¿Qué es la VRAM? ¿Para qué sirve? ¿Cuánta necesito?

Rubén Castro, actualizado a 14 agosto 2026
que es vram

La VRAM es la memoria de la tarjeta gráfica: donde se guardan las texturas, los modelos en 3D y todo lo que la GPU necesita tener a mano para dibujar cada fotograma. Algunos fabricantes la llaman memoria dedicada de vídeo.

Al igual que el procesador (CPU) usa la memoria RAM “normal” para ejecutar programas, la tarjeta gráfica (GPU) usa la VRAM para las operaciones de gráficos.

  • RAM son las siglas de Random Access Memory (memoria de acceso aleatorio): puedes leer cualquier dato guardado en ella en cualquier momento y en cualquier orden, y por eso es muy rápida.
  • VRAM es Video RAM, la memoria de acceso aleatorio de las tarjetas gráficas.

Y hay una cosa que conviene tener clara antes de seguir, porque condiciona todo lo demás:

La VRAM no se amplía. La cantidad que lleve tu gráfica es la que va a tener toda su vida.

La RAM del ordenador se cambia abriendo la caja y poniendo otro módulo. La VRAM va soldada alrededor del chip gráfico. Por eso este número no es un detalle de la ficha técnica: es una decisión que tomas el día que compras y con la que te quedas años, y es justo donde más se equivoca la gente ahora mismo.

Los equipos con gráficos integrados no llevan memoria propia: cogen prestado un trozo de la RAM del sistema. En la BIOS suele poder ajustarse, y aparece con nombres como UMA Frame Buffer Size, Shared Memory o iGPU Memory, según la placa.

¿Cuánta VRAM necesito?

Es la pregunta que trae aquí a casi todo el mundo, y la respuesta ha cambiado mucho en los últimos años. Hasta 2022 se podía decir tranquilamente que con 8 GB ibas sobrado para 1080p. Hoy ya no.

Lo que ha pasado es que los juegos han crecido por donde más consume: texturas en alta resolución, trazado de rayos y generación de fotogramas. Y todo eso vive en la VRAM.

Cuánta VRAM pedir según lo que vayas a hacer

Para quéMínimo que funcionaLo que recomiendoPor qué
Solo esports (CS2 Valorant LoL)6 GB8 GBEstos juegos rara vez pasan de 4 GB
1080p8 GB12 GBCon 8 GB hay que bajar texturas en los juegos grandes de 2025-2026
1440p12 GB16 GBEs la resolución que más ha subido de exigencia en tres años
4K16 GB16 GB o másCon trazado de rayos y generación de fotogramas se dispara
Trabajo con vídeo o 3D12 GB16 GBLas líneas de tiempo en 4K y las escenas 3D llenan memoria rápido
IA en local12 GB16 GB o másAquí manda la capacidad más que la potencia del chip

Por qué la resolución no lo explica todo

Durante años se ha contado que la VRAM depende de la resolución del monitor, y es verdad a medias. El fotograma en sí ocupa poco: pasar de 1080p a 4K multiplica por cuatro los píxeles, pero eso son unas decenas de megabytes.

Lo que de verdad llena la memoria son las texturas, y esas ocupan lo mismo en 1080p que en 4K. Por eso puedes quedarte sin VRAM en un monitor normal si pones las texturas en ultra: el juego carga los mismos mapas de alta resolución que cargaría en un 4K.

De ahí sale el consejo práctico más rentable de todos:

Si vas justo de VRAM, baja las texturas antes que ninguna otra cosa. Es el ajuste que más memoria libera y el que menos rendimiento cuesta.

Lo que suma y lo que resta

Tres cosas te van a pedir más memoria de la que dice la tabla:

  • El trazado de rayos. La estructura que el juego construye para calcular los rebotes de luz ocupa VRAM ella sola, y bastante. Lo contamos en trazado de rayos y path tracing.
  • La generación de fotogramas. Para inventarse un fotograma intermedio hay que guardar los de alrededor. Se paga en memoria.
  • Jugar con el navegador y media docena de pestañas abiertas detrás, que también gastan.

Y una que resta, y mucho:

  • El escalado por IA (DLSS, FSR, XeSS). Como el juego se renderiza internamente a menos resolución y luego se reconstruye, gasta menos VRAM que ir a resolución nativa. Es de las pocas cosas que dan rendimiento y ahorran memoria a la vez.
Cuidado con una idea muy extendida: más VRAM no da más fps. Si a tu tarjeta no le falta memoria, ponerle el doble no cambia nada. La VRAM no es un acelerador, es un suelo: mientras te sobre, da igual cuánta tengas; en cuanto te falta, se nota muchísimo. Por eso una gráfica modesta con memoria de sobra puede dar una experiencia más agradable que una más potente que se queda corta.

Qué pasa de verdad cuando te quedas sin VRAM

Esto es lo que casi nunca se explica, y es la parte que más importa, porque quedarse sin VRAM no se parece a quedarse sin potencia.

Cuando a una gráfica le falta chip, los fps bajan de forma pareja: en vez de 60 tienes 45, y el juego sigue yendo suave. Molesta, pero se juega.

Cuando le falta memoria, pasa otra cosa:

  • Tirones. La media de fps puede seguir siendo alta y aun así el juego va a trompicones, porque cada vez que hace falta una textura que no cabía hay que ir a buscarla fuera.
  • Texturas que aparecen tarde. Giras la cámara y la pared tarda un segundo en dejar de ser un borrón. En los casos peores, no llega a cargar nunca y te quedas jugando con todo emborronado.
  • Cierres inesperados, cuando el juego pide memoria y no queda.

La razón es que la tarjeta no se rinde: tira de la RAM del ordenador como memoria de emergencia, y para llegar a ella tiene que pasar por el bus PCIe, que es mucho más lento que su propia memoria. Eso es exactamente lo que notas como tirón.

De aquí sale un detalle que sorprende: la versión de PCIe de tu placa base solo importa cuando te falta VRAM. Con memoria de sobra, una tarjeta va prácticamente igual en PCIe 3.0 que en 5.0. Pero en cuanto empieza a tirar de la RAM del sistema, el bus se convierte en el cuello de botella y la diferencia entre generaciones se vuelve enorme. Es decir: la tarjeta corta de memoria castiga doblemente a quien tiene un equipo antiguo.

Cómo saber si te está pasando

El síntoma que lo delata es la mezcla rara: fps medios decentes y sensación horrible. Si el contador dice 70 y el juego parece que va a 30, mira la memoria antes de culpar al procesador.

La comprobación casera es más fiable que cualquier programa: baja las texturas dos niveles y vuelve a jugar la misma zona. Si los tirones desaparecen de golpe —y los fps medios apenas cambian—, era la VRAM. Si todo sigue igual, el problema estaba en otro sitio.

Lo que marca el monitor no es lo que el juego usa

Aquí se equivoca muchísima gente, y es la causa de media discusión de internet sobre este tema.

Cuando pones un programa de monitorización encima del juego y ves «VRAM: 14 GB», ese número casi nunca significa «este juego necesita 14 GB». Significa «este juego ha reservado 14 GB porque estaban libres».

Los motores modernos funcionan así a propósito: si hay memoria disponible, la cogen y van dejando dentro cosas que quizá hagan falta luego, porque tenerlas ahí es gratis. Es lo mismo que hace tu sistema operativo con la RAM.

La consecuencia es doble y conviene tenerla clara:

  • Una tarjeta de 24 GB marcando 14 GB no demuestra que una de 12 GB se vaya a quedar corta. En la de 12 GB, el mismo juego habría reservado menos y probablemente funcionaría igual.
  • Pero tampoco significa que sobre memoria siempre. Cuando de verdad falta, no lo vas a ver en ese número: lo vas a notar en los tirones del capítulo anterior.
Por eso los vídeos del tipo «mira, este juego usa 15 GB» no prueban gran cosa por sí solos. El dato que vale es comparar la misma tarjeta con dos cantidades de memoria distintas jugando a lo mismo, y esa comparación solo la puedes hacer con modelos que existen en dos versiones. Justo lo que vemos en el capítulo siguiente.

Si quieres el número real y no el reservado, los programas de monitorización serios distinguen entre memoria asignada (allocated, dedicated memory) y la que está en uso por proceso. Y aun así, la prueba de bajar texturas sigue siendo el juez definitivo.

La trampa de las dos versiones con el mismo nombre

Si vas a comprar gráfica en 2026, esto es lo más importante de todo el artículo.

Hay modelos que se venden con el mismo nombre y con dos cantidades de memoria distintas. Ha pasado con la GeForce RTX 5060 Ti, que existe en versión de 8 GB y de 16 GB, y con la Radeon RX 9060 XT, que también se vende en 8 GB y en 16 GB.

Y no son dos tarjetas distintas: es el mismo chip, con los mismos núcleos y las mismas frecuencias. Lo único que cambia es la memoria, y la diferencia de precio es pequeña.

Lo que ocurre al jugar es de manual:

  • En juegos que caben en 8 GB, las dos versiones van exactamente igual. Ni un fps de diferencia.
  • En juegos que no caben, la de 16 GB puede llegar a doblar los fotogramas de la de 8 GB.

O sea, que no estás comprando «un poco más de rendimiento»: estás comprando que el juego funcione o que no funcione, según el título.

Al comprar, lee la caja y la ficha del vendedor, no el nombre del modelo. En las listas de tiendas los dos aparecen como «RTX 5060 Ti» o «RX 9060 XT» y la capacidad va en letra pequeña. Si el precio te parece sospechosamente bueno para ese modelo, casi seguro que es la versión de 8 GB.

Entonces, ¿8 GB no vale para nada?

Sí vale, pero para un perfil concreto: si juegas sobre todo a competitivos en 1080p —los que apenas pasan de 4 GB— y quieres gastar poco, una tarjeta de 8 GB es una compra razonable y te va a ir perfecta.

Lo que no tiene sentido es pagar de más por una gráfica potente y dejarla coja de memoria, porque el chip se queda esperando. Si el presupuesto no llega a los 16 GB en la gama que te gusta, casi siempre sale mejor bajar un escalón de potencia y subir la memoria que al revés.

La VRAM ya no es solo cosa de juegos

En los últimos años ha aparecido un motivo nuevo para mirar este número, y para mucha gente pesa ya más que los juegos: ejecutar modelos de inteligencia artificial en tu propio ordenador.

Aquí la VRAM funciona distinto que en un juego. En un juego, quedarte corto significa ir a tirones. Con un modelo de IA es más binario: si el modelo no cabe entero en la memoria de la gráfica, no se ejecuta en la gráfica. Se reparte con la RAM del sistema o se cae al procesador, y la velocidad se desploma de forma bestial, no un 20 %.

Por eso en este terreno la capacidad manda sobre la potencia del chip: una tarjeta más modesta con 16 GB puede correr modelos que una más rápida de 8 GB no puede ni cargar.

Lo mismo vale, en menor medida, para generar imágenes, para edición de vídeo con líneas de tiempo en 4K y capas de efectos, y para 3D, donde la escena entera tiene que caber en memoria mientras renderizas.

Si vienes buscando esto, hay un detalle de portátiles y equipos con gráficos integrados que conviene saber: en los Apple con chip M y en los portátiles con gráfica integrada, la memoria es compartida con el sistema, así que el «cuánta VRAM tengo» depende de cuánta RAM lleve el equipo y de cómo la reparta. Es la excepción a la regla de que la VRAM no se amplía.

Cuánta VRAM tiene tu tarjeta

En Windows, la vía rápida: abre Ejecutar con Windows + R, escribe dxdiag y pulsa Enter. En la pestaña Pantalla lo tienes todo.

memoria vram windows
Ojo con este cuadro: la VRAM de verdad es «Memoria de pantalla», no la «Memoria total aproximada»

Y aquí hay una trampa que despista a mucha gente, porque dxdiag da tres números:

  • Memoria de pantalla (VRAM) es la buena: la memoria física de la tarjeta. En la captura, 8 GB.
  • Memoria compartida es un trozo de la RAM del ordenador que el sistema deja disponible por si hace falta. No es memoria de la gráfica y es lenta.
  • Memoria total aproximada suma las dos, y por eso da un número inflado. Si alguien te vende un portátil anunciando «20 GB de gráficos», está enseñando este último.

También puedes usar GPU-Z o el propio panel del fabricante de la gráfica, que además te dicen el tipo de memoria que lleva —lo explicamos en qué es la memoria GDDR6— y a qué velocidad va.

Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.