Parece una pregunta rara hasta que te hace falta. «Qué tecla estoy pulsando» es lo que se busca cuando ocurre alguna de estas cuatro cosas:
- Tienes un teclado con las serigrafías borradas o de otro idioma y no sabes qué es cada tecla.
- Aparecen caracteres solos, sin que nadie toque nada.
- Al pulsar una tecla sale otra letra distinta.
- Estás configurando un juego o un programa y necesitas saber qué código manda esa tecla.
Las cuatro se resuelven de la misma forma: viendo en pantalla lo que el ordenador ha recibido realmente, que no siempre coincide con lo que crees haber pulsado.
Lo que ve el ordenador no es una letra
Aquí está la idea que lo aclara todo: tu teclado no manda letras. Manda posiciones.
Cuando pulsas la tecla que tiene una «A» dibujada, lo que viaja por el cable es un código que significa «la segunda tecla de la fila del medio». Después, es el sistema operativo quien decide que esa posición corresponde a una A —o a una Q, si la distribución configurada es francesa—.
Por este motivo, un detector de teclas muestra dos cosas diferentes:
- El código físico (
KeyA,ArrowLeft,ShiftLeft). Depende de dónde está la tecla y no cambia aunque cambies de idioma. - El carácter resultante (
a,A,q). Depende de la distribución configurada en el sistema.
Cuando esos dos valores no coinciden con lo que tienes dibujado en el plástico, ya sabes que el problema no es el teclado: es la distribución. Lo desarrollamos en la distribución del teclado.
Esa distinción es también el motivo por el cual muchos juegos siguen llamando «WASD» a las teclas de movimiento, aunque en un teclado francés esas posiciones sean ZQSD: el juego lee la posición, no la letra.
La tecla que se dispara sola
Este es el escenario más frustrante y el que mejor se diagnostica analizando el historial de pulsaciones.
Existen dos fallos diferentes que se confunden constantemente:
El rebote o chatter. Pulsas una sola vez y el ordenador recibe dos o tres pulsaciones. El síntoma clásico es escribir «hoola» sin darte cuenta. Esto ocurre cuando los contactos del interruptor se desgastan o se ensucian y la señal «rebota» al cerrarse. En el historial se ve clarísimo: aparecen dos pulsaciones de la misma tecla separadas por unos pocos milisegundos, algo que ningún dedo humano puede hacer.
La tecla atascada. El ordenador cree que la tienes pulsada de forma continua aunque la hayas soltado. El síntoma es un carácter que se repite sin parar o un juego en el que el personaje camina solo. En este caso, lo que se ve es una tecla que se marca y no se desmarca.
El primero suele arreglarse limpiando o cambiando ese interruptor —algo trivial en un teclado con switches intercambiables en caliente, pero laborioso en los demás—. El segundo, muchas veces, es suciedad debajo de la tecla.
Cuando el culpable no es el teclado
Existen tres situaciones en las que el detector de teclas muestra algo extraño aunque el hardware esté perfecto:
Las teclas de filtro de Windows. Si es necesario pulsar muy fuerte o durante mucho tiempo para que aparezca la letra, comprueba si están activadas en Accesibilidad → Teclado. Se activan solas al mantener pulsada la tecla Mayúsculas derecha durante ocho segundos, algo que ocurre más a menudo de lo que parece.
El teclado en pantalla o un programa de macros. Cualquier software que emule pulsaciones aparece en el detector exactamente igual que una tecla física. Si ves pulsaciones que no has hecho y el teclado está desconectado, el origen es software.
Un teclado inalámbrico con la pila baja. Muchos empiezan a perder pulsaciones de forma intermitente antes de morir del todo. En el detector esto se ve como teclas que a veces registran y otras no, sin un patrón fijo. Cambia la pila antes de cualquier otra cosa.











