Qué SAI necesito: calculadora de potencia y autonomía

Rubén Castro, 7 septiembre 2026
sai que potencia necesito

La pregunta «¿de cuántos VA necesito el SAI?» no tiene una respuesta general, pero sí una cuenta sencilla. El problema es que casi nadie la hace, y se compra por intuición: o un SAI enorme que no hacía falta, o uno que no aguanta ni para apagar el NAS.

Esta calculadora hace las dos cuentas que importan —qué potencia pedirle y cuánto va a durar— y, a diferencia de otras, enseña todos sus supuestos y te deja cambiarlos. Un cálculo de estos con los números escondidos no significa nada.

1. Qué vas a enchufar

Los vatios que ves son cantidades aproximadas: consumos típicos en reposo, que es como pasan estos aparatos casi todo el día. Cámbialos por los tuyos si los conoces — y ojo, la etiqueta trasera indica el máximo que puede pedir, no lo que consume de verdad.

AparatoConsumo
Consumo total (W)
Con margen (W)
SAI mínimo (VA)

2. Cuánto te va a durar

Los SAI se anuncian en VA, así que empezamos por ahí. Si además conoces la batería, el segundo modo da un resultado bastante más fiable.

 

Energía útil (Wh)
Autonomía estimada

Añade al menos un aparato para ver el cálculo.

Los supuestos del cálculo

Ninguna calculadora de estas es exacta, y las que no enseñan sus números lo son menos. Estos son los nuestros, y puedes cambiarlos.

Ajustes

Factor de potencia: es lo que convierte los VA que anuncia el fabricante en vatios reales. Los SAI de gama de entrada rondan el 0,6 y los buenos llegan a 0,9; si el tuyo lo declara, ponlo. Margen: no conviene cargar un SAI al 100 %. Reserva: una batería que se descarga del todo dura mucho menos.

El error que hace que la gente compre el SAI equivocado

Antes de fiarte de ningún número, hay que aclarar la confusión que lo estropea todo: la potencia que pone detrás de tu aparato no es lo que consume.

La etiqueta de una fuente de alimentación indica lo máximo que puede entregar, no lo que gasta. Un PC con fuente de 650 W no consume 650 W: navegando consume entre 50 y 80. Un NAS de dos bahías con fuente de 60 W va a unos 20 en reposo.

Si sumas las etiquetas en vez de los consumos reales, te sale un total tres o cuatro veces mayor que el verdadero, y acabas comprando un SAI grande, caro y pesado que además trabajará muy por debajo de su rendimiento óptimo.

Cómo saber el consumo real

De más fiable a menos:

  1. Un medidor de consumo enchufable. Cuestan poco, se ponen entre el enchufe y el aparato y te dan la cifra real. Es la única forma de salir de dudas.
  2. La ficha técnica del fabricante, buscando «consumo en reposo» o idle. Los fabricantes de NAS suelen publicarlo.
  3. Las estimaciones de la calculadora de arriba, que son valores típicos en reposo.
Recuerda que un SAI se dimensiona para lo que hay enchufado, no para la casa. En un SAI doméstico solo deberían ir el router, la ONT, el NAS y poco más. Nunca conectes una impresora láser, un calefactor ni un aspirador: sus picos de arranque pueden superar de golpe la capacidad del equipo y tirar todo lo demás.

VA y vatios no son lo mismo

Es la otra fuente de errores, y la razón de que un SAI «de 900» no dé 900 vatios.

Los fabricantes anuncian los SAI en VA (voltamperios), que es la potencia aparente. Lo que tus aparatos consumen son vatios, la potencia real. La relación entre las dos es el factor de potencia:

vatios = VA × factor de potencia

En los SAI domésticos ese factor va de 0,6 en la gama de entrada a 0,9 en los buenos. Es decir:

  • Un SAI de 900 VA con factor 0,6 entrega 540 W reales.
  • Un SAI de 900 VA con factor 0,9 entrega 810 W.

Son dos aparatos muy distintos vendidos con el mismo número grande en la caja. Por eso la calculadora te deja poner el factor: si el fabricante lo declara, úsalo; si no lo dice, asume 0,6 y no te llevarás una sorpresa.

Por qué dejamos un margen

La calculadora añade por defecto un 30 % de holgura sobre el consumo, por tres motivos:

  • Los picos. Un disco duro arrancando consume bastante más que girando.
  • Crecer. Dentro de un año habrá un aparato más enchufado ahí.
  • La batería envejece. Un SAI al 95 % de carga hoy irá justo dentro de dos años.

Cargar un SAI por encima del 80 % de forma continua acorta su vida y reduce mucho la autonomía real.

Cuánta autonomía necesitas de verdad

Aquí la respuesta sorprende: mucha menos de la que la gente cree.

Un SAI doméstico no está para seguir trabajando durante un apagón largo. Está para dos cosas concretas:

  1. Cubrir el microcorte, que es lo que pasa el 90 % de las veces: un parpadeo de dos segundos que reinicia el router y corta la descarga o la videollamada.
  2. Dar tiempo a un apagado ordenado. Si el corte es largo, lo que quieres es que el NAS cierre sus servicios y desmonte los volúmenes antes de quedarse sin luz, no que aguante media hora.

Para eso, entre diez y veinte minutos es más que suficiente. Buscar dos horas de autonomía con un SAI es pelearse con la herramienta equivocada.

El cable USB es la mitad del asunto

Y es la mitad que casi nadie conecta. Un SAI no sirve de nada para un servidor si no le avisa de que se ha ido la luz.

Casi todos traen un puerto USB. Conectado al NAS o al PC, el sistema detecta el corte y puede apagarse solo cuando la batería baje de un umbral. En Synology y QNAP se configura en dos clics; en Linux se hace con NUT.

Sin ese cable, el SAI solo retrasa el apagón brusco. Con él, evita que se corrompa lo que estuviera escribiéndose.

El detalle que arruina compras: la onda. Los SAI baratos generan una onda sinusoidal simulada, escalonada. La mayoría de fuentes de alimentación modernas con PFC activo —las de casi cualquier PC o NAS reciente— no la aceptan bien: al saltar el SAI, en vez de seguir alimentando, el equipo se apaga o hace un ruido feo, que es exactamente lo que querías evitar.

Si vas a proteger un PC o un NAS moderno, busca onda sinusoidal pura. Cuesta más y es la diferencia entre que funcione y que no.

SAI o estación de energía portátil

Es una duda cada vez más frecuente, porque las estaciones portátiles tipo BLUETTI o EcoFlow se han abaratado mucho y tienen capacidades enormes comparadas con un SAI. No son lo mismo y resuelven problemas distintos.

Un SAI está pensado para estar siempre enchufado detrás de un equipo, con una batería pequeña —a menudo menos de 150 Wh— y una virtud que la estación no tiene: conmuta en milisegundos. Tu router no llega a enterarse de que se ha ido la luz. Además avisa al ordenador por USB para que se apague solo.

Una estación portátil tiene mucha más batería —de 250 a 3.000 Wh— y sirve para camping, para una obra o para aguantar horas. Pero muchas no conmutan lo bastante rápido como para que un equipo no se reinicie, y las que sí lo hacen se llaman modo UPS y hay que comprobar que el modelo concreto lo tenga.

SAIEstación portátil
Para quéQue no se corte nadaAguantar horas
BateríaPequeñaGrande
ConmutaciónMilisegundosLenta, salvo modo UPS
Aviso al equipoSí, por USBCasi nunca
Dónde viveDetrás del muebleSe transporta

La regla corta: si el problema es que se corte, SAI. Si el problema es quedarte sin luz un buen rato, estación portátil. Y si necesitas las dos cosas, son dos aparatos.

Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.