Si un solo router no ofrece una cobertura suficiente en todo el hogar, es posible que necesites buscar otras alternativas. Un extensor de alcance Wi-Fi suele ser una opción popular debido a su bajo precio. Otra posibilidad es instalar una red de routers de malla (mesh). Si no sabes cuál elegir entre un extensor Wi-Fi y un router de malla, aquí tienes un resumen rápido de ambos dispositivos para ayudarte a tomar una decisión informada.
¿Qué es un extensor Wi-Fi?

Un extensor Wi-Fi es un dispositivo pequeño que se conecta a tu red Wi-Fi principal para repetir la señal. Aunque el extensor tiene su propio nombre de emisión, se limita a retransmitir el tráfico hacia el router principal. De este modo, si tu router principal está demasiado lejos, puedes obtener cobertura conectándote al extensor.
¿Qué son los routers de malla o mesh?

Un sistema de router de malla sustituye a tu router actual y, a diferencia de un extensor Wi-Fi, no emite la señal desde un único punto. En su lugar, estas redes suelen contar con varios nodos desplegados por todo el edificio. Estos nodos proporcionan cobertura creando una extensa red inalámbrica que cubre toda la propiedad. Puedes colocar dichos nodos en diferentes habitaciones y confiar en la tecnología inteligente para equilibrar las señales. Uno de los nodos se conecta a la conexión Ethernet física y, a diferencia de los extensores Wi-Fi, todos ellos emiten utilizando el mismo SSID de red, por lo que no hace falta desconectarse de una red (la del router) para conectarse a otra (la del extensor Wi-Fi).
Ventajas de los extensores Wi-Fi
Posiblemente, la mayor ventaja de utilizar extensores Wi-Fi es que son baratos. Por lo general, su precio oscila entre los 15 y los 40 euros, lo que supone una solución sencilla y útil para la mayoría de las personas.
En segundo lugar, los extensores de Wi-Fi suelen ser bastante fáciles de instalar y desplegar. Solo tienes que conectarlo y configurarlo a través de tu router principal, desde cuyo portal puedes gestionarlo fácilmente. Es una solución sencilla que resulta ideal si buscas cobertura en un área más pequeña.
Lo positivo de los extensores Wi-Fi es que cumplen su función con bastante eficacia. Si tu objetivo principal es eliminar los puntos muertos en tu casa o en un espacio de oficina pequeño, un extensor de Wi-Fi hará precisamente eso.
Desventajas de los extensores Wi-Fi
La mayor desventaja de los extensores Wi-Fi es que tendrás que cambiar de red manualmente. Como el nombre de la transmisión es diferente, es probable que tu dispositivo mantenga la señal débil hasta quedar completamente fuera de su alcance antes de realizar el cambio automáticamente.
Esto se traduce en una conectividad irregular hasta que decidas realizar el cambio manualmente. Y lo que es más importante, los extensores no son adecuados si vives en una casa grande o necesitas cubrir un espacio con varias plantas.
Te verás obligado a comprar varios extensores Wi-Fi, y siempre resulta una molestia configurar varios SSID y cambiar entre ellos. Esto también complica la configuración de múltiples dispositivos, ya que gestionarlos todos en conjunto suele ser un proceso confuso y tedioso.
Ventajas de los routers de malla
La principal ventaja de los routers Wi-Fi de malla frente a los extensores de rango convencionales es que una sola red cubre toda la propiedad. Obtendrás una cobertura perfecta sin importar dónde te encuentres, por lo que no tendrás que preocuparte por las zonas muertas inalámbricas ni por el cambio entre redes.
Otra de las principales ventajas de utilizar routers de malla es que son prácticamente autoconfigurables. El proceso de configuración es sencillo, ya que el punto de acceso detecta automáticamente los ajustes de tu red y configura todos los nodos.
Además, es bastante sencillo si quieres añadir o eliminar nodos. Puedes utilizar el software para incorporar nuevos nodos o quitar los actuales de forma fácil. Se trata de un proceso visual, intuitivo y de un solo clic que cualquiera puede realizar.
Otro aspecto a tener en cuenta es que la mayoría de los sistemas de malla utilizan tecnologías inteligentes para transmitir el tráfico por toda la casa sin problemas. Por ejemplo, si estás conectado a un nodo concreto en el sótano y no hay conexiones en la primera planta, solo retransmitirá los paquetes de datos del nodo del sótano. Esto se traduce en velocidades más rápidas, especialmente porque disponen de múltiples radios para enviar o recibir información con rapidez.
Desventajas de los routers de malla
Aunque los routers de malla son estupendos, no están exentos de inconvenientes. El precio es la desventaja más importante que tienen los sistemas de malla en comparación con los extensores Wi-Fi. Estos routers son bastante caros y suelen partir de los 200 euros, mientras que las variantes más costosas para empresas pueden alcanzar fácilmente los miles de euros. Para mucha gente, gastar cientos de euros solo para cubrir unas pocas zonas muertas no resulta justificado.
En segundo lugar, el proceso de instalación, aunque sea sencillo, no deja de ser lento. A diferencia de los extensores Wi-Fi, los routers de malla no son plug-and-play. Tendrás que colocar cada nodo estratégicamente por toda la casa, lo que suele implicar taladrar o fijar el router a la pared mediante una solución adhesiva.
Extensores Wi-Fi frente a routers de malla: ¿Cuál es mejor?
Si el precio no es un problema, las redes de routers de malla modernas son definitivamente la mejor opción, especialmente ahora que existen muchas alternativas excelentes disponibles.
Si buscas cobertura en un área más amplia y quieres evitar las caídas de señal aleatorias, desplegar una red de malla es la opción ideal. Aunque requieren una inversión inicial algo mayor, sus ventajas superan con creces los inconvenientes, especialmente a largo plazo.
Así obtendrás una conectividad estable, una red inalámbrica sin fisuras y un sistema muy modular que se adapta a tus necesidades. Además, no tendrás que preocuparte por perder velocidad a medida que te desplazas por la casa.











