Cómo hacer que un programa se ejecute al iniciar Windows

Rubén Castro, actualizado a 18 agosto 2026
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Hay programas que quieres tener siempre abiertos —el gestor de contraseñas, la nube, el chat del trabajo— y otros que se cuelan solos en el arranque y te dejan el ordenador inservible durante el primer minuto.

Las dos caras son el mismo ajuste, así que aquí van los cuatro métodos para controlarlo, ordenados de más fácil a más potente:

  1. Los ajustes del propio programa. Lo primero que hay que mirar y lo que casi nadie mira.
  2. La carpeta Inicio. Funciona con cualquier programa, incluso los que no traen la opción.
  3. El Administrador de tareas. Para activar, desactivar y ver a quién culpar del arranque lento.
  4. El Programador de tareas. El más complejo y el único que permite retrasos y permisos de administrador.

Todo lo que viene funciona igual en Windows 11 y en Windows 10; donde cambia algo, lo indicamos.

Un aviso antes de empezar: cada programa que añades al inicio retrasa el arranque y consume memoria a partir de ahí. Si vas a añadir uno, aprovecha para mirar la lista y quitar tres.

Método 1: los ajustes del propio programa

Es el primero que hay que probar y el que mejor funciona, porque el programa se encarga de todo y suele hacerlo de forma más limpia que si lo fuerzas tú desde fuera.

La mayoría de aplicaciones que tiene sentido arrancar con el sistema traen la casilla en sus preferencias, normalmente con un nombre parecido a «Iniciar al encender el equipo», «Ejecutar al inicio» o Launch at startup. Suele estar en Ajustes → General o en Ajustes → Avanzado.

Spotify, Steam, Discord, Dropbox, OneDrive, Telegram y prácticamente cualquier gestor de contraseñas la tienen.

La ventaja de hacerlo así es doble: el programa sabe cómo arrancarse a sí mismo —muchos lo hacen minimizados en la bandeja del sistema en vez de abriendo una ventana en tu cara— y si algún día lo desinstalas, se lleva su entrada de arranque con él en vez de dejarte un acceso directo roto.

Y el sitio donde se controlan todos a la vez

Windows tiene además una pantalla propia con la lista completa:

  • Windows 11: Configuración → Aplicaciones → Inicio.
  • Windows 10: Configuración → Aplicaciones → Inicio.

Ahí ves cada programa con un interruptor y, muy útil, una etiqueta con su impacto en el arranque: alto, medio o bajo. No sirve para añadir programas nuevos —solo lista los que ya se inician—, pero es el mejor sitio para hacer limpieza.

Método 2: la carpeta Inicio

Este es el método universal: funciona con cualquier programa, traiga o no la opción, e incluso con archivos y carpetas que quieras abrir al encender.

Windows tiene una carpeta especial cuyo contenido se ejecuta al iniciar sesión. Para llegar a ella:

  1. Pulsa Windows + R.
  2. Escribe shell:startup y pulsa Intro.

Se abre la carpeta de inicio de tu usuario. Ahora solo tienes que meter dentro un acceso directo al programa.

Para conseguir ese acceso directo sin buscar el ejecutable a mano:

  1. Abre el menú Inicio y localiza el programa en la lista.
  2. Clic derecho sobre él → MásAbrir ubicación del archivo.
  3. Se abre una carpeta con el acceso directo ya hecho.
  4. Cópialo y pégalo en la carpeta que abriste con shell:startup.

Copia y pega, no arrastres: si arrastras, lo mueves y te lo quitas del menú Inicio.

Las dos carpetas de inicio. Hay dos, y conviene saber cuál usas:

  • shell:startup afecta solo a tu usuario. Es la que quieres casi siempre.
  • shell:common startup afecta a todos los usuarios del equipo. Necesita permisos de administrador y su ruta real es C:\ProgramData\Microsoft\Windows\Start Menu\Programs\StartUp.

Como la carpeta admite cualquier acceso directo, puedes usarla para cosas que no son programas: que se te abra sola la carpeta de trabajo, un documento que consultas cada mañana o una página web concreta.

Método 3: el Administrador de tareas

El Administrador de tareas no sirve para añadir programas nuevos —solo muestra los que ya se inician por su cuenta—, pero es el mejor sitio para quitarlos, que suele ser el problema real.

Para abrirlo, la vía más rápida es Ctrl + Mayús + Esc. También vale clic derecho en el botón de Inicio y elegirlo del menú.

  • En Windows 11, la pestaña se llama Aplicaciones de inicio y está en la barra lateral izquierda.
  • En Windows 10, es la pestaña Inicio. Si no la ves, pulsa antes en Más detalles.

Dentro tienes cada programa con dos datos que valen oro:

  • Estado: habilitado o deshabilitado. Se cambia con clic derecho.
  • Impacto de inicio: alto, medio, bajo o ninguno. Esta es la columna a mirar cuando el ordenador tarda en arrancar.

Qué se puede desactivar sin miedo. Casi todo. Deshabilitar un programa del inicio no lo desinstala ni lo rompe: simplemente no arranca solo, y lo abres tú cuando lo necesites.

Los sospechosos habituales de impacto alto son los actualizadores de fabricantes (Adobe, Java, impresoras), los clientes de tiendas de juegos y los programas de sincronización que no usas. Deja tranquilos el antivirus, los controladores de sonido y de gráfica, y cualquier cosa que ponga Microsoft o el fabricante del portátil sin que sepas qué hace.

Si desactivas algo y luego lo echas de menos, vuelves aquí y lo habilitas otra vez.

Método 4: el Programador de tareas

Es el más laborioso y el único que resuelve los dos casos que los otros no pueden: arrancar un programa con permisos de administrador sin que salte el aviso de control de cuentas, y retrasar el arranque para que no se peleen todos por los recursos en el primer minuto.

  1. Pulsa Inicio, escribe Programador de tareas y ábrelo.
  2. En el panel derecho, pincha en Crear tarea básica.
  3. Ponle un nombre y pulsa Siguiente.
  4. En Desencadenador, elige Al iniciar sesión. Siguiente.
  5. En Acción, elige Iniciar un programa. Siguiente.
  6. En Programa o script, pon la ruta del ejecutable. Si no la sabes, haz clic derecho en el acceso directo del programa → Propiedades y copia lo que ponga en Destino.
  7. Siguiente y Finalizar.

Los dos ajustes que justifican el esfuerzo

Con la tarea ya creada, búscala en la Biblioteca del Programador de tareas, haz doble clic y verás las opciones completas:

  • Ejecutar con los privilegios más altos, en la pestaña General. Esto hace que el programa arranque como administrador sin mostrarte el aviso de UAC cada vez. Es la solución para esas aplicaciones que exigen permisos y te dan la lata en cada encendido.
  • Retrasar la tarea durante, en la pestaña Desencadenadores (edita el desencadenador y marca la casilla). Puedes poner 30 segundos, un minuto o cinco. Es la mejor forma de arreglar un arranque lento sin renunciar a ningún programa: escalonas los pesados en vez de lanzarlos todos a la vez.
Ojo con «Ejecutar con los privilegios más altos». Estás dando permisos de administrador permanentes y silenciosos a un programa. Úsalo solo con aplicaciones en las que confíes plenamente y que realmente los necesiten — nunca con algo que hayas descargado sin estar seguro de su origen.

Si un programa se sigue iniciando y no aparece en ninguna lista

Puede estar metido en el registro de Windows. Las rutas donde se apuntan estos arranques son HKEY_CURRENT_USER\Software\Microsoft\Windows\CurrentVersion\Run y su equivalente en HKEY_LOCAL_MACHINE.

Es territorio delicado: haz una copia de seguridad de la clave antes de borrar nada. Y si el programa que se resiste no lo instalaste tú, lo que toca no es pelearte con el registro, sino pasar un análisis de seguridad.

Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.