El 9 de septiembre de 2026 miles de clientes de Trezor recibieron un correo con un asunto que no admite dudas: «Critical Security Alert: STM32 Entropy Vulnerability». Dentro, un aviso urgente. Los ingenieros de la empresa habrían descubierto un fallo de hardware en los microcontroladores STM32 que llevan sus carteras físicas; afectaría a una de cada cuatro unidades, y las frases de recuperación de esos aparatos se habrían generado con poca aleatoriedad. Había que actuar.
Todo era falso. Pero el remitente no: el correo salió por la infraestructura de envío real de Trezor, con su dominio, así que pasó todas las comprobaciones de autenticidad que hace tu gestor de correo. Alguien había entrado en el proveedor externo que la empresa usa para mandar sus comunicaciones.
Y la trampa estaba bien elegida. Cinco semanas antes, un fallo de entropía de verdad en las carteras Coldcard había servido para vaciar más de 1.500 bitcoins de miles de direcciones. Quien escribió el correo falso no se inventó un miedo: reutilizó uno que acababa de cumplirse.
Por si fuera poco, esto cae encima de otra cosa. Tres semanas antes, la empresa de logística que envía los pedidos de Trezor había filtrado los datos de 80.689 clientes: nombres, teléfonos y direcciones postales de personas que habían comprado una cartera de bitcoin.
Vamos por partes: qué decía el correo, cómo pudo salir del dominio bueno, qué se filtró exactamente y qué hay que hacer.
El correo falso, y por qué colaba tan bien
El mensaje aparentaba venir de Trezor Security <help@trezor.io>, y la ruta de retorno apuntaba a mailing.trezor.io, el subdominio que la empresa usa para sus campañas. No es una imitación del dominio ni un parecido razonable del tipo trezor-security.com: es el dominio bueno.
Eso importa más de lo que parece. Los tres mecanismos que sostienen la autenticidad del correo —SPF, DKIM y DMARC— comprueban que quien envía está autorizado a hacerlo por el dueño del dominio. Cuando el atacante entra en el proveedor que ya está autorizado, esas tres comprobaciones dan verde. El consejo de toda la vida, «mira bien el remitente», aquí no sirve de nada.
Qué decía exactamente
El correo abría con un «tenemos malas noticias que compartir» y sostenía que el equipo de ingeniería había encontrado un defecto de fábrica en los microcontroladores STM32 de una parte de los aparatos. Los datos que daba:
- Presente en uno de cada cuatro dispositivos, sobre todo los inicializados antes de 2023.
- Consecuencia: «aleatoriedad insuficiente en la generación de la frase de recuperación», semillas expuestas a fuerza bruta y, textualmente, semillas con tan solo 40 bits de entropía.
- «Todos los clientes potencialmente afectados están siendo contactados por correo por separado.»
Esos 40 bits son la firma del engaño. No es una cifra elegida al azar: es una de las del fallo real de Coldcard de este verano, donde las Mk2 y Mk3 con determinadas versiones de firmware se quedaron en unos 40 bits de entropía efectiva. Aquel fallo sí existía, y con él se vaciaron 1.082 bitcoins en cuarenta y un minutos. Quien redactó el correo falso no se inventó el miedo: copió el número del caso verdadero, que contamos entero en el fallo de Coldcard.
La trampa, con la advertencia correcta encima
El detalle que mejor explica por qué esto funciona está en el propio texto. El correo escribe, en mayúsculas:
«NUNCA introduzcas tu frase de recuperación en una web ni la compartas con nadie, y consulta las actualizaciones solo en los canales oficiales de Trezor.»
Y tres líneas más abajo pone el botón: «Comprueba si estás afectado», que abre «la herramienta de comprobación de entropía en tu navegador». Lo que esa herramienta dice verificar es la lista completa de lo que un ladrón necesita:
- El checksum BIP-39 de 12, 18 o 24 palabras.
- La validación de partes SLIP-39 de 20 o 33 palabras.
- La exportación de la clave pública extendida para «verificación en cartera en línea».
Es decir: escribe aquí tu semilla, en cualquiera de sus dos formatos, y de paso danos el xpub. Y ojo con esto último, porque se pasa por alto: aunque no llegues a teclear la semilla, entregar un xpub le enseña a un desconocido todas tus direcciones y todo tu saldo, para siempre. Es una lista de a quién merece la pena perseguir.
Trezor lo desmintió el mismo día, y sin rodeos:
«Tened en cuenta que el correo llamado Critical Security Alert: STM32 Entropy Vulnerability no viene de nosotros, es un intento de phishing. No hagáis clic en ningún enlace.»
La empresa tumbó el dominio al que llevaban los enlaces y sigue investigando cómo llegaron los atacantes a su dominio legítimo. Confirmó también lo importante: ni las carteras, ni las claves privadas, ni las copias de seguridad guardadas en los aparatos quedaron expuestas por este incidente.
Ninguna empresa de carteras físicas —ni Trezor, ni ninguna otra— te va a pedir nunca la frase de recuperación por correo, por teléfono, por chat ni por una web. Esas palabras solo se teclean en el propio aparato. Si algo te lleva a escribirlas en una pantalla de ordenador o de móvil, es un fraude, y da igual quién parezca que lo manda.
Si nunca has tenido claro qué es esa frase y en qué se diferencia de una clave privada, lo explicamos en clave privada y frase de recuperación.
Los 80.689 clientes que filtró la empresa de envíos
El correo falso no llegó en un momento cualquiera. Tres semanas antes, Trezor ya estaba gestionando otra cosa: ShipMonk, la empresa que se encarga de preparar y enviar sus pedidos, había sufrido una intrusión.
| Fecha | Qué pasó | Alcance |
| 13 de agosto de 2026 | Trezor comunica una filtración en ShipMonk, su empresa de logística | 13.689 clientes de Brasil, Colombia, Italia, Portugal, Suecia, Reino Unido y EE. UU. |
| 2 de septiembre de 2026 | ShipMonk avisa a Trezor de que la filtración era mayor de lo dicho | Pedidos de noviembre de 2019 a agosto de 2021 |
| 7 de septiembre de 2026 | Trezor actualiza el aviso | 67.000 clientes más, solo de EE. UU. Total: 80.689 |
| 9 de septiembre de 2026 | Sale el correo falso del «fallo STM32» desde la infraestructura de envío de Trezor | A toda la base de datos del boletín, sin distinción de país |
| 9 de septiembre de 2026 | Trezor lo desmiente, tumba el dominio del fraude y avisa por correo | Ni claves ni copias de seguridad expuestas |
La entrada fue un 0-day de inyección SQL en Metabase, la plataforma de analítica que usaba ShipMonk: CVE-2026-72898, con una puntuación CVSS de 10.0, la máxima posible. Eso dio acceso de administrador y permitió sacar los datos.
Lo que salió de ahí, según Trezor: nombres, correos electrónicos, teléfonos, direcciones de envío y números de pedido.
Por qué esto no es «una filtración más»
Una lista de correos filtrada es una molestia. Una lista de nombres, teléfonos y direcciones postales de personas que compraron una cartera física de bitcoin es otra cosa distinta, y la propia Trezor lo dice con todas las letras:
«La información filtrada podría usarse para correos fraudulentos, llamadas o cartas engañosas, y podría llegar a exponer a las personas afectadas a riesgos de seguridad física.»
Comprar una de estas carteras es, en la práctica, declarar que guardas criptomonedas y que las guardas tú. Cruzar eso con una dirección postal convierte un fichero de logística en algo bastante peor que una lista de correo.
El detalle que Trezor no ha encajado bien
Los 67.000 registros nuevos corresponden a pedidos de noviembre de 2019 a agosto de 2021. Datos de hace cuatro y seis años que, según el contrato y la política de datos entre las dos empresas, no deberían haber existido ya.
«A lo largo de toda nuestra relación con ShipMonk solicitamos y recibimos repetidamente garantías por escrito confirmando la eliminación de los datos […] Estamos muy decepcionados de que, pese a recibir esa confirmación, los datos no se hubieran borrado de sus sistemas.»
Es la parte más incómoda del caso y la que menos tiene que ver con criptomonedas: una confirmación por escrito de borrado no es un borrado, y quien firma el contrato no tiene forma de comprobarlo desde fuera.
¿Y si compraste desde España? España no aparece en la lista de países afectados. La primera tanda alcanzó a clientes de Brasil, Colombia, Italia, Portugal, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos, y la ampliación de septiembre es exclusivamente estadounidense.
Eso no significa que el correo falso no te llegara. Son dos incidentes distintos: la filtración salió de la empresa de envíos y afecta a compradores concretos; el correo fraudulento salió por el proveedor de envío de comunicaciones y fue a toda la base de datos del boletín, que no tiene fronteras. Se puede estar en el segundo grupo sin estar en el primero.
No es solo Trezor: el eslabón débil es el proveedor de correo
El mismo día, BitBox —la fabricante suiza de carteras de bitcoin— comunicó lo mismo: correos fraudulentos enviados a los suscriptores de su boletín. Y apuntó a lo que parece la explicación: el ataque pudo alcanzar a varias empresas de bitcoin que comparten el mismo proveedor de envío de boletines.
Ese es el titular de verdad de esta historia, y no va de criptomonedas.
Prácticamente ninguna empresa manda sus propios correos masivos. Contrata a un tercero, le delega el envío y le autoriza a firmar en su nombre mediante los registros SPF y DKIM del dominio. A partir de ahí, ese proveedor puede emitir correo perfectamente legítimo a ojos de todo el mundo. Cuando lo comprometen, el atacante no necesita falsificar nada: hereda la reputación del dominio entero.
Súmale que el proveedor tiene además la lista de suscriptores, es decir, exactamente a quién mandárselo.
Dos proveedores, un mes
Mirando los dos incidentes juntos sale un patrón que conviene no perder de vista: en menos de un mes, Trezor se ha llevado por delante dos fallos de terceros, y en ninguno de los dos falló nada suyo.
- La empresa de logística guardaba datos que había certificado por escrito haber borrado, y los perdió por un fallo en una herramienta de analítica de terceros.
- El proveedor de correo dejó que alguien mandara mensajes en nombre de Trezor a su propia lista.
Los aparatos, el firmware y los sistemas de la empresa no se tocaron en ninguno de los dos casos. Y aun así, para un cliente el resultado práctico es el mismo que si los hubieran tocado: le llega un correo con el sello de la casa pidiéndole las llaves.
Qué hacer, según lo que hicieras con el correo
La respuesta depende de hasta dónde llegaste, y en la mayoría de los casos es «nada».
- No lo abriste o no hiciste clic. No ha pasado nada. Bórralo.
- Hiciste clic pero no escribiste nada. Tampoco ha pasado nada. Visitar la página no entrega ninguna llave.
- Escribiste tu frase de recuperación o tus partes SLIP-39. Aquí sí: mueve los fondos a una cartera nueva, con semilla nueva, ahora. Esa semilla está quemada para siempre; cambiar el aparato o actualizar el firmware no la arregla, igual que en el caso de Coldcard.
- Solo exportaste la clave pública extendida (xpub). Tu dinero no está en riesgo directo, pero tu privacidad sí: quien la tenga puede ver todas tus direcciones y todo tu saldo, ahora y en el futuro. Si el saldo es relevante, migrar a una cuenta nueva es lo razonable.
Cómo comprobar un aviso sin depender del correo
La regla que resuelve el 100 % de estos casos: no uses el enlace del correo, nunca. Si un aviso dice ser importante, será igual de importante dentro de dos minutos, cuando llegues por tu cuenta.
- Abre Trezor Suite o escribe
trezor.ioa mano en el navegador. Nada de pinchar, nada de buscarlo en Google —los anuncios de búsqueda son otro vector clásico de estos fraudes—. - Comprueba el firmware desde la propia aplicación, que es la única que puede decírtelo.
- Si sigues con dudas, pregunta en los canales oficiales antes de tocar nada.
Y la regla corta, que no falla: cualquier cosa que te pida escribir las palabras fuera del aparato es un fraude. Un aviso legítimo puede pedirte que actualices, que revises algo o que muevas fondos tú mismo; nunca que teclees la semilla en una pantalla.
Si además tus datos estaban en la filtración de la empresa de envíos, cuenta con que el intento no se quedará en el correo. Con nombre, teléfono y dirección se pueden montar llamadas y cartas bastante convincentes.
Dos costumbres que ayudan: no confirmar nunca por teléfono que tienes una cartera física —ni a alguien que dice llamar del fabricante, ni a nadie—, y activar la verificación en dos pasos en el correo y en cualquier exchange, que explicamos en cómo funciona una app de códigos 2FA.
Y si quieres el manual general para detectar este tipo de correos, está en qué es el phishing y cómo detectarlo.
Lo que deja este caso
El de Coldcard enseñó que una cartera física puede fallarte por dentro. Este enseña algo más incómodo: que puede fallarte por fuera, sin que el fabricante haga nada mal. Los datos los perdió la empresa de envíos; el correo lo mandó la plataforma de emailing. Trezor no fue hackeada en ninguno de los dos casos, y sus clientes se llevaron el golpe igual.
Por eso el único consejo que aguanta es el aburrido: la frase de recuperación no sale del aparato, y ningún correo —por auténtico que parezca su remitente— cambia esa regla.











