Cambiar la puerta cuesta más de mil euros. Cambiar el bombín y ponerle un escudo cuesta entre 80 y 200, se hace en una tarde con un destornillador y ataca justo los dos puntos por los que se abren la mayoría de las puertas.
No se trata de un consejo para ahorrar, sino de identificar dónde está el eslabón débil. Tal y como explicamos en la guía de puertas de seguridad, una puerta es una cadena de seis piezas y el ladrón ataca la más débil. En la inmensa mayoría de las viviendas españolas esa pieza no es la hoja: es el bombín —por bumping, ganzúa o rotura— o el cerradero, que es el punto por donde cede una palanca.
Y las dos se pueden cambiar sin hacer obras, sin pedir permisos y sin necesidad de llamar a nadie.
En esta guía analizamos las cuatro piezas que se pueden comprar por separado: bombín, escudo, cerrojo supletorio y cerradero. No incluimos la puerta completa, ya que no es un producto que se compre por internet.
Un aviso previo: no hemos probado a reventar estos productos. La selección se basa en criterios comprobables —certificación, tipo de protección declarada, medidas y trayectoria de la marca— y las fichas incluyen la información que declara cada fabricante. Donde hay dudas, lo decimos.
Lo esencial de un vistazo
- Si solo vas a hacer una cosa, cambia el bombín y ponle escudo. Es lo que frena el bumping, el ganzuado y la extracción, que son las tres formas de abrir una puerta sin dejar marca.
- La medida es donde más gente se equivoca. Un cilindro europeo se mide desde el centro del tornillo hacia cada lado: 30/30, 30/40… Y no debe sobresalir más de tres milímetros de la puerta, porque lo que sobresale es lo que se agarra con unas tenazas.
- Busca «doble embrague». Significa que puedes abrir desde fuera aunque haya una llave puesta por dentro. Sin eso, un despiste te deja en el rellano.
- La patente de la llave importa más de lo que parece. Es lo que impide que copien tu llave en cualquier cerrajería, y viene con una tarjeta de propiedad que hay que guardar.
- Un escudo cuesta entre 10 y 20 euros y es la pieza con mejor relación precio-resultado de toda la casa.
- El cerradero anclado a la obra es el mejor refuerzo contra la palanca, y curiosamente es el que casi nadie pide.
El bombín de referencia
Tesa TX80


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- Doble embrague: abre desde fuera aunque haya una llave puesta por dentro
- Tesa es Assa Abloy, así que encontrar repuestos y copias no es un problema en España
- Protección declarada frente a bumping, ganzúa y extracción
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- Caro comparado con un cilindro genérico
- Hay que acertar con la medida antes de comprar
- Por sí solo no hace nada contra un ataque de palanca al marco
Si vas a hacer una sola cosa en tu puerta, que sea esta. El TX80 de Tesa es el cilindro que recomienda media cerrajería española, y no es por marketing: es el que llevan instalado y el que saben reponer.
Hay dos detalles que justifican el precio. El primero es el doble embrague: permite abrir desde fuera aunque alguien haya dejado la llave puesta por dentro. Parece una cuestión de comodidad, pero es más que eso; sin doble embrague, un despiste de quien esté en casa te deja en el rellano llamando a un cerrajero.
El segundo es la llave protegida. No se trata de un capricho del fabricante: es lo que impide que se hagan copias en cualquier lugar. Incluye una tarjeta de propiedad que hay que guardar, ya que sin ella no te harán copias — que es exactamente el punto.
Hay algo que no hace, y conviene decirlo: contra una palanca en la jamba no interviene. Ese ataque se dirige al marco, no al cilindro. Para eso está el cerradero.
El escudo, la mejor compra de la lista
IFAM ES610


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- Protección declarada antimordaza y antiextracción, que es exactamente lo que ataca a un bombín
- Cuesta menos que una cena y se pone con un destornillador
- Tapa lo que sobresale del cilindro, que es lo que se agarra con unas tenazas
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- Hay que comprobar que encaja con tu cerradura y tu bombín
- No sustituye a un buen cilindro: se complementan
- El acabado no siempre casa con la manilla que ya tienes
Diez euros. Quince minutos con un destornillador. Y es, con diferencia, la pieza con mejor relación precio-resultado de toda la casa.
El escudo tiene una función muy concreta: cubrir la parte del cilindro que sobresale. Esto es importante porque el método de ataque más rápido en las puertas españolas consiste en agarrar el bombín con unas tenazas y partirlo. Si no hay nada que sujetar, ese ataque desaparece.
Además, este modelo declara protección antimordaza y antiextracción, que son precisamente los dos nombres técnicos para referirse a eso.
La única precaución antes de comprar es comprobar que encaja con tu cerradura y con el bombín que tengas, ya que no todos los escudos sirven para todas las cerraduras. Y ojo con el acabado: si tu manilla es dorada y el escudo llega en acero, se nota.
Mejor relación calidad-precio en bombín
ABUS D6XNP


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- Cuesta bastante menos que la gama alta y sube mucho el listón frente a un bombín de serie
- ABUS tiene recorrido largo en seguridad y sus recambios se encuentran
- Cilindro doble: llave por los dos lados
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- Menos protección declarada que un TX80 o un TK100
- Llave sin patente vigente: la copia es más fácil que en la gama alta
- Necesita escudo aparte para estar realmente protegido
Si el TX80 se te va de presupuesto, este es el escalón inmediatamente inferior sin bajar a la gama genérica.
ABUS lleva más de un siglo dedicándose a la seguridad y sus recambios son fáciles de encontrar, algo que en cerrajería supone la mitad de la decisión: un cilindro exótico se convierte en un problema el día que falla o pierdes una llave.
Cuenta con protección antitaladro y antiganzúa y, al ser un cilindro doble, permite abrir con llave por ambos lados.
Las concesiones respecto a la gama alta son las esperables: menos protección declarada y llave sin patente vigente, lo que hace que sacar copias sea más fácil. Si por tu casa han circulado llaves —una asistenta, una reforma o un inquilino anterior—, esto pesa; si no es así, es una compra muy sensata.
El cambio barato que ya mejora lo que tienes
Amig cilindro de seguridad


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- Por menos de treinta euros pasas de un bombín de serie a uno con protección antiganzúa y antitaladro
- Marca española con mucha distribución: se encuentra en cualquier ferretería
- Varias medidas disponibles
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- No juega en la liga de Tesa, ABUS o M&C
- Sin patente de llave: cualquiera puede sacar copias
- Es una mejora, no una solución: el escudo sigue haciendo falta
Casi ninguna puerta española sale de fábrica con un buen bombín. Vienen con un cilindro de serie que sirve para cerrar y poco más.
Por menos de treinta euros, este Amig ya te ofrece una protección declarada antiganzúa y antitaladro donde antes no había ninguna. Es la mejora más barata que existe y, al ser una marca española que está en todas partes, reponerlo o cambiar la medida es trivial.
No juega en la liga de Tesa, ABUS o M&C, y no tiene patente de llave: cualquiera puede sacar copias. Pero conviene ponerlo en perspectiva — pasar de un bombín de serie a este es un salto mayor que pasar de este a uno de cien euros.
Y como todos, va acompañado: sin escudo, sigue sobresaliendo y sigue agarrándose.
Mejor cerrojo supletorio
Lince 7930RHL


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- Añade un punto de cierre independiente: hay que vencer dos sitios, no uno
- Se instala sobreponiéndolo, sin tocar la cerradura existente
- Lince es fabricante español con distribución amplia
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- Se ve por dentro: es un aparato sobrepuesto, no queda integrado
- La instalación exige taladrar la hoja y acertar con la alineación
- Lleva bocallave por fuera, con lo que sigue siendo un punto manipulable
La cerradura de tu puerta concentra todos los pestillos en un solo punto. Un cerrojo supletorio añade un segundo punto de cierre lejos de ese, normalmente arriba o abajo, y eso cambia la física del ataque: ya no basta con vencer una zona, sino que hay que vencer dos separadas.
Por esta razón, las puertas acorazadas reparten los bulones por los cuatro lados. Esta es la forma económica de lograr un comportamiento similar sin tener que cambiar la puerta.
Se instala sobrepuesto, sin tocar la cerradura que ya tienes, y Lince es un fabricante español con una distribución amplia.
Hay dos inconvenientes honestos: se ve por dentro, ya que va montado sobre la hoja y no queda integrado; y hay que taladrar la puerta y acertar con la alineación, que es la parte donde conviene no improvisar.
El cerrojo sin bocallave exterior
Lince 4940HL Supra


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- No tiene cilindro exterior: desde el rellano no se ve ni se toca nada
- Anula por completo los ataques al bombín en ese punto de cierre
- Se combina bien con una cerradura normal en la puerta
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- Solo sirve cuando hay alguien dentro para echarlo: no cierra la casa al salir
- Requiere instalación cuidadosa en la hoja
- No sustituye a la cerradura principal
La idea es tan sencilla que sorprende que no sea más habitual: si por fuera no hay cerradura, no hay nada que manipular. Ni bumping, ni ganzúa, ni extracción de cilindro. El ataque no existe porque no hay superficie donde aplicarlo.
Este cerrojo se acciona solo desde el interior, por lo que cubre un escenario muy concreto y muy importante: cuando estáis en casa. Ya sea por la noche o los días que hay alguien dentro, es un punto de cierre que sencillamente no se puede abrir desde el rellano.
Y ahí reside también su limitación, que conviene tener clara antes de comprarlo: no cierra la casa cuando te vas. No sustituye a la cerradura principal, sino que la complementa. Quien busque el mismo concepto pero que funcione también desde fuera, necesita una cerradura invisible con mando, que pertenece a otra categoría y tiene otro precio.
Qué hace cada pieza (y contra qué ataque)
Antes de comprar, conviene saber contra qué se compra, porque cada pieza frena un ataque distinto y ninguna sirve contra todos. El error más caro en este ámbito es gastarse el dinero en un bombín excelente cuando la puerta se abrió a palanca.
| Pieza | Dónde va | Contra qué ataque sirve | Precio orientativo |
| Bombín de seguridad | Dentro de la cerradura | Bumping, ganzúa, taladro y extracción | 25 - 125 € |
| Escudo protector | Atornillado por fuera sobre el cilindro | Rotura y extracción del bombín | 10 - 30 € |
| Cerradero de seguridad | En el marco donde entra el pestillo | Palanca en la jamba | Presupuesto de cerrajero |
| Cerrojo supletorio | Sobrepuesto en la hoja | Reparte el esfuerzo de una palanca | 20 - 70 € |
| Cerrojo sin bocallave exterior | Sobrepuesto en la hoja | Anula el ataque al bombín en ese punto | 45 - 60 € |
| Pernios antipalanca | En el canto de las bisagras | Palanca por el lado de las bisagras | 15 - 40 € |
El bombín
Se trata del cilindro donde se introduce la llave y es el objetivo de los tres ataques que no dejan marca: el bumping, el ganzuado y la extracción. Si tu puerta conserva el de origen, cambiarlo es lo más rentable que puedes hacer.
El escudo
Se trata de una placa metálica que cubre el cilindro y se atornilla por la parte exterior. Su función es evitar que haya nada que agarrar ni que taladrar. Tiene un precio de entre diez y veinte euros y debe ir siempre junto al bombín: instalar uno sin el otro deja el trabajo a medias.
El cerradero
Se trata de la pieza del marco donde encaja el pestillo. En la mayoría de las puertas consiste en una chapita sujeta con dos tornillos cortos a un cerco de madera, y es precisamente por donde cede una palanca. Un cerradero de seguridad, en cambio, es un perfil largo anclado a la obra y no solo al marco.
Constituye el mejor refuerzo disponible contra el ataque más frecuente en España, aunque es el que casi nadie solicita. No lo hemos incluido en las recomendaciones anteriores por un motivo honesto: su instalación depende tanto de cómo esté hecho tu marco que comprarlo a ciegas por internet suele salir mal. En este caso, sí merece la pena que lo vea un cerrajero.
El cerrojo supletorio
Se trata de un segundo punto de cierre, instalado sobre la hoja y lejos de la cerradura principal. No refuerza lo que ya tienes: añade otro sitio que hay que vencer, y además separado del primero. Es la forma barata de imitar lo que hace una puerta acorazada con sus bulones repartidos.
Mira dónde están los daños antes de comprar. Si han abierto tu puerta sin dejar marca, el problema es el bombín. Si el marco está astillado y la puerta descuadrada, el problema es el cerradero y ningún cilindro del mundo lo arregla. Lo desarrollamos en seguridad antirrobo en casa.
Cómo medir el bombín para no equivocarte
Este es el apartado por el que se devuelve la mitad de los bombines comprados por internet. La medida no es «el largo del bombín» y por eso tanta gente se equivoca.
La regla
Un cilindro de perfil europeo se mide desde el centro del agujero del tornillo hacia cada lado, por separado. Ese tornillo es el que lo sujeta y se encuentra en el canto de la puerta, el lado estrecho donde asoma el pestillo.
Por lo tanto, un bombín «30/40» no tiene una medida de 70 milímetros desde un extremo: mide 30 hacia un lado y 40 hacia el otro partiendo de ese punto central. Los dos lados casi nunca son iguales, ya que el grosor de la puerta rara vez se reparte de forma simétrica.
Mide los dos lados por separado y apunta cuál es el de fuera. Al hacer el pedido, la convención habitual en España es escribir primero la medida del exterior; si el vendedor no lo aclara, pregúntalo, porque montar un 30/40 del revés deja el lado largo hacia la calle y eso es justo lo contrario de lo que quieres.
Lo que sobresale es lo que se agarra
El bombín no debe sobresalir más de dos o tres milímetros de la cara exterior de la puerta.
No es una cuestión de estética. Un cilindro que sobresale un centímetro se puede agarrar con unas tenazas y partir, y ese es uno de los ataques más rápidos que existen. Si el tuyo asoma, tienes dos opciones: instalar un bombín más corto por ese lado o colocar un escudo que lo cubra. Lo ideal es hacer ambas cosas.
En la parte interior puede sobresalir sin problema: nadie va a atacarlo desde tu salón.
Los dos detalles que casi nadie comprueba
La leva. Es la pieza que gira y mueve la cerradura. En cerraduras multipunto, su longitud y su posición importan: una leva corta no llega a mover el mecanismo. Si tu puerta echa varios pestillos a la vez, comprueba la leva antes de comprar.
El sentido y el acabado. Latón, níquel, inox… No cambia la seguridad, pero si tu manilla es dorada y llega un escudo plateado, lo vas a mirar todos los días.
Cambiarlo tú mismo
Es una de las pocas mejoras de seguridad que se pueden hacer sin cerrajero y lleva unos quince minutos:
- Abre la puerta y déjala abierta. Todo esto se hace con la puerta abierta, nunca cerrada.
- Quita el tornillo del canto, el que está en el lado estrecho de la hoja a la altura de la cerradura. Es uno solo y suele ser largo.
- Mete la llave y gírala unos grados hasta que la leva quede alineada con el hueco. Si no giras la llave, el cilindro no sale: es el error que hace pensar que está atascado.
- Tira del cilindro y saldrá entero.
- Mete el nuevo con la llave puesta y girada igual, coloca el escudo si lo llevas, y vuelve a poner el tornillo.
- Prueba abriendo y cerrando con la puerta abierta unas cuantas veces antes de cerrarla. Comprobar que funciona con la puerta ya cerrada es una manera cara de aprender esto.
Guarda la tarjeta de propiedad. Los bombines de patente incluyen una tarjeta que debes presentar para solicitar copias de la llave. Este elemento es el que impide que cualquier persona saque duplicados, y perderla significa que no podrás hacer copias. Guárdala donde guardas las escrituras, no en el cajón de la entrada.
Qué mirar en la ficha y qué ignorar
Lo que sí decide
Doble embrague. Permite abrir la puerta desde fuera aunque haya una llave puesta por dentro. Parece una cuestión de comodidad, pero es más: sin él, cualquier persona que deje la llave puesta te deja fuera de tu propia casa. Búscalo en la ficha por ese nombre exacto.
Patente de llave en vigor. Es lo que evita que copien tu llave en cualquier cerrajería y viene acompañada de una tarjeta de propiedad. Esto es realmente importante si han circulado llaves por tu casa: ya sea por una reforma, una asistenta, un inquilino anterior o una inmobiliaria.
Protección antibumping, antiganzúa y antitaladro. Son tres conceptos distintos y las fichas técnicas serias los mencionan por separado. Un bombín que solo se describe como «de seguridad» sin especificar contra qué protege, no está diciendo nada.
Que la marca tenga repuestos en España. Puede no sonar glamuroso, pero es de lo más práctico: un cilindro exótico se convierte en un problema el día que se atasca o pierdes la única llave. Tesa, ABUS, Lince, IFAM y Amig se encuentran en cualquier ferretería.
La norma UNE-EN 1303 es la encargada de clasificar los cilindros según su durabilidad, su resistencia al ataque y la seguridad de la llave. Que el fabricante la mencione junto a su clasificación es una buena señal; si no lo hace, no significa automáticamente que el producto sea malo, pero tienes menos elementos para comparar.
Lo que puedes ignorar
- El número de llaves que trae. Cinco o tres, da igual: las copias se piden cuando hacen falta.
- «Made in Europe» a secas. Sin una norma detrás, es una etiqueta.
- El peso y los gramos de latón. Un cilindro pesado no es más seguro; el ataque no va por ahí.
- Las llaves de diseño raro. El perfil llamativo no equivale a protección; lo que protege es la patente y los elementos antiganzúa de dentro.
El orden en que gastar el dinero
Si tienes cien euros para la puerta y ninguna urgencia concreta, este es el orden que ofrece más seguridad por cada euro invertido:
- Escudo protector, entre diez y veinte euros. Es lo más barato y quita el ataque más rápido.
- Bombín de seguridad a medida, sin que sobresalga.
- Cerradero anclado a la obra, si la puerta tiene el original de dos tornillos.
- Cerrojo supletorio, para repartir el cierre.
- Y solo después, plantearse cambiar la puerta entera.
Los tres primeros pasos cuestan menos que una cena para cuatro y cubren los dos ataques que abren la mayoría de las puertas españolas. Cambiar la puerta entera tiene sentido, pero no es por donde se empieza, ya que cuesta entre 600 y 2.500 euros. Lo desglosamos en la guía de puertas de seguridad.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé qué medida de bombín necesito?
Se mide desde el centro del agujero del tornillo —el que está en el canto de la puerta— hacia cada lado por separado. Un 30/40 mide 30 milímetros hacia un lado y 40 hacia el otro. Mide los dos lados, apunta cuál es el exterior y pídelo en ese orden.
¿Puedo cambiar el bombín yo mismo?
Sí, y lleva unos quince minutos. Con la puerta abierta, quitas el tornillo del canto, metes la llave y la giras unos grados para alinear la leva, y el cilindro sale entero. El nuevo entra igual. El fallo típico es no girar la llave y pensar que está atascado.
¿Qué es el doble embrague y por qué importa?
Que la cerradura se puede abrir desde fuera aunque haya una llave puesta por dentro. Sin él, si alguien deja la llave puesta te quedas en el rellano. Es de las pocas características que se notan un día concreto y muy mal.
¿Sirve de algo el escudo si ya tengo buen bombín?
Sí, y va casi siempre en pareja. El escudo impide agarrar, taladrar y extraer el cilindro; el bombín protege del bumping y el ganzuado. Son ataques distintos y hacen falta las dos piezas.
¿Cuánto debe sobresalir el bombín?
Dos o tres milímetros como mucho por la cara exterior. Lo que sobresale se agarra con unas tenazas y se parte, que es uno de los ataques más rápidos. Por dentro puede asomar sin problema.
¿Un bombín caro evita que me revienten la puerta?
No. Un bombín, por bueno que sea, no interviene en un ataque de palanca a la jamba, que es el más frecuente en España. Contra eso lo que sirve es el cerradero anclado a la obra y, en su caso, un cerco de acero.
¿Merece la pena la llave con patente?
Depende de cuántas copias de tu llave andan sueltas. Si por tu casa han pasado obras, inquilinos o inmobiliarias, la patente es lo que garantiza que nadie saque duplicados sin la tarjeta de propiedad. Si vives ahí desde siempre y las llaves están controladas, pesa menos.
¿Y si he perdido la tarjeta de propiedad?
Contacta con el fabricante antes de dar nada por perdido, porque algunos tienen procedimiento de reposición acreditando la titularidad. Si no lo hay, la solución pasa por cambiar el cilindro. Es el precio de que el sistema funcione: si fuera fácil saltárselo, no protegería.
¿Cerrojo o cerradura invisible?
El cerrojo supletorio de este listado se echa desde dentro, así que protege cuando estás en casa pero no cuando te vas. Una cerradura invisible funciona también desde fuera con mando o llave magnética y no tiene bocallave, pero es otra categoría de precio e instalación.
Resumiendo: primero el escudo, luego un bombín a medida y el cerradero en caso de que la puerta tenga el original de dos tornillos. Suponen menos de cien euros y una tarde, y cubren los dos ataques por los que se abre la mayoría de las puertas de este país.










