Qué potencia necesito para la fuente de alimentación: calculadora

Rubén Castro, 9 septiembre 2026
dos fuentes de alimentacion para pc

Casi todo el mundo calcula mal los vatios que necesita, y casi siempre por el mismo motivo: suma los TDP. El TDP no es lo que consume un componente, y quien hace esa cuenta se queda corto sin enterarse.

Esta calculadora suma consumos de pico reales y, a diferencia de las de los fabricantes, enseña todos sus supuestos y te deja cambiarlos. Un cálculo con los números escondidos no sirve para decidir nada.

1. Qué llevas dentro

Los vatios de partida son consumos de pico, no el TDP. No es lo mismo: un Ryzen 7 9800X3D tiene 120 W de TDP pero puede llegar a 162 W, y un Core Ultra 9 285K pasa de 125 a 250 W en turbo. Cambia cualquier cifra por la tuya si la conoces.

ComponenteConsumo

2. Qué fuente te hace falta

Consumo de pico
Fuente mínima
Recomendada
Con holgura para ampliar
0 %25 %50 %75 %100 %

La marca es la carga de la recomendada en el peor caso, con todo a tope a la vez: . Con la de holgura para ampliar ese mismo pico se queda en , cerca de la carga objetivo que has fijado ahí abajo.

Los supuestos, por si quieres cambiarlos

La suma de arriba ya es el peor caso: todos los componentes a tope a la vez, algo que casi nunca ocurre porque jugando la gráfica va al máximo pero el procesador no. El margen va encima de eso y cubre otra cosa: los picos instantáneos de las gráficas modernas, que duran microsegundos pero pueden doblar el consumo nominal, más el envejecimiento de la fuente. El objetivo de carga es dónde quieres que trabaje habitualmente: en torno al 50 % es donde mejor rinde y donde muchas fuentes ni encienden el ventilador.

Redondeamos siempre a una potencia que se venda de verdad (450, 550, 650, 750, 850, 1000…), porque un resultado de 738 W no se puede comprar.

Cómo leer lo que te dice

Damos cuatro cifras y no una, porque una sola esconde la decisión:

  • Consumo de pico: la suma, con todo a tope a la vez.
  • Fuente mínima: lo justo para que arranque, sin margen ninguno.
  • Recomendada: el mínimo más la holgura. Es la que casi todo el mundo debería comprar.
  • Con holgura para ampliar: si piensas cambiar de gráfica sin cambiar de fuente.

La barra dice dónde queda cada una. Debajo de las cifras hay una barra con dos porcentajes: la carga a la que trabajaría la recomendada en ese peor caso, y la que le quedaría a la de holgura para ampliar. La primera suele salir alta —un 80 % no es raro— y no pasa nada, porque el peor caso es la gráfica y el procesador a tope a la vez, algo que jugando no ocurre: la gráfica va al máximo y el procesador no. La segunda es la que se acerca a ese 50 % en el que la fuente rinde mejor y muchas ni encienden el ventilador. Ver las dos es lo que te deja decidir cuánto quieres pagar por ese silencio.

Y redondeamos a potencias que existen. Las fuentes se venden en escalones —450, 550, 650, 750, 850, 1000…—, así que un resultado de 738 W no sirve de nada: no lo puedes comprar. La herramienta te lleva siempre al escalón real de arriba.

Por último, todos los números son tuyos. Si conoces el consumo real de tu gráfica, cámbialo; si quieres apretar el margen o ser más conservador, muévelo. Los supuestos están a la vista precisamente para que puedas discutirlos, que es lo que no te dejan hacer las calculadoras de los fabricantes.

El error que deja las fuentes cortas

El TDP (Thermal Design Power) es una cifra pensada para quien diseña la refrigeración: dice cuánto calor tiene que ser capaz de disipar el disipador de forma sostenida. No dice lo que el procesador va a pedirle a la fuente cuando aprieta.

La diferencia no es un matiz:

TDP frente a consumo real de pico en dos procesadores actuales

ProcesadorTDP declaradoConsumo real de picoDiferencia
Ryzen 7 9800X3D120 W162 W (PPT)+42 W
Core Ultra 9 285K125 W250 W (PL2)+125 W

Sumar TDP en lugar de consumo de pico deja la cuenta corta por 42 W en el peor de esos dos casos y por 125 W en el otro, y eso solo en el procesador. Es el error que hace que un equipo se reinicie solo bajo carga aunque «los números salían».

Lo mismo pasa con la gráfica, aunque ahí el fabricante suele ser más claro: la cifra que buscas es el TBP o Total Board Power, que sí es el consumo de la tarjeta entera, no solo del chip. Si quieres el detalle de qué mide realmente cada una de estas siglas, lo explicamos en qué es el TDP.

Por eso las cifras de partida de la calculadora son de pico. Y por eso las puedes cambiar: si conoces el consumo medido de tu equipo, ese dato vale más que cualquier tabla.

Cuánto margen tiene sentido dejar

La suma que hace la calculadora ya es el peor caso: todos los componentes a tope al mismo tiempo. En la práctica casi nunca ocurre, porque jugando la gráfica va al máximo pero el procesador está lejos de su límite, y renderizando pasa justo lo contrario.

Entonces, ¿por qué añadir margen encima de un peor caso? Por tres motivos concretos:

  • Los picos instantáneos. Las gráficas modernas piden ráfagas que duran microsegundos y que pueden doblar su consumo nominal. No aparecen en ningún vatímetro doméstico porque son demasiado breves, pero una fuente que no los aguante se protege y apaga el equipo. Es exactamente el problema que vino a resolver la norma ATX 3.0, y que refina la 3.1.
  • El envejecimiento. Los condensadores de una fuente pierden capacidad con los años. Una unidad de 650 W con seis años encima no entrega los mismos 650 W del primer día.
  • Lo que vas a añadir. Discos, ventiladores, refrigeración líquida y, sobre todo, la gráfica siguiente.

El 20 % por defecto cubre lo razonable. Si el equipo es fijo y no piensas tocarlo, puedes bajarlo; si vas a cambiar de gráfica sin cambiar de fuente, la cifra que te interesa es la cuarta, la de holgura.

Lo que no hay que hacer es comprar el doble por si acaso. Una fuente muy sobrada no daña nada, pero cuesta más y trabaja en la parte mala de su curva: por debajo del 20 % de carga la eficiencia se desploma.

Dónde va a trabajar tu fuente

Una fuente no rinde igual a todas las cargas. Su eficiencia dibuja una curva con forma de campana: mala en los extremos y mejor en torno a la mitad de su capacidad.

Eso tiene dos consecuencias prácticas que la barra de la calculadora te enseña de un vistazo:

  • Cerca del 50 % de carga es donde menos electricidad desperdicias, y además donde menos ruido hace: muchas fuentes modernas tienen modo semipasivo y ni siquiera encienden el ventilador por debajo de cierto porcentaje.
  • Rozar el 100 % es mala idea aunque los números cuadren. No queda margen para los picos, la fuente va caliente y el ventilador no para.

Recuerda que el porcentaje que ves es en el peor caso. En uso normal —navegando, con el equipo en reposo, viendo vídeo— estarás muy por debajo, que es donde pasas la mayor parte del tiempo.

Esto enlaza con la otra decisión que hay que tomar: qué certificación de eficiencia comprar. Un 80 PLUS Gold y un Titanium se diferencian en pocos puntos porcentuales, y si esa diferencia compensa o no depende de cuántas horas al día tengas el equipo encendido. Lo calculamos en la guía de eficiencia y certificaciones 80 PLUS.

Ya tienes los vatios: lo que queda por decidir

La potencia es lo primero, pero una fuente que dé los vatios correctos todavía puede no servirte. Quedan tres cosas, y cada una tiene su guía:

  • ¿Te cabe? No todas las fuentes tienen el mismo tamaño. ATX es el formato normal, pero una caja pequeña puede pedir SFX, y ahí las opciones y los precios cambian. Está en medidas y formatos.
  • ¿Trae los conectores que necesitas? Cuántos PCIe de 8 pines, si incluye el 12V-2x6 que piden las gráficas nuevas, cuántos SATA. Lo repasamos en la guía de cables y conexiones.
  • ¿Cumple ATX 3.1? Es lo que garantiza que aguante los picos instantáneos de las gráficas modernas sin cortarse. Si vas a montar una RTX 40/50 o una Radeon reciente, no es opcional.
Con la potencia ya calculada, en nuestra guía de fuentes de alimentación tienes los modelos concretos que recomendamos en cada escalón, de 400 a 1.500 W, con su certificación, su norma y su precio.
Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.