Tu coche está parado el 95% del tiempo: así quiere China cambiarlo

Rubén Castro, 2 julio 2026
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Piensa en tu coche. Probablemente sea la segunda cosa más cara que posees después de tu casa. Y sin embargo, la mayor parte de su vida no hace absolutamente nada: está aparcado. No es una impresión tuya, es un dato demoledor que llevan décadas repitiendo los urbanistas: un coche pasa parado, de media, alrededor del 95% del tiempo.

Dicho de otra forma: pagas miles de euros por un objeto que solo usas una hora al día, que pierde valor cada mes, que ocupa espacio en la calle o en tu garaje y que, mientras tanto, es un recurso inútil clavado en el asfalto.

En muchos sitios esto se acepta como algo normal e inevitable. En China, no. Allí ese 95% se ve como un enorme desperdicio de dinero, de espacio y de energía que se puede aprovechar. Y están atacándolo por dos frentes a la vez: haciendo que el coche trabaje aunque tú no lo conduzcas (los robotaxis) y haciendo que la batería trabaje mientras el coche está enchufado (la tecnología V2G).

En esta guía te explicamos de dónde sale ese famoso 95%, por qué es un problema y cómo estas dos apuestas chinas podrían cambiar para siempre qué significa “tener coche”.

El dato que lo cambia todo: el 95%

La cifra del “95% del tiempo aparcado” no es un eslogan: es una de las estadísticas más sólidas del mundo del transporte. La popularizó el economista Donald Shoup en su famoso libro The High Cost of Free Parking, y se ha comprobado una y otra vez.

El razonamiento es sencillo. La gente conduce, de media, algo más de una hora al día. Datos oficiales recientes del Departamento de Energía de EE. UU. (2022) lo confirman: los coches particulares se usaron unos 65 minutos en un día típico y estuvieron parados el resto. Una hora sobre veinticuatro da, más o menos, ese 5% en movimiento y 95% quieto. El asesor de transporte Paul Barter lo verificó por tres métodos distintos y siempre le salió lo mismo.

Por qué eso es un problema

Que un coche esté parado casi siempre tiene un coste enorme que solemos ignorar:

  • Dinero inmovilizado. Has pagado (o financiado) miles de euros por un bien que rinde muy pocas horas al día. Es como comprar una vivienda entera para dormir solo una hora.
  • Depreciación. El coche pierde valor esté parado o no. Cada mes vale menos, hagas los kilómetros que hagas.
  • Espacio. Cada coche necesita una plaza en tu casa y varias más repartidas por la ciudad (en el trabajo, en el súper, en la calle). Las ciudades dedican una cantidad brutal de suelo a aparcar metal quieto.
  • Una batería dormida. En un coche eléctrico, además, tienes una batería enorme y cara sin hacer nada durante horas y horas.
La idea clave. Un coche es un activo carísimo con una utilización ridícula. Cualquier otra máquina tan cara —un avión, una excavadora, una máquina industrial— se intenta tener funcionando el máximo de horas posible. Con el coche particular hacemos justo lo contrario. Ahí es donde China ha visto una oportunidad enorme.

La pregunta que se hacen en China es simple: si el coche (y su batería) están ahí parados, ¿por qué no ponerlos a trabajar? Y han encontrado dos respuestas.

Frente 1: que el coche trabaje (los robotaxis chinos)

La primera forma de acabar con el coche parado es evidente: que no pare. Si un coche puede conducirse solo, no tiene por qué quedarse quieto en tu garaje mientras estás en la oficina. Puede estar llevando a otras personas, dando vueltas útiles en lugar de acumular polvo. Ese es el sueño del robotaxi, y China lo está desplegando a una escala que no se ve en ningún otro lugar del mundo.

Los tres grandes nombres son Baidu (Apollo Go), Pony.ai y WeRide:

  • Apollo Go, de Baidu, es el líder en volumen. A finales de 2025 superaba los 250.000 trayectos semanales completamente sin conductor y operaba ya en alrededor de 20 ciudades chinas, además de empezar a expandirse por el extranjero.
  • Pony.ai ha conseguido permisos para operar sin conductor en las cuatro grandes ciudades de China (Pekín, Shanghái, Cantón y Shenzhen) y avanza hacia una flota de más de 1.000 robotaxis.
  • WeRide sigue un camino parecido y, como Pony.ai, cotiza en la bolsa de EE. UU.

Por qué esto ataca al 95%

La clave no es solo la comodidad de ir sin conductor. Es la utilización. Un robotaxi puede estar en marcha buena parte del día, repartido entre muchos usuarios. Con eso cambian varias cosas:

  • Hacen falta muchos menos coches para mover a las mismas personas.
  • El coste por trayecto baja, porque el vehículo “rinde” muchas más horas.
  • Se necesita menos aparcamiento, porque los coches están rodando en vez de guardados.

En este modelo, el coche deja de ser un objeto que compras y aparcas para convertirse en un servicio que usas cuando lo necesitas. Es la diferencia entre tener una fotocopiadora en casa o pagar solo por las copias que haces.

Si quieres entender la tecnología que hay detrás y hasta dónde llega hoy la autonomía real, lee nuestra guía sobre los niveles de conducción autónoma.

Ojo: esto no significa que mañana desaparezcan los coches particulares. Pero sí que, en las grandes ciudades chinas, cada vez más gente puede plantearse no comprar un segundo coche —o ninguno— porque un robotaxi está a un par de minutos y a un precio razonable.

Frente 2: que la batería trabaje (tu coche como central eléctrica)

El segundo frente es aún más ingenioso, y es puro sentido común energético. Un coche eléctrico moderno lleva una batería gigantesca: puede almacenar tanta energía como la que gasta un hogar en varios días. Y esa batería, mientras el coche está aparcado y enchufado, no hace nada.

La tecnología V2G (vehicle-to-grid, “del vehículo a la red”) cambia eso. Con un cargador bidireccional, el coche no solo se carga: también puede devolver energía a la red eléctrica cuando hace falta. Millones de coches enchufados se convierten así en una enorme batería repartida que ayuda a estabilizar el sistema eléctrico.

Cómo funciona en la práctica

La idea es aprovechar los desajustes entre cuándo sobra y cuándo falta electricidad:

  1. Cargas el coche cuando la electricidad es barata y abundante (por ejemplo, de madrugada o cuando sobra energía solar).
  2. Cuando la red va justa, en las horas punta, tu coche devuelve parte de esa energía a cambio de dinero.
  3. Tú te aseguras de dejar siempre la carga que necesitas para tus viajes; solo se comparte el excedente.

El resultado es doble: la red es más estable y más barata, y el dueño del coche gana dinero con una batería que, si no, estaría dormida.

China va en serio

Aquí es donde China vuelve a pisar el acelerador. Durante 2025 puso en marcha unos 30 proyectos piloto de V2G en 9 ciudades (Shanghái, Cantón y Shenzhen entre ellas) y se ha fijado el objetivo de instalar 5.000 puntos de carga bidireccional para 2027. En algunos de estos programas, los conductores ya pueden vender electricidad a la red tras registrarse desde el móvil, y fabricantes como NIO —conocido por sus estaciones de cambio de batería— participan en las pruebas.

La cifra que marea. Se calcula que hacia 2050 China podría tener 350 millones de coches eléctricos. Si una parte de esas baterías trabaja para la red, hablamos de una capacidad de almacenamiento descomunal, capaz de absorber la energía solar y eólica que hoy muchas veces se desperdicia. El coche parado deja de ser un problema para convertirse en parte de la solución energética.

No todo está resuelto: falta terminar de estandarizar los protocolos de carga bidireccional y desplegar los cargadores adecuados. Pero la dirección está clara.

¿Aún dudas con el coche eléctrico? En nuestra guía te explicamos cómo funciona un coche eléctrico y si merece la pena.

¿El fin del coche en propiedad?

Junta las dos apuestas y verás por qué esto es tan potente. Una ataca el coche parado; la otra, la batería parada. Las dos convierten un recurso que hoy desperdiciamos en algo útil e incluso rentable.

Las dos vías de China contra el coche parado

ApuestaQué pone a trabajarCómo lo haceEstado en China
RobotaxisEl coche enteroVehículos autónomos compartidos que ruedan casi todo el díaApollo Go supera 250.000 viajes semanales sin conductor
V2GLa batería del cocheCarga bidireccional que devuelve energía a la red en horas punta30 proyectos piloto en 9 ciudades y meta de 5.000 puntos para 2027

¿Significa esto que dejaremos de tener coche?

Seguramente no del todo, y desde luego no de la noche a la mañana. Pero sí apunta a un cambio de fondo en la idea de “tener coche”:

  • En la ciudad, cada vez tendrá menos sentido comprar un coche (o un segundo coche) que vas a usar una hora al día, si tienes robotaxis baratos a mano.
  • Si compras un eléctrico, su batería podrá generarte ingresos ayudando a la red, en lugar de dormir enchufada.
  • El coche pasa de ser un gasto puro que se deprecia a un recurso que puede aportar valor, ya sea moviendo a gente o almacenando energía.
No todo es de color de rosa. Un futuro de coches conectados, autónomos y enchufados a la red también abre debates serios: privacidad y datos (¿quién sabe por dónde te mueves y cuándo?), seguridad, regulación y el desgaste extra de las baterías. Además, el modelo chino avanza con un fuerte empuje del Estado que no es fácil de copiar en otros países. Que Occidente siga el mismo camino, y a qué ritmo, está por ver.

La idea que te puedes llevar

Lo interesante de todo esto no es tanto la tecnología concreta como el cambio de mentalidad: dejar de aceptar que lo normal sea tener un objeto carísimo parado el 95% del tiempo. China ha decidido que ese metal (y esas baterías) quietos son un desperdicio que se puede aprovechar, y está construyendo el sistema para hacerlo.

Tarde o temprano, esa forma de pensar acabará llegando también aquí. Y puede que, dentro de unos años, la pregunta no sea "¿qué coche me compro?", sino "¿de verdad necesito comprarme uno?".

Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.