): puedes usar la obra siempre que sea un proyecto no comercial, cites al autor y publiques la nueva obra bajo la misma licencia BY-NC-SA.
- Atribución + No Comercial + No Derivadas (BY-NC-ND): puedes usar la obra siempre que no la modifiques, que la utilices en un proyecto no comercial; y que cites al autor.
Si te queda alguna duda no dejes de comentarla abajo.
Cómo citar bien una obra Creative Commons
Salvo la CC0 (dominio público), todas las licencias Creative Commons exigen citar al autor. Y ojo, porque “citar bien” no es solo poner un nombre: hacerlo mal es el error más habitual y, técnicamente, incumple la licencia.
La forma correcta es fácil de recordar con la regla TASL (por sus siglas en inglés):
- T — Título: el nombre de la obra, si lo tiene.
- A — Autor: el nombre (o seudónimo) de quien la creó.
- S — Fuente (Source): un enlace a la obra original (por ejemplo, a la página de Flickr o Wikimedia).
- L — Licencia: indicar qué licencia es (CC BY, CC BY-SA…) y, a ser posible, enlazar al texto de esa licencia.
Si la licencia lleva la condición SA (Compartir Igual) y has modificado la obra, recuerda que además tendrás que publicar tu versión con esa misma licencia.
Errores comunes y dónde encontrar obras CC
Antes de lanzarte a usar contenido Creative Commons, tres avisos que te ahorrarán disgustos:
- “No comercial” (NC) es más estricto de lo que parece. Mucha gente cree que su web “no es comercial”, pero si tiene publicidad, enlaces de afiliados o vende algo, ya puede considerarse un uso comercial. Ante la duda con una obra NC, mejor no usarla en un proyecto que genere ingresos.
- La CC0 no es lo mismo que “gratis”. La CC0 es una renuncia total de derechos: puedes usar la obra sin ni siquiera citar al autor. Es distinta de una CC BY, que también es de uso libre y gratuito… pero obliga a atribuir. Confundirlas es un clásico.
- Una licencia CC es irrevocable. Una vez publicas algo bajo Creative Commons, no puedes echarte atrás con las copias que ya circulan. Piénsalo bien antes de licenciar tu propio material.
¿Y dónde encontrar obras con estas licencias? Los mejores sitios son Wikimedia Commons, el buscador Openverse y Flickr (filtrando por licencia). Ahí tienes millones de fotos, ilustraciones y sonidos listos para usar… siempre respetando su licencia.
¿Puede una IA entrenarse con mi obra si la publico en CC?
Es la duda que más ha crecido entre quienes publican fotos y vídeos con licencia abierta, y la respuesta incomoda: tu licencia Creative Commons no decide eso.
El motivo lo explica la propia organización. Una licencia CC concede permisos donde alcanza el derecho de autor, y en muchos países el entrenamiento de modelos cae fuera, amparado por excepciones y limitaciones. Y aun cuando la licencia sí aplique, sus condiciones se escribieron mucho antes de que existiera este problema y no estaban pensadas para él.
Dicho claro: poner un BY-NC-ND a tus fotos no impide, por sí solo, que acaben en un conjunto de datos de entrenamiento.
Lo que sí funciona hoy en Europa
En la Unión Europea existe una vía concreta, y es anterior a toda la conversación sobre IA generativa. La Directiva 2019/790 establece una excepción que permite la minería de textos y datos sobre obras a las que se accede de forma legítima, que es la figura bajo la que se ampara buena parte del entrenamiento de modelos.
La clave está en su apartado tercero: esa excepción solo se aplica si el titular no ha reservado expresamente ese uso «de manera adecuada, como medios de lectura mecánica en el caso del contenido puesto a la disposición del público en línea».
Traducido: si publicas en tu propia web, la reserva tienes que hacerla tú, y en un formato que una máquina pueda leer. Un aviso legal escrito en prosa al pie de la página no cumple ese requisito. Lo habitual es hacerlo desde el robots.txt del sitio o con etiquetas en la cabecera de las páginas.
Y si publicas en una plataforma ajena (Flickr, Wikimedia, un banco de imágenes), esa decisión no es tuya: depende de lo que haya configurado la plataforma.
CC signals: lo que viene, pero todavía no está
Creative Commons trabaja desde 2025 en las CC signals, un marco para que quien comparte pueda expresar cómo quiere que se use su obra en sistemas de IA, legible tanto por personas como por máquinas. La idea es replicar lo que las licencias hicieron en su día: en lugar de elegir entre barra libre o cerrarlo todo, ofrecer un abanico de opciones intermedias basadas en la reciprocidad.
Conviene decir en qué punto está, porque circula mucha confusión: las CC signals no son una licencia, no sustituyen a las que ya conoces y todavía no se pueden usar. La propia Creative Commons las describe en futuro. Si alguien te ofrece «poner una CC signal» a tus fotos hoy, no sabe de qué habla.











