Hay un argumento que se repite siempre contra las energías renovables: «el sol no siempre brilla y el viento no siempre sopla». La respuesta a esa intermitencia son las baterías, pero hasta ahora almacenar energía a gran escala salía caro. Eso está a punto de cambiar: BYD ha empezado a desplegar baterías de sodio para la red eléctrica con un coste por kWh tan bajo que amenaza con derribar ese último gran argumento contra la solar y la eólica.ref
El gran «pero» de las renovables
La solar y la eólica ya son, de largo, las formas más baratas de generar electricidad. Su talón de Aquiles siempre ha sido otro: la intermitencia. Producen mucha energía cuando hace sol o viento… que no tiene por qué coincidir con el momento en que la necesitamos.
La solución es obvia: guardar la energía sobrante para soltarla cuando haga falta. Con suficiente almacenamiento, un parque solar deja de ser una fuente «cuando toca» y pasa a dar electricidad a la carta, las 24 horas, como una central de gas o de carbón.
El obstáculo, hasta ahora, era el precio: el almacenamiento a gran escala en baterías de litio encarecía la factura. Por eso el coste por kWh de las baterías es la pieza que lo cambia todo. Y ahí es donde entra el sodio.
La apuesta de sodio de BYD
BYD —el mayor fabricante de coches eléctricos y baterías del mundo— ha decidido que el sodio es su carta para el almacenamiento en red. Ha lanzado el MC Cube-SIB ESS, que presenta como el primer sistema de almacenamiento de alto rendimiento basado en baterías de ion sodio.
Sus números explican por qué es una apuesta seria:
- Más de 10.000 ciclos de carga y descarga, lo que se traduce en una vida útil de más de 30 años en uso de red.ref
- Un primer sistema ya conectado a la red en 2025, funcionando de forma estable.
- Una fábrica de 30 GWh de baterías de sodio en construcción en Xuzhou (China).
Y lo más importante, el precio: BYD trabaja para dejar el coste de fabricación de su plataforma de sodio en 0,04 dólares por vatio-hora (unos 40 $/kWh) en 2027.ref Mientras que otros fabricantes empujan el sodio hacia los coches eléctricos, BYD lo enfoca justo donde más brilla: las baterías fijas de la red.
Por qué el sodio sale más barato (y más rentable)
La ventaja del sodio empieza por su materia prima. El sodio es unas 500 veces más abundante que el litio y se puede obtener prácticamente del agua del mar, así que no depende de unas pocas minas ni de un puñado de países. Además, estas baterías no necesitan litio, cobalto ni níquel, materiales caros y con problemas de suministro.
El resultado ya se nota en el precio: en 2026 las baterías de sodio rondan los 45-55 $/kWh, alrededor de un 30 % más baratas que las de litio LFP, y se espera que sigan bajando.ref
Para el almacenamiento en red, el sodio no solo es más barato, sino que además encaja mejor:
| Característica | Sodio (Na-ion) | Litio LFP |
| Coste aproximado (2026) | 45-55 $/kWh | 70-80 $/kWh |
| Material principal | Sodio (muy abundante) | Litio (escaso) |
| Ciclos de carga | Más de 10.000 | 3.000-6.000 |
| Frío extremo | Rinde bien | Pierde capacidad |
| Seguridad | Muy alta | Alta |
| Densidad energética | Menor | Mayor |
¿Su gran pega? Una menor densidad energética: para la misma capacidad, una batería de sodio pesa y ocupa más. En un coche eléctrico eso importa mucho, pero en una instalación fija de la red —donde el espacio no es el problema— es prácticamente irrelevante. A cambio, ganas seguridad (mucho menor riesgo de incendio), aguante en frío y una durabilidad enorme.
Cómo cambia el mapa eléctrico
Si el almacenamiento se vuelve barato, duradero y seguro, la ecuación de la energía cambia por completo:
- La intermitencia deja de ser una excusa. Con baterías baratas, un parque solar o eólico puede guardar de día para dar de noche y ofrecer electricidad estable las 24 horas. El viejo argumento de que «las renovables no son fiables» se queda sin base.
- La renovable + batería sale más rentable que quemar combustible. Cuando el coste de almacenar cae lo suficiente, la combinación de sol o viento más batería es más barata que una central de gas o de carbón, que además tienen que comprar combustible cada día.
- Menos dependencia geopolítica. Al no necesitar litio ni cobalto, el sodio libera a los países de las tensiones por unas materias primas concentradas en pocas manos.
No es magia instantánea: la tecnología de sodio aún está madurando, su menor densidad la deja fuera (de momento) de la mayoría de coches eléctricos y hará falta desplegar mucha capacidad. Pero para la red eléctrica, la dirección está clara. Si te interesa el tema, te contamos más en nuestro artículo sobre por qué las baterías de ion sodio pueden ser clave del futuro eléctrico.
Con una batería lo bastante barata, el último gran «pero» de las renovables se tambalea. Y BYD acaba de poner ese precio sobre la mesa.











