China construye un superordenador de récord con chips Huawei y sin una sola GPU de Nvidia

Rubén Castro, 3 julio 2026
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China acaba de dar un golpe sobre la mesa en la guerra tecnológica con Estados Unidos. Ha puesto en marcha uno de los superordenadores más potentes del mundo y lo ha hecho de la forma más incómoda posible para Washington: sin usar ni un solo chip estadounidense.

Nada de las codiciadas GPU de Nvidia, que precisamente Estados Unidos prohíbe vender a China en sus versiones más avanzadas. En su lugar, la máquina funciona íntegramente con procesadores diseñados por Huawei. Es, en la práctica, la demostración de que China puede construir hardware de primerísimo nivel esquivando las sanciones.

Te contamos qué es esta bestia, cuáles son sus cifras y por qué su verdadera importancia va mucho más allá de un simple récord de potencia.

Las cifras de la máquina

El superordenador, bautizado como LineShine, destaca por una decisión de diseño muy poco habitual: en lugar de apoyarse en GPU (las tarjetas gráficas que hoy mueven casi toda la supercomputación y la inteligencia artificial), está construido solo con CPU (procesadores “normales”), pero en una cantidad descomunal.

El superordenador LineShine en cifras

DatoDetalle
NombreLineShine
PotenciaEn torno a un exaflop y medio
TipoSolo CPU (sin tarjetas gráficas)
ProcesadoresChips Huawei de arquitectura Armv9
NúcleosMillones en total
Chips de EE. UU.Ninguno (nada de Nvidia)

Hablamos de una potencia del orden de un exaflop y medio, es decir, más de mil billones de operaciones por segundo, lograda encadenando decenas de miles de procesadores de arquitectura Armv9 diseñados por Huawei, que en conjunto suman millones de núcleos.

Conviene ponerlo en contexto: medir cuál es “el más potente del mundo” depende de cómo y qué se mida, y hay máquinas estadounidenses que compiten en esa liga. Pero lo verdaderamente llamativo aquí no es solo la potencia, sino que China la haya alcanzado con tecnología 100% propia. Y no es un caso aislado: Huawei ya prepara sistemas aún mayores basados en sus chips de IA Ascend.

Por qué importa: las sanciones que se vuelven en contra

Para entender la importancia de esta noticia hay que recordar el contexto. Desde hace años, Estados Unidos restringe la venta a China de los chips más avanzados, sobre todo las GPU de Nvidia, con la idea de frenar su desarrollo en inteligencia artificial y supercomputación.

La respuesta china está siendo justo la contraria a la que Washington buscaba: en lugar de quedarse atrás, el país se ha lanzado a fabricar sus propias alternativas, y Huawei se ha convertido en el gran protagonista de esa carrera. Sus chips Ascend se han vuelto la opción a la que recurren las empresas chinas ahora que no pueden comprar los de Nvidia, hasta el punto de que el propio jefe de Nvidia ha reconocido que, en la práctica, han cedido el mercado chino a Huawei.

Es la paradoja de las sanciones: pensadas para frenar a China, están acelerando su independencia tecnológica. Ya vimos cómo, al principio, las sanciones de EE. UU. ralentizaron sus procesadores; ahora, esa misma presión está empujando a China a construirse su propia industria de chips de arriba abajo.

En resumen: LineShine no es solo un superordenador enorme, es un mensaje político. China quiere demostrar que ya no necesita la tecnología estadounidense para jugar en la primera división, y que cada nueva sanción es también un empujón más hacia su autosuficiencia.

Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.