Casi todo el mundo empieza la casa por el tejado: compra una cámara antes de arreglar la cerradura. Esta guía se centra en el orden, que es lo que de verdad decide si el dinero rinde.
Hay una idea que sirve de base para todo lo demás y conviene tenerla presente en cada compra: para quien entra a robar, esto es una operación contra el reloj. No busca la casa mejor, sino la más rápida. Lo que le frena es el tiempo, el ruido y la posibilidad de que alguien le vea. Todo lo que compres tiene que atacar una de esas tres cosas o no sirve.
Por eso el orden es tan importante. Un escudo de diez euros anula el ataque más rápido que existe. Una cámara de cien no impide la entrada a nadie: graba cómo lo hacen.
A continuación presentamos los seis productos que conformarían una casa razonablemente protegida, ordenados según la rentabilidad de cada euro invertido. Después, encontrarás la escalera completa de presupuestos y los artículos que no merece la pena comprar.
Hemos seleccionado estos seis productos basándonos en criterios comprobables —no los hemos sometido a pruebas de ataque— y cada uno cuenta con su propia guía específica donde se explica a fondo.
El orden corto, si solo quieres la conclusión
- Cerrar con llave siempre. Gratis. Anula uno de los tres métodos de apertura sin marca.
- Escudo protector, unos 10-20 €. Quita el ataque más rápido: agarrar el bombín y partirlo.
- Bombín de seguridad a medida, 25-125 €. Cierra el bumping y el ganzuado.
- Sensor de vibración con sirena, 10-30 €. El único que avisa mientras siguen fuera.
- Cerradero anclado a la obra. Lo que aguanta la palanca, que es el ataque más común.
- Contactos en las ventanas y una cámara con la grabación fuera de la propia cámara.
- Y solo entonces: alarma completa, cerrojo supletorio o puerta nueva.
Lo primero, y cuesta diez euros
IFAM ES610


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- Protección declarada antimordaza y antiextracción, que es exactamente lo que ataca a un bombín
- Cuesta menos que una cena y se pone con un destornillador
- Tapa lo que sobresale del cilindro, que es lo que se agarra con unas tenazas
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- Hay que comprobar que encaja con tu cerradura y tu bombín
- No sustituye a un buen cilindro: se complementan
- El acabado no siempre casa con la manilla que ya tienes
Si de toda esta guía solo vas a comprar una cosa, que sea esta. Diez euros y quince minutos con un destornillador.
El ataque más rápido a una puerta española consiste en agarrar el bombín con unas tenazas y partirlo. Un escudo protector tapa la parte del cilindro que sobresale y, al no quedar nada que agarrar, ese ataque sencillamente desaparece.
No hay nada en toda la casa con mejor relación entre su coste y la seguridad que aporta.
Antes de comprarlo, comprueba que sea compatible con tu cerradura. Tienes toda la información detallada en la guía de bombines, escudos y cerrojos.
Lo segundo, el bombín
Tesa TX80


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- Doble embrague: abre desde fuera aunque haya una llave puesta por dentro
- Tesa es Assa Abloy, así que encontrar repuestos y copias no es un problema en España
- Protección declarada frente a bumping, ganzúa y extracción
No me gusta
- Caro comparado con un cilindro genérico
- Hay que acertar con la medida antes de comprar
- Por sí solo no hace nada contra un ataque de palanca al marco
El escudo ha eliminado el ataque bruto al cilindro. El bombín cierra los otros tres: bumping, ganzúa y taladro, que son las formas de abrir una puerta sin dejar ninguna marca y, por tanto, sin que el seguro te crea del todo.
El TX80 de Tesa es el modelo que recomienda media cerrajería española, y no es casualidad: es el que saben reponer. Incluye doble embrague, por lo que permite abrir desde fuera aunque alguien haya dejado la llave puesta por dentro.
Antes de comprar, lo fundamental es la medida: se toma desde el centro del tornillo hacia cada lado y no debe sobresalir más de dos o tres milímetros. Lo explicamos paso a paso, junto con el método para cambiarlo tú mismo, en la guía de bombines.
El único que avisa antes de que entren
Sensor de vibración con sirena 125 dB


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- Detecta los golpes y los tirones de una palanca: salta antes de que la puerta ceda
- Sirena propia de 125 dB: no depende de que llegue ninguna notificación
- Funciona suelto, sin puente, sin WiFi y sin cuenta
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- No se integra con nada: es un aparato autónomo
- Hay que ajustar la sensibilidad o saltará con un portazo
- No avisa al móvil si no estás en casa
Aquí tienes el dispositivo que más aporta de toda la guía y que casi nadie compra, ya que no viene incluido en ningún pack.
Todos los sensores avisan cuando ya han entrado. El de apertura salta al abrirse la puerta y el de movimiento cuando ya estás dentro. Este, en cambio, detecta los golpes y los tirones de una palanca; es decir, mientras el ladrón sigue fuera, durante el primer minuto de los cinco que tarda en ceder una puerta decente.
No depende de ningún elemento: ni puente, ni WiFi, ni cuenta, ni app. Lleva una sirena propia de 125 dB, por lo que el aviso no tiene que viajar a ningún sitio, ya que está en la misma habitación. Esto, además, lo hace inmune a cualquier intento de inhibir la radio.
Dedica un rato el primer día a ajustar la sensibilidad, o saltará con cada portazo. Un sensor que molesta acaba desconectado y, entonces, no protege de nada.
Cubrir las ventanas por poco dinero
SONOFF SNZB-04P


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- Cuesta menos de diez euros, así que cubrir toda la casa sale barato
- Zigbee, no WiFi: no satura el router y la pila dura mucho más
- SONOFF mantiene ecosistema y se integra con Home Assistant
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- Necesita un puente Zigbee: no funciona suelto
- Avisa cuando la puerta ya está abierta, no antes
- Sin contacto antisabotaje
Cuando el sensor cuesta menos de diez euros, las cuentas cambian: en lugar de proteger solo la puerta, puedes cubrir todas las ventanas de la casa por lo que costaría una cena.
Utiliza Zigbee en lugar de WiFi, lo cual es la decisión técnica correcta: no ocupa espacio en el router, no se desconecta cuando este se reinicia y la pila dura uno o dos años en vez de meses.
Requiere un puente Zigbee, así que, si no tienes ninguno, suma ese coste antes de comparar. A partir de tres sensores, sigue saliendo a cuenta.
Si solo vas a instalar tres, ponlos en la puerta de entrada, en la ventana accesible desde el exterior —bajo, terraza comunitaria o patio de luces— y en el trastero o el garaje, que suele ser la puerta más débil de la casa y la que nadie vigila. Más detalle en la guía de sensores.
Ojos, sin pagar cuota
TP-Link Tapo C210


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- Graba en microSD: sin cuota, sin nube y sin depender de que el fabricante siga existiendo
- Cuesta menos que una cena y es de las mejor valoradas del catálogo
- Motorizada 360º con seguimiento, así que una sola cubre una habitación entera
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- Solo interior: no aguanta la intemperie
- Si se llevan la cámara, se llevan la tarjeta con las grabaciones
- Depende del WiFi, con lo que eso implica en fiabilidad
Una cámara no impide que nadie entre. Graba cómo lo hacen y disuade a quien la ve. Por eso debe ir después de la cerradura y no antes, aunque sea lo que todo el mundo compra primero.
Dicho esto, por su precio esta es una compra sencilla: graba en su propia microSD sin cuota, es motorizada 360º y se encuentra entre las mejor valoradas del catálogo.
Hay dos cosas que hay que hacer bien y que casi nadie hace. La primera: ponle una microSD de alta resistencia, porque una cámara escribe las veinticuatro horas y una tarjeta de móvil se muere en meses. La segunda, y más importante: si se llevan la cámara, se llevan la tarjeta, así que conviene que la grabación acabe también en otro sitio.
Cuidado con el encuadre, ya que hay leyes que cumplir: no puedes grabar la calle ni el rellano, y es obligatorio colocar el cartel de zona videovigilada. Tienes todos los detalles en la guía de cámaras.
Para las noches, sin bocallave exterior
Lince 4940HL Supra


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- No tiene cilindro exterior: desde el rellano no se ve ni se toca nada
- Anula por completo los ataques al bombín en ese punto de cierre
- Se combina bien con una cerradura normal en la puerta
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- Solo sirve cuando hay alguien dentro para echarlo: no cierra la casa al salir
- Requiere instalación cuidadosa en la hoja
- No sustituye a la cerradura principal
La idea es tan sencilla que sorprende que no sea estándar: si por fuera no hay cerradura, no hay nada que manipular. Ni bumping, ni ganzúa, ni extracción del cilindro. El ataque no existe porque no hay superficie donde aplicarlo.
Se acciona desde el interior, por lo que cubre la situación en la que estáis en casa: por la noche o los días en que hay alguien. En ese momento, la puerta cuenta con un punto de cierre que sencillamente no se puede abrir desde el rellano.
Ese es su límite, algo que conviene saber antes de comprarlo y no después: no cierra la casa cuando te vas. Complementa a la cerradura, no la sustituye.
Además, añade un segundo punto de cierre alejado de la cerradura principal, lo que permite repartir el esfuerzo de una palanca. Es la forma barata de imitar el funcionamiento de una puerta acorazada con sus bulones repartidos.
El orden en que gastar el dinero
La forma más rápida de tirar el dinero en seguridad es comprar en el orden equivocado. Esta es la escalera, de menos a más.
| Presupuesto | Qué comprar | Qué ataque cierras |
| 0 € | Cerrar con llave siempre, no anunciar viajes, persianas a media altura, avisar a un vecino | El método del resbalón y la casa que parece vacía |
| Hasta 50 € | Escudo protector y un sensor de vibración con sirena | Rotura del bombín y aviso mientras siguen fuera |
| Hasta 150 € | Lo anterior más bombín de seguridad a medida y contactos en las ventanas | Bumping y ganzúa |
| Hasta 400 € | Lo anterior más cerradero anclado a la obra y una cámara con grabación fuera de la cámara | La palanca en la jamba y las pruebas |
| Hasta 800 € | Lo anterior más kit de alarma con sirena y batería o cerrojo supletorio | Ruido y aviso al móvil |
| Más de 1.000 € | Puerta acorazada RC3 con cerco de acero | Prácticamente todo lo anterior a la vez |
El escalón gratis es real, no un relleno
Hay cosas que anulan ataques completos antes de gastar un solo euro:
- Cerrar con llave siempre, también al bajar a por el pan y también estando dentro. Anula el método del resbalón, que consiste en abrir el pestillo con una lámina de plástico. Coste: cero.
- No anunciar el viaje en redes ni con geolocalización. Las fotos se publican al volver; siguen siendo igual de buenas.
- Persianas a media altura y un vecino que vacíe el buzón. Una casa que lleva nueve días con todo bajado y el buzón lleno es un cartel.
- La llave, nunca fuera. Ni felpudo, ni maceta, ni el hueco del contador. Son los primeros sitios donde se mira.
Todo ello está detallado en seguridad antirrobo en casa, el artículo del que depende toda esta guía.
Por qué la cerradura va antes que la cámara
Porque cumplen funciones diferentes. La cerradura impide entrar, mientras que la cámara documenta que alguien ha entrado. Si tienes que elegir, lo primero evita el problema y lo segundo te ayuda después.
Y existe un motivo práctico: los tres métodos de ataque que permiten abrir una puerta sin dejar rastro —bumping, ganzúa y extracción del cilindro— se neutralizan con un escudo y un bombín de entre treinta a ciento cincuenta euros. Ninguna cámara del mercado consigue lo mismo, sea cual sea su precio.
El escalón que casi nadie sube
El cerradero. Se trata de la chapa del marco donde encaja el pestillo y, en la mayoría de las puertas, está sujeta a un cerco de madera mediante dos tornillos cortos. Es precisamente por donde cede una palanca, que es el ataque más frecuente de todos.
No lo hemos incluido en las recomendaciones anteriores por honestidad: su instalación depende tanto de cómo esté hecho tu marco que comprarlo a ciegas por internet sale mal a menudo. En este caso sí merece la pena que lo vea un cerrajero, y el presupuesto suele ser modesto comparado con lo que aporta.
Lo que no compensa comprar
Tan importante como el orden es saber dónde no poner el dinero.
Una puerta blindada dejando el cerco de madera. Es el error más común y el más caro. Blindar la hoja refuerza una pieza, pero la palanca ataca otra. Si el presupuesto no alcanza para una acorazada con cerco de acero, rinde muchísimo más invertirlo en cerradero, escudo y bombín. Lo desarrollamos en la guía de puertas.
Un bombín de alta gama cuando la puerta se abrió a palanca. Mira dónde están los daños antes de comprar: si el marco está astillado, el bombín no falló.
Más sensores inalámbricos de los mismos. Veinte sensores que funcionen en la misma banda se pueden bloquear con el mismo aparato que uno solo. Lo que realmente reparte el riesgo es cambiar de medio —mezclando radio con cable, o con un aviso que suene solo—, no acumular unidades.
Una alarma que solo avisa por WiFi. Deja de funcionar si falla el router, y el router se apaga con un corte de luz. Si se va a instalar un sistema de alarma, que incluya una sirena con batería propia.
Pagar por «detección con inteligencia artificial» como argumento principal de una cámara. Todas las marcas lo anuncian. Lo que realmente importa es si el dispositivo distingue a una persona de un gato o de una rama que se mueve, y esa información no aparece en la caja.
Un sistema de grado 3 en un piso. El grado 2 es el que corresponde a una vivienda, mientras que el 3 está pensado para farmacias y joyerías. Pagar por él en un piso es pagar de más.
Un inhibidor «para probar tu alarma». Ni se te ocurra: en España la mera tenencia ya es una infracción muy grave. Esto se detalla en la guía de inhibidores, donde también se explica lo que sí puedes hacer para comprobarlo.
Y una que no es una compra. Si ya han entrado en tu casa, la reparación hecha con prisa suele dejar la puerta peor que antes. Además, una de las regularidades mejor documentadas en criminología es que el riesgo de repetición sube en las semanas siguientes. Es el peor momento para arreglar de cualquier manera y el mejor para subir el listón de una vez.
Las guías de cada cosa
Cada apartado de esta guía cuenta con su propia sección, con un nivel de detalle que aquí no cabe:
- Seguridad antirrobo en casa — el artículo de fondo: por dónde entran de verdad, qué dicen los datos del Ministerio del Interior y qué hacer si ya ha pasado.
- Bombines de seguridad, escudos y cerrojos — cómo se mide un cilindro para no equivocarte y cómo cambiarlo tú mismo en quince minutos.
- Puertas de seguridad — qué grado necesitas, qué cuesta, y por qué el marco importa más que la puerta.
- Sensores de seguridad — qué detecta cada tipo y, sobre todo, en qué momento avisa.
- Cámaras de vigilancia sin cuota — dónde acaba la grabación y qué puedes grabar por ley.
- Alarmas para casa sin cuotas — qué se puede esperar de un sistema sin central receptora.
- Inhibidores de frecuencia y alarmas — si tus sensores se pueden anular y qué defensas funcionan.
- Mirillas digitales — ver quién llama sin abrir ni asomarse.
Preguntas frecuentes
Si solo puedo gastar cien euros, ¿qué compro?
Escudo protector y bombín de seguridad a medida, y con lo que sobre, un sensor de vibración con sirena. Con eso cierras los tres ataques que abren una puerta sin dejar marca y te queda un aviso que suena mientras siguen fuera.
¿Por qué la cámara no es lo primero?
Porque una cámara no impide entrar a nadie: documenta que entraron. La cerradura evita el problema, la cámara te ayuda después. Si el presupuesto es limitado, primero lo que impide.
¿Qué gadget aporta más por lo que cuesta?
El sensor de vibración con sirena propia. Cuesta entre diez y treinta euros y es el único que avisa mientras están forzando la puerta, no cuando ya han entrado. Y como lleva sirena, no depende de que ninguna notificación llegue a ningún sitio.
¿Merece la pena una alarma con cuota?
Depende de una sola cosa: si quieres que alguien llame a la policía por ti. Por ley solo puede hacerlo una central receptora autorizada, y eso es lo que compra la cuota. Un sistema sin cuota te avisa a ti y hace ruido, que para muchos casos es suficiente.
¿Y si vivo de alquiler?
Casi todo esto se puede hacer sin obra y se lleva contigo: escudo, bombín, sensores, cámara, cerrojo de sobreponer y sensor de vibración. Lo que requiere permiso del propietario es cambiar la puerta o anclar un cerradero a la obra. Guarda el bombín original para reponerlo al irte.
¿Cambio la puerta o refuerzo la que tengo?
Refuerza primero. Escudo, bombín y cerradero cuestan una fracción de una puerta nueva y cierran los ataques más frecuentes. La puerta acorazada tiene sentido cuando ya has hecho lo anterior o cuando la que tienes está en mal estado.
¿Cuántos sensores necesito?
Tres bien puestos valen más que diez repartidos: la puerta de entrada, la ventana accesible desde fuera y el trastero o garaje. Añade más solo cuando esos tres estén cubiertos.
¿Sirve de algo la pegatina de una empresa de alarmas sin tener alarma?
Disuade a quien pasa por delante buscando la casa más fácil, que es la mayoría. No disuade a quien viene a por tu casa en concreto. Es barato y no hace daño, pero no es una medida de seguridad, es señalización.
Resumiendo: gasta de dentro hacia fuera. Primero invierte en lo que impide entrar, después en lo que avisa y, al final, en lo que graba. Siguiendo ese orden, cien euros rinden más que mil en el sentido contrario.










