Test de micrófono y cámara: comprueba que funcionan antes de la llamada
🔒 Todo se procesa dentro de tu navegador. No se sube nada a ningún servidor, no se graba nada y no hay una sola petición de red en estas pruebas.
📱 En el móvil funcionan las dos pruebas. Si vas a hacer la videollamada desde el ordenador, hazlas ahí: el micrófono y la cámara que se usarán son otros.
Prueba de micrófono
Pulsa el botón, acepta el permiso y habla normal unos segundos. Verás el nivel en tiempo real y, a los cuatro segundos, un diagnóstico de si tu ganancia está bien puesta. No oirás tu propia voz: reproducirla por los altavoces provocaría acople.
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Prueba de cámara
Comprueba que la webcam funciona, con qué resolución y a cuántos fotogramas por segundo está capturando de verdad — que muchas veces no es lo que pone la caja. Al parar, la cámara se apaga del todo y el piloto se apaga con ella.
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Por qué falla justo cuando hay gente mirando
El patrón se repite: entras en la reunión, dices «hola» y nadie contesta. Casi nunca es que el aparato esté roto. Las tres causas reales, por orden de frecuencia:
Otra aplicación tiene cogido el dispositivo. Windows y macOS dejan que una sola aplicación use el micrófono o la cámara en exclusiva. Si Zoom se quedó abierto en segundo plano, Teams no va a poder. El síntoma es un error de «no se puede iniciar el dispositivo», y la solución es cerrar la otra del todo, no minimizarla.
El sistema ha elegido otra entrada. Enchufas unos cascos USB y el sistema decide seguir con el micrófono de la pantalla, que está a dos metros. Se te oye lejísimos y tú no entiendes por qué. Por eso la prueba de arriba te deja elegir el dispositivo de la lista y te dice cuál está usando de verdad.
La ganancia está mal puesta. Es lo más común y lo que nadie mira. Muy baja y susurras; muy alta y saturas, que suena peor que hablar bajo porque el sonido llega recortado.
Qué mira cada prueba
Micrófono
El medidor no muestra el pico, muestra el valor eficaz (RMS). Es una diferencia que importa: el pico salta con cualquier chasquido del teclado y no dice nada de cómo se te oye, mientras que el RMS se parece a cómo percibimos el volumen.
Con eso se puede dar un diagnóstico real: si hablando normal no pasas de la zona baja, tienes la ganancia corta; si te vas al rojo, estás saturando. El punto bueno es que los picos de tu voz lleguen a la zona alta del verde sin tocar el rojo.
La prueba pide el micrófono con el procesado desactivado —sin cancelación de eco, sin supresión de ruido, sin ganancia automática—, para enseñarte lo que capta el aparato y no lo que el navegador deja después de limpiarlo.
Cámara
Además de verte, la prueba te dice la resolución y los fotogramas por segundo reales de la captura, que muchas veces no son los del envoltorio: una webcam «Full HD» puede estar entregándote 1280 × 720 a 15 fps si la luz es mala, porque el sensor alarga la exposición para compensar.
Y ahí está el consejo que arregla más videollamadas que cualquier compra: si te ves oscuro o granulado, el problema es la luz, no la cámara. Ponte la ventana o una lámpara delante, nunca detrás. Una webcam mediana bien iluminada se ve mejor que una cara a contraluz.
¿Y el mando?
La prueba de mando estaba aquí y se ha mudado a su propia página: test de mando, con botones, gatillos, recorrido de los sticks, medición de drift y vibración. No tenía sentido tenerla en una página pensada para preparar una videollamada.
Nada de esto sale de tu navegador
Merece la pena decirlo explícitamente porque vas a dar permiso de cámara y de micrófono. Estas pruebas usan getUserMedia y la Web Audio API, procesan el flujo en local y no hacen ni una sola petición de red. No hay grabación, no hay subida y no hay servidor al otro lado.
Cuando pulsas «parar», las pistas se cierran una a una, que es lo que apaga de verdad el piloto de la webcam. Si cierras la pestaña, se cierran igualmente.
El permiso se pide al pulsar el botón, nunca al abrir la página. Si el navegador te lo pregunta nada más entrar en un sitio, desconfía: casi todo el mundo le da a denegar, y una vez denegado hay que ir a mano al candado de la barra de direcciones para volver a permitirlo.