Casi todo el mundo calcula mal los vatios que necesita, y casi siempre por el mismo motivo: suma los TDP. El TDP no es lo que consume un componente, y quien hace esa cuenta se queda corto sin enterarse.
Esta calculadora suma consumos de pico reales y, a diferencia de las de los fabricantes, enseña todos sus supuestos y te deja cambiarlos. Un cálculo con los números escondidos no sirve para decidir nada.
1. Qué llevas dentro
Los vatios de partida son consumos de pico, no el TDP. No es lo mismo: un Ryzen 7 9800X3D tiene 120 W de TDP pero puede llegar a 162 W, y un Core Ultra 9 285K pasa de 125 a 250 W en turbo. Cambia cualquier cifra por la tuya si la conoces.
2. Qué fuente te hace falta
Los supuestos, por si quieres cambiarlos
La suma de arriba ya es el peor caso: todos los componentes a tope a la vez, algo que casi nunca ocurre porque jugando la gráfica va al máximo pero el procesador no. El margen va encima de eso y cubre otra cosa: los picos instantáneos de las gráficas modernas, que duran microsegundos pero pueden doblar el consumo nominal, más el envejecimiento de la fuente. El objetivo de carga es dónde quieres que trabaje habitualmente: en torno al 50 % es donde mejor rinde y donde muchas fuentes ni encienden el ventilador.
Redondeamos siempre a una potencia que se venda de verdad (450, 550, 650, 750, 850, 1000…), porque un resultado de 738 W no se puede comprar.
Cómo leer lo que te dice
Damos cuatro cifras y no una, porque una sola esconde la decisión:
- Consumo de pico: la suma, con todo a tope a la vez.
- Fuente mínima: lo justo para que arranque, sin margen ninguno.
- Recomendada: el mínimo más la holgura. Es la que casi todo el mundo debería comprar.
- Con holgura para ampliar: si piensas cambiar de gráfica sin cambiar de fuente.
La barra dice dónde queda cada una. Debajo de las cifras hay una barra con dos porcentajes: la carga a la que trabajaría la recomendada en ese peor caso, y la que le quedaría a la de holgura para ampliar. La primera suele salir alta —un 80 % no es raro— y no pasa nada, porque el peor caso es la gráfica y el procesador a tope a la vez, algo que jugando no ocurre: la gráfica va al máximo y el procesador no. La segunda es la que se acerca a ese 50 % en el que la fuente rinde mejor y muchas ni encienden el ventilador. Ver las dos es lo que te deja decidir cuánto quieres pagar por ese silencio.
Y redondeamos a potencias que existen. Las fuentes se venden en escalones —450, 550, 650, 750, 850, 1000…—, así que un resultado de 738 W no sirve de nada: no lo puedes comprar. La herramienta te lleva siempre al escalón real de arriba.
Por último, todos los números son tuyos. Si conoces el consumo real de tu gráfica, cámbialo; si quieres apretar el margen o ser más conservador, muévelo. Los supuestos están a la vista precisamente para que puedas discutirlos, que es lo que no te dejan hacer las calculadoras de los fabricantes.
El error que deja las fuentes cortas
El TDP (Thermal Design Power) es una cifra pensada para quien diseña la refrigeración: dice cuánto calor tiene que ser capaz de disipar el disipador de forma sostenida. No dice lo que el procesador va a pedirle a la fuente cuando aprieta.
La diferencia no es un matiz:
| Procesador | TDP declarado | Consumo real de pico | Diferencia |
| Ryzen 7 9800X3D | 120 W | 162 W (PPT) | +42 W |
| Core Ultra 9 285K | 125 W | 250 W (PL2) | +125 W |
Sumar TDP en lugar de consumo de pico deja la cuenta corta por 42 W en el peor de esos dos casos y por 125 W en el otro, y eso solo en el procesador. Es el error que hace que un equipo se reinicie solo bajo carga aunque «los números salían».
Por eso las cifras de partida de la calculadora son de pico. Y por eso las puedes cambiar: si conoces el consumo medido de tu equipo, ese dato vale más que cualquier tabla.
Cuánto margen tiene sentido dejar
La suma que hace la calculadora ya es el peor caso: todos los componentes a tope al mismo tiempo. En la práctica casi nunca ocurre, porque jugando la gráfica va al máximo pero el procesador está lejos de su límite, y renderizando pasa justo lo contrario.
Entonces, ¿por qué añadir margen encima de un peor caso? Por tres motivos concretos:
- Los picos instantáneos. Las gráficas modernas piden ráfagas que duran microsegundos y que pueden doblar su consumo nominal. No aparecen en ningún vatímetro doméstico porque son demasiado breves, pero una fuente que no los aguante se protege y apaga el equipo. Es exactamente el problema que vino a resolver la norma ATX 3.0, y que refina la 3.1.
- El envejecimiento. Los condensadores de una fuente pierden capacidad con los años. Una unidad de 650 W con seis años encima no entrega los mismos 650 W del primer día.
- Lo que vas a añadir. Discos, ventiladores, refrigeración líquida y, sobre todo, la gráfica siguiente.
El 20 % por defecto cubre lo razonable. Si el equipo es fijo y no piensas tocarlo, puedes bajarlo; si vas a cambiar de gráfica sin cambiar de fuente, la cifra que te interesa es la cuarta, la de holgura.
Dónde va a trabajar tu fuente
Una fuente no rinde igual a todas las cargas. Su eficiencia dibuja una curva con forma de campana: mala en los extremos y mejor en torno a la mitad de su capacidad.
Eso tiene dos consecuencias prácticas que la barra de la calculadora te enseña de un vistazo:
- Cerca del 50 % de carga es donde menos electricidad desperdicias, y además donde menos ruido hace: muchas fuentes modernas tienen modo semipasivo y ni siquiera encienden el ventilador por debajo de cierto porcentaje.
- Rozar el 100 % es mala idea aunque los números cuadren. No queda margen para los picos, la fuente va caliente y el ventilador no para.
Recuerda que el porcentaje que ves es en el peor caso. En uso normal —navegando, con el equipo en reposo, viendo vídeo— estarás muy por debajo, que es donde pasas la mayor parte del tiempo.
Ya tienes los vatios: lo que queda por decidir
La potencia es lo primero, pero una fuente que dé los vatios correctos todavía puede no servirte. Quedan tres cosas, y cada una tiene su guía:
- ¿Te cabe? No todas las fuentes tienen el mismo tamaño. ATX es el formato normal, pero una caja pequeña puede pedir SFX, y ahí las opciones y los precios cambian. Está en medidas y formatos.
- ¿Trae los conectores que necesitas? Cuántos PCIe de 8 pines, si incluye el 12V-2x6 que piden las gráficas nuevas, cuántos SATA. Lo repasamos en la guía de cables y conexiones.
- ¿Cumple ATX 3.1? Es lo que garantiza que aguante los picos instantáneos de las gráficas modernas sin cortarse. Si vas a montar una RTX 40/50 o una Radeon reciente, no es opcional.











