Hay un componente que está en absolutamente todos tus aparatos electrónicos y del que casi nunca se habla: la placa de circuito impreso o PCB, esa base (normalmente verde) sobre la que se montan y conectan todos los chips. Pues bien, su precio acaba de pegar un acelerón histórico: según datos de Goldman Sachs recogidos por Reuters, las PCB se han encarecido hasta un 40 % en un solo mes (abril frente a marzo de 2026).
Y lo más curioso es el motivo. No es un chip ni el cobre, sino un material poco conocido que actúa de cuello de botella: la resina PPE. Como suele recordar el analista Mark Vena, «las placas de circuito impreso son el sistema nervioso de cualquier dispositivo moderno», así que cuando suben ellas, acaba subiendo todo lo demás.

Vamos a ver qué es esa resina, por qué se ha disparado, qué pinta la IA en todo esto y cómo va a afectar al precio de las tarjetas gráficas, las placas base y los portátiles.
La resina PPE, el cuello de botella invisible
El material en cuestión es la resina PPE (polifeniléter, a veces llamada PPO). No es el grueso de la placa, sino un aditivo clave del sistema de resina que recubre el laminado de cobre sobre el que se fabrican las PCB. Aporta dos cosas muy valoradas: buen comportamiento frente al calor e integridad de la señal a altas frecuencias, justo lo que necesitan las placas de los servidores de IA y el equipamiento de alta velocidad.
El problema es de concentración extrema: una sola planta, la de SABIC en Jubail (Arabia Saudí), producía alrededor del 70 % de la resina PPE de alta pureza del mundo. Esa instalación quedó fuera de servicio a principios de abril de 2026 tras los ataques iraníes en la zona, y no hay ningún proveedor alternativo capaz de cubrir ese hueco a corto plazo. Con el 70 % del suministro mundial parado de golpe, el precio y los plazos de entrega se dispararon.
La IA ya había tensado el mercado
Conviene matizar una cosa para no contar mal la historia: la IA no es la causa del subidón del 40 %, pero sí el terreno abonado sobre el que ha caído. El auge de los servidores de IA llevaba meses tensando el mercado: estos equipos usan muchas más PCB —y mucho más avanzadas, de más capas y alta frecuencia— que un PC normal. Su peso en la demanda de placas pasó de en torno al 15 % en 2025 a más del 25 % en 2026, lo que ya estaba empujando al alza el laminado de cobre de gama alta, la lámina de cobre (en torno a un +30 % en el año) y la fibra de vidrio.
Así que, cuando llegó el corte de la resina PPE, el golpe cayó sobre un mercado ya escaso y racionado, con plazos de entrega que en algunos casos se han estirado de 3 a 15 semanas (según el fabricante coreano Daeduck). Es la tormenta perfecta: demanda disparada por la IA más un shock de oferta geopolítico.

Qué significa para tu bolsillo y cuándo se normaliza
Como las PCB están en todo, esta subida no se queda en la fábrica: se va filtrando hacia placas base, tarjetas gráficas, memorias RAM y SSD, CPU, portátiles, consolas portátiles e incluso periféricos. En Estados Unidos, fabricantes como TTM Technologies ya han aplicado subidas de precios de entre el 5 % y el 25 %. Y todo esto llega, además, encima de la escasez de memoria que ya venías notando: dos presiones que se suman justo a la vez.
¿Cuándo se calma? No será rápido. El consejero delegado de Dow, Jim Fitterling, habló de un plazo de «275 días o más» para normalizar la cadena de suministro, y varios analistas manejan entre 6 y 9 meses incluso en el mejor de los escenarios. Es decir, la presión sobre los precios probablemente nos acompañe hasta bien entrado finales de 2026 o 2027.
Esta crisis se suma a la cadena de problemas de suministro que arrastra el sector desde hace años; lo tienes en contexto en nuestro artículo sobre la escasez mundial de chips.











