China acaba de marcar un hito en la propulsión espacial. Un nuevo motor de satélite de 750 newtons (N) desarrollado por la Academia China de Tecnología de Propulsión Aeroespacial, en Xian, ha funcionado más de 14 horas seguidas en pruebas de tierra, superando con holgura su objetivo de diseño (cercano a las 10 horas) y duplicando prácticamente la vida útil de los motores equivalentes de Estados Unidos y Europa, que rondan las 7 horas.
Y no se ha quedado en el laboratorio: en su vuelo inaugural, a finales de junio de 2026, el motor encadenó cinco maniobras y estuvo encendido un total de 11.617 segundos (unas 3,2 horas) hasta colocar un satélite en su órbita definitiva, a unos 35.800 km de la Tierra.
Para qué sirve un motor de apogeo
Cuando un cohete lanza un gran satélite de comunicaciones, no lo deja directamente en su órbita final. Lo suelta en una órbita de transferencia muy alargada, y es el propio satélite el que tiene que darse el último empujón para circularizar su trayectoria y quedarse en la órbita geoestacionaria (GEO), a unos 35.800 km, donde gira al mismo ritmo que la Tierra y parece “quieto” sobre un punto del planeta.
Ese empujón final lo da el motor de apogeo, y por eso necesita mucho empuje (aquí, 750 N) y una fiabilidad total: si falla, el satélite se queda en una órbita inútil. El motor chino hizo ese trabajo repartido en cinco encendidos hasta dejar en su sitio al satélite experimental de tecnología de comunicaciones CTES-26A.
¿Por qué importa aguantar tantas horas encendido? Porque cuanto más tiempo puede funcionar de forma fiable un motor, más pesado es el satélite que puede subir y mayor margen de seguridad tienen las maniobras. Es, en la práctica, la diferencia entre poder colocar en GEO satélites cada vez más grandes (de comunicaciones o militares) o quedarse corto.
El truco: un recubrimiento que aguanta más
¿De dónde sale esa resistencia récord? Según sus responsables, la clave está en un nuevo recubrimiento resistente al calor y a la oxidación. En un motor químico, la cámara trabaja a temperaturas altísimas y los gases de escape son muy corrosivos; ese revestimiento permite que las piezas aguanten muchas más horas de fuego sin degradarse, sin sacrificar rendimiento.
Frente a él, los dos grandes referentes occidentales —el estadounidense R-42DM y el europeo Leros-1B, presentes en multitud de satélites— están diseñados para operar unas 7 horas. De ahí que el salto a más de 14 horas se considere un récord notable.
| Motor | Origen | Empuje | Vida útil demostrada |
| Nuevo motor chino | China | 750 N | Más de 14 horas |
| R-42DM | EE. UU. | ~890 N | Unas 7 horas |
| Leros-1B | Europa | ~635 N | Unas 7 horas |
Química, no iones
Conviene poner las cosas en su sitio para no exagerar la noticia. Existen dos grandes familias de motores para satélites:
- Motores químicos (como este): dan mucho empuje durante minutos u horas. Son los que suben el satélite a su órbita.
- Motores eléctricos (iónicos, de efecto Hall…): dan un empuje minúsculo pero constante durante meses. Sirven para ajustar la posición día a día, no para grandes maniobras.
Este récord es de la primera familia: es un motor de apogeo químico muy resistente, no un revolucionario motor de plasma. Aun así, es una pieza estratégica: dominar estos motores permite a China depender menos de la tecnología extranjera y colocar satélites cada vez más grandes, un capítulo más de la nueva carrera espacial.











