La pregunta «¿de cuántos VA necesito el SAI?» no tiene una respuesta general, pero sí una cuenta sencilla. El problema es que casi nadie la hace y se compra por intuición: o un SAI enorme que no hacía falta, o uno que no aguanta ni para apagar el NAS.
Esta calculadora realiza los dos cálculos fundamentales —qué potencia pedirle y cuánto va a durar— y, a diferencia de otras, muestra todos sus supuestos y permite modificarlos. Un cálculo de este tipo con los números ocultos no tiene sentido.
1. Qué vas a enchufar
Los vatios que ves son cantidades aproximadas: consumos típicos en reposo, que es como pasan estos aparatos casi todo el día. Cámbialos por los tuyos si los conoces — y ojo, la etiqueta trasera indica el máximo que puede pedir, no lo que consume de verdad.
2. Cuánto te va a durar
Los SAI se anuncian en VA, así que empezamos por ahí. Si además conoces la batería, el segundo modo da un resultado bastante más fiable.
Suele venir en la ficha o en la propia batería. Los modelos por encima de 1.000 VA llevan casi siempre dos.
Añade al menos un aparato para ver el cálculo.
Los supuestos del cálculo
Ninguna calculadora de estas es exacta, y las que no enseñan sus números lo son menos. Estos son los nuestros, y puedes cambiarlos.
Ajustes
Factor de potencia: es lo que convierte los VA que anuncia el fabricante en vatios reales. Los SAI de gama de entrada rondan el 0,6 y los buenos llegan a 0,9; si el tuyo lo declara, ponlo. Margen: no conviene cargar un SAI al 100 %. Reserva: una batería que se descarga del todo dura mucho menos.
El error que hace que la gente compre el SAI equivocado
Antes de fiarte de ningún número, hay que aclarar la confusión que lo estropea todo: la potencia que pone detrás de tu aparato no es lo que consume.
La etiqueta de una fuente de alimentación indica lo máximo que puede entregar, no lo que gasta. Un PC con una fuente de 650 W no consume 650 W: mientras navegas, el consumo está entre 50 y 80. Un NAS de dos bahías con fuente de 60 W consume unos 20 en reposo.
Si sumas los valores de las etiquetas en lugar de los consumos reales, obtendrás un total tres o cuatro veces superior al verdadero. Como resultado, acabarás comprando un SAI grande, caro y pesado que, además, trabajará muy por debajo de su rendimiento óptimo.
Cómo saber el consumo real
De más fiable a menos:
- Un medidor de consumo enchufable. Cuestan poco, se ponen entre el enchufe y el aparato y te dan la cifra real. Es la única forma de salir de dudas.
- La ficha técnica del fabricante, buscando «consumo en reposo» o idle. Los fabricantes de NAS suelen publicarlo.
- Las estimaciones de la calculadora de arriba, que son valores típicos en reposo.
VA y vatios no son lo mismo
Esta es la otra fuente de errores y el motivo por el cual un SAI «de 900» no ofrece 900 vatios.
Los fabricantes anuncian los SAI en VA (voltamperios), que es la potencia aparente. Sin embargo, lo que consumen tus aparatos son vatios, la potencia real. El factor de potencia es la relación entre ambas:
vatios = VA × factor de potencia
En los SAI domésticos, este factor oscila de 0,6 en la gama de entrada a 0,9 en los modelos más buenos. Es decir:
- Un SAI de 900 VA con factor 0,6 entrega 540 W reales.
- Un SAI de 900 VA con factor 0,9 entrega 810 W.
Son dos aparatos muy distintos vendidos con el mismo número grande en la caja. Por ello, la calculadora permite introducir el factor: si el fabricante lo indica, úsalo; si no lo hace, asume 0,6 y así evitarás sorpresas.
Por qué dejamos un margen
La calculadora añade por defecto un 30 % de holgura sobre el consumo por tres motivos:
- Los picos. Un disco duro arrancando consume bastante más que girando.
- Crecer. Dentro de un año habrá un aparato más enchufado ahí.
- La batería envejece. Un SAI al 95 % de carga hoy irá justo dentro de dos años.
Mantener un SAI cargado por encima del 80 % de forma continua acorta su vida útil y reduce mucho la autonomía real.
Cuánta autonomía necesitas de verdad
Aquí la respuesta sorprende: mucha menos de la que la gente cree.
Un SAI doméstico no está para seguir trabajando durante un apagón largo. Sirve para dos cosas concretas:
- Cubrir el microcorte, que es lo que pasa el 90 % de las veces: un parpadeo de dos segundos que reinicia el router y corta la descarga o la videollamada.
- Dar tiempo a un apagado ordenado. Si el corte es largo, lo que quieres es que el NAS cierre sus servicios y desmonte los volúmenes antes de quedarse sin luz, no que aguante media hora.
Para ello, entre diez y veinte minutos es más que suficiente. Buscar dos horas de autonomía con un SAI es pelearse con la herramienta equivocada.
El cable USB es la mitad del asunto
Y es la parte que casi nadie conecta. Un SAI no sirve de nada para un servidor si no le avisa de que se ha ido la luz.
La mayoría incluye un puerto USB. Al conectarlo al NAS o al PC, el sistema detecta el corte y puede apagarse solo cuando la batería descienda de cierto umbral. En Synology y QNAP se configura en dos clics; en Linux se hace con NUT.
Sin ese cable, el SAI solo retrasa el apagón brusco. Con él, evita que se corrompa lo que estuviera escribiéndose.
El detalle que arruina compras: la onda. Los SAI baratos generan una onda sinusoidal simulada, que es escalonada. La mayoría de fuentes de alimentación modernas con PFC activo —las de casi cualquier PC o NAS reciente— no la aceptan bien: al saltar el SAI, en vez de seguir alimentando, el equipo se apaga o hace un ruido feo, que es exactamente lo que querías evitar.
Si quieres proteger un PC o un NAS moderno, busca onda sinusoidal pura. Su precio es más elevado, pero es la diferencia entre que funcione y que no.
SAI o estación de energía portátil
Esta duda es cada vez más frecuente, ya que las estaciones portátiles tipo BLUETTI o EcoFlow han bajado mucho de precio y ofrecen capacidades enormes en comparación con un SAI. No son lo mismo y resuelven problemas distintos.
Un SAI está diseñado para permanecer siempre conectado a un equipo y cuenta con una batería pequeña —a menudo de menos de 150 Wh—. Posee una virtud que la estación no tiene: conmuta en milisegundos. Gracias a esto, tu router ni siquiera nota que se ha ido la luz. Además, avisa al ordenador mediante USB para que se apague solo.
Una estación portátil dispone de mucha más batería —de 250 a 3.000 Wh— y es útil para ir de camping, para una obra o para aguantar durante horas. Sin embargo, muchas no conmutan lo bastante rápido para evitar que un equipo se reinicie; las que sí lo hacen cuentan con el modo UPS y hay que comprobar que el modelo concreto lo tenga.
| SAI | Estación portátil | |
| Para qué | Que no se corte nada | Aguantar horas |
| Batería | Pequeña | Grande |
| Conmutación | Milisegundos | Lenta, salvo modo UPS |
| Aviso al equipo | Sí, por USB | Casi nunca |
| Dónde vive | Detrás del mueble | Se transporta |
La regla corta: si el problema es que se corte, SAI. Si el problema es quedarte sin luz un buen rato, estación portátil. Y si necesitas las dos cosas, son dos aparatos.











