La respuesta corta, para el que llega con la gráfica a 80 grados y el susto en el cuerpo: eso es normal y no le pasa nada.
Las tarjetas gráficas modernas no funcionan como funcionaban hace quince años. Hoy están diseñadas para subir de frecuencia hasta que la temperatura las frena, así que llegar a los 75-85 °C jugando no es un síntoma de nada: es la tarjeta haciendo exactamente lo que le han programado. Si estuviera más fría, iría más despacio.
En reposo, con el escritorio y poco más, lo normal son 35-55 °C. Muchas tarjetas ni siquiera encienden los ventiladores por debajo de los 50 °C, y eso también es normal aunque asuste la primera vez.
Lo que sí importa es otra cosa, y es de lo que va de verdad este artículo:
- Cuál es el límite oficial de tu tarjeta, que lo publica el fabricante.
- Que la temperatura que te enseña el programa no siempre es la que manda. Hay un segundo sensor, el del punto caliente, que llega antes al límite y que en las tarjetas más recientes ha dado bastante que hablar.
- Cuándo una temperatura alta sí es una señal de que algo va mal.
Los límites oficiales, por fabricante
AMD Radeon
AMD lleva años sin publicar un límite modelo a modelo, y en su caso el número que hay que mirar es otro: la temperatura de unión (junction), que es la del punto más caliente del interior del chip.
Ese límite está en 110 °C, y AMD lo considera funcionamiento normal, no una emergencia. Cuando una Radeon llega ahí, baja frecuencias y sigue trabajando.
Esto genera un buen número de sustos, porque alguien mira su Radeon, ve 110 °C de hot spot y se cree que la tarjeta está a punto de arder. La temperatura del chip que verás en paralelo estará en unos tranquilos 70 y pico grados. Las dos son correctas: miden sitios distintos.
Nvidia GeForce
Nvidia sí publica un límite por modelo en las especificaciones de cada tarjeta. Toda la serie RTX 40 comparte el mismo número, mientras que en la RTX 50 varía de un modelo a otro:
| GPU Nvidia | Temperatura máxima oficial |
| RTX 5090 | 90°C |
| RTX 5060 | 89°C |
| RTX 5080 | 88°C |
| RTX 5070 Ti | 88°C |
| RTX 5060 Ti | 87°C |
| RTX 5050 | 87°C |
| RTX 5070 | 85°C |
| RTX 4090 | 90°C |
| RTX 4080 Super | 90°C |
| RTX 4080 | 90°C |
| RTX 4070 Ti Super | 90°C |
| RTX 4070 Ti | 90°C |
| RTX 4070 Super | 90°C |
| RTX 4070 | 90°C |
| RTX 4060 Ti | 90°C |
| RTX 4060 | 90°C |
| RTX 3080 Ti | 93°C |
| RTX 3080 | 93°C |
Fíjate en que no hay un patrón por gama: la RTX 5070 tiene el límite más bajo de su generación (85 °C) y la RTX 5060 uno de los más altos (89 °C). No significa que una aguante más que otra, solo que están calibradas distinto.
Generaciones anteriores
Si tu tarjeta es más antigua, aquí está el listado que Nvidia publicó en su día, desde las GTX 600 hasta las RTX 20. Las cifras son más altas que las de ahora —hasta 98 °C en algunas GTX— porque aquellas tarjetas trabajaban con márgenes distintos:
| GPU Nvidia | Temperatura máxima |
| Titan RTX | 89°C |
| RTX 2080 Ti | 89°C |
| RTX 2080 Super | 89°C |
| RTX 2080 | 88°C |
| RTX 2070 Super | 88°C |
| RTX 2070 | 89°C |
| RTX 2060 Super | 89°C |
| RTX 2060 | 88°C |
| GTX 1660 Ti | 95°C |
| GTX 1660 | 95°C |
| GTX 1650 | 92°C |
| TITAN V | 91°C |
| TITAN Xp | 94°C |
| GTX 1080 Ti | 91°C |
| GTX 1080 | 94°C |
| GTX 1070 Ti | 94°C |
| GTX 1070 | 94°C |
| GTX 1060 | 94°C |
| GTX 1050 Ti | 97°C |
| GTX 1050 | 97°C |
| GT 1030 | 97°C |
| TITAN X | 91°C |
| GTX 980 Ti | 92°C |
| GTX 980 | 98°C |
| GTX 970 | 98°C |
| GTX 960 | 98°C |
| GTX 950 | 95°C |
| GTX TITAN Z | 95°C |
| GTX TITAN Black | 95°C |
| GTX 780 Ti | 95°C |
| GTX 780 | 95°C |
| GTX 770 | 98°C |
| GTX 760 | 97°C |
| GTX 750 Ti | 95°C |
| GTX 750 | 95°C |
| GT 740 | 98°C |
| GT 730 | 98°C |
| GT 720 | 98°C |
| GT 710 | 95°C |
| GTX 690 | 98°C |
| GTX 680 | 98°C |
| GTX 670 | 97°C |
| GTX 660 Ti | 97°C |
| GTX 660 | 97°C |
| GTX 650 Ti | 105°C |
| GTX 650 | 98°C |
| GT 640 | 98°C |
| GT 630 | 98°C |
| GT 620 | 98°C |
| GT 610 | 102°C |
El punto caliente, que es el que manda de verdad
Dentro de una gráfica no hay una temperatura, hay varias, y conviene saber cuál es cuál porque la que se enseña por defecto es la menos alarmante de las tres.
- Temperatura del chip (GPU temperature). Es una media de la superficie del núcleo y es la que ves en todas partes. La más bonita de las tres.
- Punto caliente (hot spot, junction). El sensor más caliente de los muchos que hay repartidos por dentro del chip. Suele ir entre 10 y 20 °C por encima de la anterior.
- Memoria (memory junction). La de los chips de memoria, que en las tarjetas con GDDR6X calienta lo suyo. Su límite ronda los 105-110 °C.
El que decide cuándo la tarjeta se frena es el punto caliente, no el primero. Por eso puedes ver una gráfica marcando 70 °C tan tranquila y notarla bajando frecuencias: por dentro, el punto caliente estaba tocando techo.
Lo que pasó con las RTX 50
Aquí hay un asunto que merece la pena conocer si tienes una tarjeta de la serie RTX 50, porque cambia la forma de diagnosticarla.
Cuando esas tarjetas salieron, Nvidia dejó de exponer la lectura del punto caliente a los programas de monitorización. El sensor seguía ahí y sus propios técnicos lo usaban, pero los programas de siempre ya no podían leerlo, y así estuvo cerca de año y medio.
El problema de fondo es evidente: si el único número que puedes ver es el más templado de los tres, no tienes forma de saber si tu tarjeta está bien refrigerada. Se han documentado casos de tarjetas que mostraban unos plácidos 67-68 °C mientras el punto caliente llegaba a 107 °C y se frenaba.
La lectura volvió a estar disponible en 2026, cuando varias herramientas de monitorización encontraron la forma de leer el sensor otra vez. Si tienes una RTX 50 y quieres ver ese dato, necesitas una versión reciente del programa: las antiguas no lo enseñan, y no porque tu tarjeta no lo tenga.
Qué hacer si tu gráfica está más caliente de lo que debería
Por orden, de lo que más resultado da a lo que menos, y de lo más barato a lo más laborioso.
1. El polvo. Es la causa número uno con diferencia, y la más aburrida. Un disipador con la rejilla tapada puede subir la temperatura 15 o 20 grados. Aire comprimido, con los ventiladores sujetos con el dedo para que no giren libres: si los dejas girar a lo loco generan corriente y pueden dañar la electrónica.
2. El aire de la caja. La gráfica no puede enfriarse con aire que ya está caliente. Si la caja tiene un solo ventilador, o el frontal es un cristal sin huecos, la tarjeta está respirando su propio calor. Comprueba que entra aire por delante y sale por detrás y por arriba.
3. La curva de ventiladores. Los perfiles de fábrica priorizan el silencio y dejan que la tarjeta se caliente antes de reaccionar. Con el programa del fabricante puedes hacerla más agresiva. Ganas grados y pierdes silencio; es un intercambio, no una mejora gratis.
4. La temperatura de la habitación. Se olvida siempre y es matemático: cada grado de más en la habitación es un grado de más en la tarjeta. Una gráfica que en invierno va a 72 °C hará 82 °C en agosto sin que se haya estropeado nada.
5. Rehacer la pasta y las almohadillas. Esto ya es para tarjetas de tres o cuatro años en adelante, o cuando la diferencia con el punto caliente se ha disparado. Es el arreglo que más grados baja en una tarjeta vieja, pero implica desmontarla y normalmente te quedas sin garantía, así que déjalo para cuando el resto no haya funcionado.
Cuándo preocuparse de verdad
Una temperatura alta, sola, no es un problema. Estas combinaciones sí:
- Sube muy rápido nada más empezar a jugar, en vez de subir poco a poco.
- La diferencia con el punto caliente pasa de 25-30 °C de forma sostenida.
- Se apaga el equipo o se cierra el juego con un error de controlador.
- Ha empeorado con el tiempo sin que hayas cambiado nada. Eso es polvo o pasta, seguro.











