Ford ha aprendido por las malas que la inteligencia artificial no puede reemplazar a los ingenieros con experiencia. Tras apostar por sustituir a parte de su plantilla técnica por sistemas automatizados y ver cómo se resentía la calidad, la compañía recontrató a 350 ingenieros veteranos para corregir el rumbo. El movimiento le ha servido para alcanzar el primer puesto en el estudio de calidad inicial de J.D. Power 2026, algo que no conseguía desde hacía 16 años.ref
El conocimiento que no estaba en los datos
El problema de fondo fue sutil. A medida que los ingenieros experimentados abandonaban la empresa, buena parte de su conocimiento institucional —muchas veces no documentado y acumulado a lo largo de repetidos ciclos de producto— nunca llegó a los conjuntos de datos con los que se entrenaban los sistemas de IA. La máquina no podía aprender lo que nadie había escrito.
Charles Poon, vicepresidente de Ingeniería de Hardware de Vehículos de Ford, lo resumió sin rodeos: la inteligencia artificial es «una herramienta fantástica», pero «solo es tan buena como la información con la que la entrenas». Y reconoció el error de cálculo: «Pensamos equivocadamente que con solo introducir la inteligencia artificial y ajustar los requisitos de diseño que teníamos, eso produciría un producto de alta calidad».
El giro, los 350 veteranos y el número uno en calidad
Los 350 ingenieros que regresaron no volvieron solo a hacer su antiguo trabajo: se les encargó mentorizar a la plantilla júnior, reconstruir las canalizaciones de datos que alimentan los modelos de Ford y refinar los propios sistemas automatizados que, en teoría, iban a sustituirlos.
El resultado se notó. El esfuerzo bastó para encaramar a Ford a lo más alto del estudio de calidad inicial de J.D. Power de 2026, que mide los problemas que comunican los propietarios durante los primeros 90 días de uso.
La lección no es que la IA sobre. Ford no abandona la inteligencia artificial; pivota hacia un modelo en el que la IA trabaja junto a la supervisión humana experta. Un recordatorio oportuno de que, al menos por ahora, automatizar sin conocimiento de fondo sale caro.











