Test de pantalla online: píxeles muertos, DSE, ghosting y banding

📱 Estás en un móvil o una tableta. Las pruebas funcionan y sirven para revisar la pantalla del propio aparato, pero no valen para juzgar un monitor: para eso, abre esta página en el ordenador y ponla a pantalla completa.

frecuencia medidaHz
resolución
escalado del sistema×
ventana
profundidad
gama de color
HDR

La frecuencia es una medida real, hecha contando fotogramas en tu navegador; si te sale más baja de la que has configurado, mira si el cable o el modo de ahorro la están limitando. El resto son datos que declara el sistema: la resolución ya viene multiplicada por el escalado, y la gama y el HDR dicen lo que el navegador cree que tiene, no lo que el panel cubre de verdad.

Píxeles muertos y atascados

Ocho colores a pantalla completa. Un píxel muerto se queda negro y se caza sobre fondo blanco; uno atascado se queda encendido en un color fijo y salta sobre fondo negro. Los de un solo subpíxel solo aparecen en su color, y por eso hay que pasar los ocho.

Mira la pantalla limpia y desde unos 50 cm: una mota de polvo se confunde con un píxel muerto todo el rato.

Uniformidad y DSE

El efecto de pantalla sucia son manchas y nubes que aparecen en tonos planos: se nota en el césped de un partido, en un cielo o en una transición a gris. Casi nunca se ve en blanco puro, que es justo por lo que tanta gente da la pantalla por buena y lo descubre semanas después.

El negro puro del final es para el bleed de los bordes y el IPS glow de las esquinas. Hazlo a oscuras.

Degradados y banding

Rampas de negro a blanco y a cada color primario. Si en vez de una transición suave ves escalones verticales, eso es banding: panel de 6 bits con FRC, un perfil de color metiendo mano o un cable que no da para la profundidad configurada.

Negros y blancos: recorte

Dieciséis parches seguidos que se diferencian en un solo valor. Si los primeros se funden con el fondo, la pantalla aplasta la sombra y estás perdiendo detalle en las escenas oscuras; si los últimos se funden, recorta las luces. Suele arreglarse con el brillo y el contraste, no con el «black equalizer».

Ghosting y respuesta

Tres bloques a 480, 960 y 1920 píxeles por segundo. Fíjate en el texto, no en el bloque: un rectángulo liso aguanta mucha estela sin que se note, y en cuanto hay letras dentro se ve enseguida si arrastra.

Si ves un halo por delante del bloque en vez de detrás, tienes el overdrive pasado de vueltas: baja un punto ese ajuste en el monitor.

Nitidez y geometría

Damero y líneas de un píxel real, dibujados a la densidad física de tu pantalla. El damero tiene que verse como un gris liso: si aparecen ondas, tintes de color o zonas más marcadas, no estás a la resolución nativa o hay un ajuste de nitidez inventándose bordes.

Reanimar un píxel atascado

⚠️ Aviso: esta prueba muestra colores cambiando muy deprisa. Si tienes epilepsia fotosensible o eres propenso a las migrañas con aura, sáltatela. Aquí el parpadeo va dentro de un recuadro pequeño en vez de ocupar toda la pantalla, precisamente para reducir el riesgo, pero sigue siendo parpadeo.

Arrastra el recuadro encima del píxel atascado y déjalo entre 10 y 30 minutos. Funciona con los atascados (los que se quedan fijos en un color) y no hace nada con los muertos. No siempre sale, y no puede estropear nada que no estuviera ya roto.

Cuándo hacer estas pruebas (y por qué el primer día importa)

El momento en que más rentan es nada más sacar el monitor de la caja, antes de que pasen las dos semanas de devolución sin preguntas. Un panel con un píxel atascado en el centro o con nubes de retroiluminación es un cambio inmediato el primer día y una discusión larga el día veinte.

También merece la pena repasarlas si acabas de comprar de segunda mano, si has movido el equipo de sitio, o si llevas tiempo con la sensación de que «algo se ve raro» y no sabes decir qué.

Lo que pide cada prueba

Pantalla limpia. Es el consejo más tonto y el que más falsos positivos evita: una mota de polvo seca sobre fondo negro es idéntica a un píxel muerto. Pasa un paño de microfibra antes de empezar.

A oscuras, para lo del negro. El bleed de retroiluminación y el IPS glow de las esquinas solo se juzgan con la luz apagada. Con la lámpara encendida no vas a ver ni la mitad, y con la habitación a oscuras vas a ver más de la que en realidad te molesta viendo una película. La referencia buena es la penumbra en la que sueles usar el equipo.

A la resolución nativa. Si el sistema está escalando, el damero de un píxel te va a salir con ondas aunque el monitor esté perfecto. Lo mismo con cualquier ajuste de nitidez que no esté en su punto neutro: los monitores que vienen con la nitidez subida de fábrica se inventan bordes.

Sin filtros de por medio. Modo nocturno, luz azul reducida, HDR automático del sistema, perfiles de color del fabricante. Todo eso cambia lo que sale por el panel. Quítalos mientras compruebas.

Muerto, atascado y caliente: no son lo mismo

Se usan como sinónimos y no lo son, y la diferencia decide si tienes arreglo o no.

Un píxel muerto no recibe corriente: se queda negro, y se ve como un punto oscuro sobre fondo blanco. No hay nada que hacer con él salvo la garantía.

Un píxel atascado sí recibe corriente, pero se ha quedado fijo en un valor. Se ve como un punto de color —rojo, verde, azul o una mezcla— sobre fondo negro. Estos a veces se recuperan, y para eso está la última prueba de la página.

Un subpíxel atascado es el caso más común y el que más despista: cada píxel son tres, así que el defecto solo aparece cuando el fondo pide ese color concreto. Un subpíxel rojo muerto es invisible en verde y en azul y solo canta en blanco y en rojo. Por eso la prueba pasa ocho colores en vez de dos.

Cuántos píxeles muertos dan derecho a cambio. Casi ningún fabricante acepta uno solo: van por la norma ISO 9241-307, que reparte los paneles en clases y admite un número de defectos por millón de píxeles antes de considerar el monitor defectuoso.

Lo que sí funciona en la práctica es la devolución sin motivo de las tiendas dentro de su plazo. Es la vía rápida, no cuesta discutir, y es la razón por la que estas pruebas se hacen el primer día.

Y ojo con la letra pequeña: bastantes marcas tienen garantía de cero píxeles solo en sus gamas profesionales. En la de consumo, casi nunca.

El DSE es el defecto que más tarde se descubre

El efecto de pantalla sucia —dirty screen effect— son manchas y nubes que aparecen sobre tonos planos, como si el panel estuviera sucio por dentro. Es un problema de uniformidad de la retroiluminación y de la capa difusora, y es prácticamente universal en algún grado: la pregunta no es si lo tienes, es cuánto.

Lo que lo hace traicionero es dónde se ve. En blanco puro no aparece casi nunca. En una web, tampoco. Aparece en el césped de un partido de fútbol, en una panorámica de cielo despejado, en los fundidos a gris de una película. Es decir, en cosas que no sueles mirar el primer día y sí la primera semana.

Por eso la prueba de esta página pasa grises medios y bajos en vez de blanco: el 25 % y el 50 % son donde sale. Si con esos dos fondos la pantalla se ve limpia, tienes un panel bueno en uniformidad.

Ghosting: mira el texto, no el bloque

Este es el error clásico al probar un monitor. Un rectángulo liso moviéndose aguanta muchísima estela sin que se note nada raro; en cuanto ese rectángulo lleva letras dentro, un panel lento se delata a la primera. Por eso los bloques de la prueba llevan texto.

Hay dos síntomas y son opuestos:

La estela por detrás es el ghosting de toda la vida: el píxel tarda en cambiar de color y arrastra el fotograma anterior. Se combate subiendo el overdrive del monitor.

El halo por delante —un borde claro o fantasma adelantándose al objeto— es overdrive pasado de vueltas: el monitor está empujando el píxel más allá del valor que tocaba y se pasa de largo. La solución es bajar ese ajuste un punto, no subirlo. Lo tenemos desarrollado en qué es el overdrive y en qué es el ghosting.

Prueba los tres ajustes de overdrive de tu monitor con esta página abierta y quédate con el más alto que no produzca halo. Ese es el punto correcto para tu panel, y no tiene por qué ser el que trae de fábrica.

Qué no puede medir esta página, y por qué

Un test en el navegador comprueba lo que sale por la pantalla, no lo que el panel es capaz de hacer. Hay cosas que directamente no están a nuestro alcance y prefiero decirlo:

El tiempo de respuesta en milisegundos. Hace falta un fotodiodo o una cámara de alta velocidad. Lo que ves aquí es si arrastra o no, que es la parte que te afecta; el número exacto está en los análisis con instrumental.

El contraste, el brillo en nits y la cobertura de color reales. Eso es un colorímetro. El navegador puede decirte que el sistema declara DCI-P3, pero no si el panel lo cubre de verdad.

El input lag. Es la suma del monitor, el sistema y la aplicación; separar la parte del monitor requiere hardware.

Si el parpadeo PWM te va a dar dolor de cabeza. Se detecta con una cámara a cámara lenta o con el truco del lápiz, no con una web.

Para todo lo demás —píxeles, uniformidad, banding, recorte, estela y nitidez— el ojo delante de un patrón bien hecho es exactamente la herramienta correcta.

Después de la prueba

Si has encontrado algo, el orden sensato es: descartar que sea el cable o el ajuste antes de culpar al panel. Un cable que no da para la frecuencia o la profundidad configuradas produce banding y frecuencias más bajas de las que has puesto. Un perfil de color mal cargado aplasta los negros. La nitidez subida se inventa bordes que parecen defectos del panel.

Y si el defecto sigue ahí con otro cable, otro puerto y los ajustes en su sitio, entonces sí es el monitor. Si estás dentro del plazo de devolución, no lo pienses.

Cuando lo tengas comprobado y quieras dejarlo fino, sigue por cómo calibrar la pantalla.