Por qué una RTX 5090 cuesta hoy el doble que al salir: los seis motivos, y la IA es solo uno

Rubén Castro, 6 agosto 2026
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Las cifras primero, porque cuesta creérselas. La GeForce RTX 5090 se presentó con un precio recomendado de 1.999 dólares, que en España se traducía en tarjetas desde unos 2.300-2.600 euros con IVA.

Hoy, agosto de 2026, la mayoría de modelos rondan los 4.000-4.500 euros, y los ensamblados premium se acercan a los 5.000. En Estados Unidos se han visto listados por encima de los 4.300 dólares en Amazon.

Es decir: la misma tarjeta, sin cambiar una sola pieza, cuesta cerca del doble que el día que salió. Esto no es que se haya encarecido: es que se ha roto algo.

La explicación que circula por todas partes es “la culpa es de la IA”. Y no es falsa, pero es tan vaga que no explica nada. La IA no compra tarjetas gráficas para jugar. Hace falta entender por qué canal concreto llega esa presión hasta el precio de una tarjeta de escritorio, y resulta que hay al menos seis, con pesos muy distintos.

Uno de ellos vale por todos los demás juntos, y probablemente no es el que estás pensando: no es que la IA compre 5090, es que la IA se está comiendo la memoria.

Vamos uno por uno.

1. La memoria: el motivo que vale por todos los demás

Si te quedas con un solo capítulo, que sea este. Entre el 60 y el 80 % de la subida se explica aquí.

La RTX 5090 lleva 32 GB de GDDR7, que en su día era una de sus grandes bazas. Hoy es su mayor lastre económico, porque el precio de esa memoria ha hecho algo sin precedentes.

Los números

Un módulo de 16 GB de GDDR7 costaba a los fabricantes de tarjetas entre 65 y 80 dólares a mediados de 2025. A finales de ese año ya superaba los 200 dólares. Y eso pasó de golpe, cuando vencieron los contratos de suministro a largo plazo y las marcas tuvieron que salir a comprar al mercado spot, que es donde los precios se mueven sin red.

La consecuencia sobre la 5090, que lleva el doble de esa cantidad: se estima que solo la VRAM representa unos 820 dólares del precio de calle actual de la tarjeta. En algunas gráficas de gama alta, la memoria ya supone más del 80 % de la lista de materiales.

Léelo otra vez, porque es demencial: en una tarjeta gráfica, el chip gráfico ya no es lo caro.

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Las tres cifras que explican la subida. La IA no te quita las tarjetas gráficas: te quita la memoria que llevan dentro.

Por qué ha pasado esto

Y aquí está el mecanismo real, que es donde casi todo el mundo se queda corto.

Samsung, SK Hynix y Micron fabrican más del 95 % de la DRAM mundial. Y las mismas líneas de fabricación que hacen la GDDR7 de tu tarjeta gráfica hacen la HBM, la memoria de altísimo ancho de banda que va soldada a los aceleradores de IA para centros de datos.

La HBM se vende con márgenes muchísimo mayores. Así que los tres fabricantes han hecho lo que haría cualquiera: reorientar la capacidad. Se calcula que han desplazado en torno al 93 % de su producción combinada hacia HBM, dejando una fracción para todo lo demás — tu portátil, tu móvil, tu consola y tu tarjeta gráfica.

Los precios de contrato de DRAM para PC subieron un 105-110 % en un solo trimestre a principios de 2026. Es la mayor subida trimestral registrada. Y siguieron subiendo otro 58-63 % el trimestre siguiente.

Este es el matiz que lo cambia todo: la IA no está encareciendo tu tarjeta gráfica porque compre tarjetas gráficas. La está encareciendo porque compite contigo por la misma memoria, y paga mucho más.

Por eso la subida no afecta solo a las gráficas: está encareciendo la RAM de los PC, los SSD, los móviles y las consolas a la vez. En los móviles ya se ha llegado al punto de que la memoria supera el 50 % del coste del aparato.

Y el dato que más miedo da: la capacidad de HBM para 2026 está vendida por completo, y SK Hynix ha advertido de que la escasez podría prolongarse más allá de 2030. Construir una fábrica de memoria son años, no meses.

2. Para NVIDIA, tú ya no eres el cliente

Este motivo no es técnico, es de incentivos, y explica por qué nadie está haciendo nada por arreglarlo.

Mira el reparto de ingresos de NVIDIA en su tercer trimestre fiscal de 2026:

  • Centros de datos: 51.200 millones de dólares.
  • Gaming: 4.300 millones.
  • Total: 57.000 millones.

El negocio de tarjetas para jugar es el 9 % de la empresa. En el ejercicio completo, los centros de datos facturaron 193.700 millones frente a 16.000 millones del gaming.

Ponte en la silla del que decide. Tienes una capacidad de fabricación limitada y dos clientes: uno que representa el 88 % de tus ingresos, crece un 66 % anual y no discute el precio; y otro que representa el 9 %, se queja en foros y compara precios durante tres semanas antes de comprar.

No hay ninguna decisión difícil ahí. Y no hace falta suponer mala fe: es aritmética.

Y encima NVIDIA ha subido sus propios precios

No es solo el mercado. En torno al 13 de mayo de 2026, NVIDIA comunicó a sus ensambladores una subida estimada de 300 dólares en los kits de la 5090 y la 5090D V2, alegando el coste de la GDDR7.

Conviene entender cómo funciona esto, porque es la pieza que la gente no ve: NVIDIA no vende solo el chip. Vende un kit que incluye la GPU y la memoria. Los ensambladores —ASUS, MSI, Gigabyte— compran ese paquete y le añaden la placa, el disipador y los ventiladores. Así que cuando NVIDIA sube el kit, la subida llega íntegra al precio final, y el ensamblador no puede hacer nada por absorberla.

Y no ha sido solo en la gama alta: NVIDIA ha encarecido los kits de toda la línea GeForce.

Un precedente que conviene tener en la cabeza. En este sector ya se ha admitido abiertamente la estrategia de restringir el suministro para sostener los precios: lo contamos cuando AMD reconoció hacerlo con sus CPU y GPU.

No estoy diciendo que sea lo que pasa hoy con la 5090 — hoy la escasez de memoria es real y verificable. Pero cuando un fabricante tiene el 90 % de un mercado y su cliente principal es otro, no necesita restringir nada a propósito para que el resultado sea el mismo.

3. La 5090 dejó de ser una tarjeta para jugar

Aquí está el motivo más desconocido, y es una historia extraordinaria.

Esos 32 GB de memoria que encarecen la tarjeta son, a la vez, lo que la ha convertido en otra cosa. Para ejecutar modelos de inteligencia artificial en local, la cantidad de memoria manda sobre casi todo lo demás: un modelo cabe o no cabe. Y 32 GB en una tarjeta de consumo, por 4.000 euros, sigue saliendo mucho más barato que un acelerador profesional que cuesta cinco o diez veces más.

Resultado: la 5090 tiene un segundo mercado de compradores que no juegan, que la valoran por criterios distintos y que son mucho menos sensibles al precio que un jugador. Si la tarjeta te amortiza un trabajo, 4.000 euros es una inversión; si te sirve para jugar, es una barbaridad.

Y luego está lo de China

Esta parte parece un guion de película.

La 5090 cae bajo los controles de exportación estadounidenses por su capacidad de cálculo para IA. NVIDIA respondió creando versiones capadas para el mercado chino: la 5090D y después la 5090D V2, con menos prestaciones de IA.

No funcionó, por un motivo de manual: las versiones capadas salieron a precios parecidos a la original. Si pagas casi lo mismo por menos, nadie con intención de usarla para IA la quiere.

Así que apareció el mercado gris. Se han fotografiado palés enteros de 5090 originales almacenados dentro de China pese a estar oficialmente prohibidas — un volumen que no se explica por reventa suelta, sino por importación paralela organizada. Y hay técnicos chinos convirtiendo tarjetas GeForce en aceleradores de IA de forma industrial: las desmontan, las remontan en formatos de servidor y las apilan.

El giro final llegó el 15 de mayo de 2026, y fue el que nadie esperaba: la aduana china empezó a bloquear la entrada de la 5090D V2. Es decir, la tarjeta que NVIDIA había diseñado específicamente para cumplir con Washington acabó vetada también por Pekín, que prefiere empujar a sus fabricantes nacionales.

Qué tiene que ver todo esto con lo que pagas tú. Que cada 5090 que acaba en un rack chino convertida en acelerador es una tarjeta que no llega a una tienda europea, comprada además por alguien dispuesto a pagar más que tú.

Es la misma dinámica que vivimos con la minería de criptomonedas, cuando unas 700.000 gráficas de un solo trimestre acabaron en manos de mineros.

Con una diferencia incómoda: el criptoboom se desplomó y las tarjetas volvieron al mercado. Con la IA no hay un desplome equivalente a la vista. La demanda es estructural, los compradores no miran el precio y la respuesta de la oferta se mide en años de construir fábricas.

4, 5 y 6: nadie compite arriba, y todo lo demás también suma

Qué pesa cada factor en la subida de precio de la RTX 5090

FactorPesoQué está pasando
1. Coste de la memoriaMuy altoLa GDDR7 se ha triplicado; la VRAM ya es más del 80 % del coste de materiales
2. Incentivos de NVIDIAAltoEl gaming es el 9 % de sus ingresos; ha subido los kits unos 300 dólares
3. Demanda de IA por la tarjetaAlto32 GB la hacen atractiva para IA local; compradores insensibles al precio
4. Falta de competenciaMedioAMD no tiene rival para la 5090; el precio lo fija la demanda
5. Impuestos; aranceles y cambioMedioEl IVA del 21 % multiplica la subida en vez de amortiguarla
6. Acaparamiento y reventaBajoLa expectativa de subida genera compras anticipadas y especulación

4. Arriba no hay competencia

Este factor es silencioso y muy potente. AMD no tiene nada que enfrentar a la 5090. Su gama alta actual pelea en el terreno de la 5070 Ti y la 5080, donde por cierto ofrece muy buena relación calidad-precio, pero en el escalón más alto NVIDIA está sola, y su respuesta a la 5090 lleva tiempo anunciada sin llegar.

Un monopolio de hecho en la cima significa que el precio no lo fija el coste ni la competencia: lo fija lo que el comprador esté dispuesto a pagar. Y como vimos en el capítulo anterior, ahora hay compradores dispuestos a pagar mucho.

Intel tampoco juega en esa liga. Nadie va a obligar a NVIDIA a bajar el precio de la 5090 en 2026.

5. Todo lo que se añade entre la fábrica y tu casa

Aquí van varios efectos pequeños que, sumados, se notan:

  • El IVA. En España, el 21 % se aplica sobre un precio base ya inflado. Cuando la base sube 1.000 euros, tú pagas 1.210 más. El impuesto multiplica la subida en vez de amortiguarla.
  • Los aranceles sobre componentes electrónicos, que encarecen la importación y acaban repercutidos.
  • El tipo de cambio euro-dólar, que puede añadir o quitar un margen apreciable según el momento.
  • Los modelos personalizados. Buena parte de lo que ves en tienda no son modelos de referencia sino ensamblados premium con disipadores enormes y refrigeración líquida, con su propio sobreprecio encima de todo lo anterior.

6. La escasez se retroalimenta

Y el último factor es de comportamiento. Cuando corre la voz de que algo va a subir, la gente compra antes de necesitarlo, los distribuidores acumulan existencias y los revendedores entran a especular. Eso añade una demanda artificial que empuja el precio todavía más arriba.

Se ha hablado también de lanzamientos sobre el papel: modelos anunciados con un precio recomendado que en la práctica no se encuentran a ese precio en ninguna parte. El precio oficial existe, pero sirve de poco si no hay unidades.

¿Y esto cuándo baja? Qué hacer mientras tanto

La pregunta del millón, y la respuesta corta es no pronto.

Por qué no va a bajar en meses

El cuello de botella es la memoria, y la memoria no se arregla con voluntad, se arregla con fábricas. Una planta de DRAM nueva son varios años y una inversión de miles de millones. Los tres fabricantes están construyendo, pero ese material llega después, no ahora.

Mientras tanto, la HBM de 2026 está vendida entera y SK Hynix habla de tensión más allá de 2030.

Sí hay una señal que merece seguirse: los precios de la memoria han empezado a moderar su ritmo de subida, no porque haya más oferta, sino porque el mercado de consumo ha llegado a su límite de lo que puede pagar. Cuando la gente sencillamente deja de comprar, el precio deja de poder subir. Eso frena la escalada, pero no la revierte.

Qué haría yo ahora mismo

No comprar una 5090. Es el peor momento posible: es el modelo con más memoria de la gama, o sea el más castigado por exactamente el factor que está inflando los precios.

Mirar la gama media y media-alta. Una tarjeta con 12 o 16 GB sufre mucho menos este problema en términos absolutos, y para jugar en 1440p —que es donde juega casi todo el mundo— sobra. Ahí además AMD compite de verdad, y donde hay competencia hay precios más sanos.

Considerar la generación anterior. Con los precios actuales, una tarjeta de la serie anterior de segunda mano tiene más sentido que nunca.

Esperar, si puedes. Es un consejo aburrido, pero si tu equipo actual funciona, este no es el año.

Y si la necesitas para trabajar, echa cuentas de otra manera. Si la tarjeta te da de comer, el cálculo cambia por completo — y es justo por eso que el precio está donde está.

Lo que de verdad deja este episodio, más allá de la 5090:

Durante veinte años, los componentes de PC siguieron una regla cómoda: cada generación daba más por el mismo dinero. Esa regla se ha roto, y no por un problema puntual de fabricación, sino porque ha aparecido un comprador —los centros de datos de IA— que quiere los mismos materiales que tú y puede pagar mucho más.

No es exclusivo de las gráficas. Está pasando con la RAM, con los SSD, con los móviles y, por otras razones, con materiales como el galio. El patrón es siempre el mismo: cuando la industria y el consumo compiten por lo mismo, el consumo pierde.

El contexto general de todo esto lo repasamos en la escasez mundial de chips.

Fuentes

  1. nvidianews.nvidia.com
  2. trendforce.com
Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.