Ordenadores vs TV, ¿Qué es menos probable que promueva la demencia?

Rubén Castro, 24 agosto 2022

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Los estudios que demuestran que llevar un estilo de vida sedentario es perjudicial han impulsado el desarrollo de alternativas, como los escritorios de pie y las estaciones de trabajo en bicicleta. No es necesario entrenar a nivel olímpico para obtener los beneficios de la actividad física regular como mecanismo de defensa contra la enfermedad tanto en el cuerpo como en la mente. Un par de paseos cortos por el apartamento cada día son útiles.

¿Hay diferentes formas de estar inactivo? No lo creo. Utilizar el ordenador con regularidad puede reducir el riesgo de desarrollar demencia, aunque esta hipótesis está supeditada a la existencia de otros riesgos para la salud.

Levántate de la silla

La inactividad amenaza la salud cardiovascular de forma directa o indirecta a través del desarrollo de la obesidad. Hacer ejercicio, incluso durante un corto periodo de tiempo, parece mitigar estos impactos, aunque hacerlo durante un periodo de tiempo más largo es lo óptimo (los detalles varían según el estudio y el riesgo exacto que se examine).

La actividad física no sólo beneficia al cuerpo, sino también a la mente. Es un tratamiento eficaz para la depresión clínica, así como para otras dolencias, e incluso puede reducir el proceso de envejecimiento. Según las conclusiones de los autores, el deterioro cognitivo, la contracción del cerebro y el riesgo de demencia se reducen en las personas mayores que hacen ejercicio tanto mental como físico.

Varios estudios, incluido el más reciente, han utilizado la cantidad de tiempo que se pasa viendo la televisión como sustituto de la inactividad. La tecnología, como los ordenadores y los dispositivos móviles, ofrece nuevas formas de ejercitarse sin mover realmente el cuerpo.

Por lo tanto, los investigadores llegaron a la conclusión de que era necesario seguir investigando y realizar el mismo tipo de indagaciones. En su estudio, el uso de Internet y el visionado de la televisión se trataron por separado para determinar sus respectivos efectos en los problemas mentales del envejecimiento. La correlación entre la elección de un estilo de vida inactivo y los problemas asociados al envejecimiento puede verse modificada por la participación en actividades físicamente exigentes.

Los investigadores accedieron al Biobanco del Reino Unido, que es una gran base de datos que contiene información demográfica y resultados de salud anónimos de cientos de miles de personas en el Reino Unido. Los investigadores no incluyeron en su estudio a participantes menores de 60 años y, en cambio, se centraron en las respuestas de 75.000 personas a las que se hicieron preguntas detalladas sobre sus actividades y pasatiempos.

No es bueno, pero es mejor

Antes de pasar a las conclusiones, es importante tener en cuenta que el estudio se centró en el comportamiento sedentario y la salud mental. No se tuvo en cuenta el estado del cuerpo del individuo; algo que parece ser ventajoso según este análisis puede ser realmente un inconveniente cuando se tienen en cuenta los factores físicos.

¿Qué pudieron ver? Se descubrió que ver la televisión estaba asociado a la demencia, incluso después de tener en cuenta la edad y el sexo (una proporción de riesgo de 1,3, lo que significa que tenían 1,3 veces más probabilidades de ser diagnosticados con indicios de demencia). Los riesgos se mitigaban en cierta medida con la actividad física. El uso de ordenadores disminuyó aún más el riesgo, reduciéndolo a 0,8.

Los investigadores encontraron la misma tendencia al comparar los niveles altos, medios y bajos de uso de la televisión y el ordenador. El resultado no se vio afectado por factores como la dieta, el consumo de alcohol o la obesidad.

Los investigadores analizaron si la actividad física podía compensar los efectos negativos de estar sentado frente al televisor o el ordenador. Una gran cantidad de actividad física ofrece sólo un grado marginal de protección.

Reserva mental

En general, las estadísticas sugieren que debemos destacar las dificultades causadas por las actividades sedentarias. Todas las formas de ociosidad tienen los mismos efectos físicos. La salud mental se ve afectada por la forma en que se elige pasar el tiempo cuando no se está activo; ciertas actividades para los adictos al sofá incluyen un consumo pasivo, mientras que otras requieren una implicación mental.

En este sentido, los hallazgos son coherentes con un amplio conjunto de investigaciones que demuestran cómo la implicación mental puede proporcionar protección contra la demencia. La lectura y los juegos de vocabulario parecen reducir el riesgo de demencia, y los beneficios pueden acumularse incluso si una persona empieza a leer a una edad temprana. Esta consecuencia de gran alcance no debería sorprendernos.

No obstante, hay varias razones para extremar la precaución. Los investigadores señalan que sólo hubo una evaluación de los niveles de actividad y que se basaron en los autoinformes, que son menos precisos. Dado que el uso del ordenador conlleva una serie de actividades diversas, algunas más comprometidas que otras, aún queda trabajo por hacer. Si alguien te grita por leer Ars, puedes responder diciendo que lo haces para proteger tu salud mental.