Test de reacción: mide tus reflejos en milisegundos
📱 Estás en un móvil o una tableta. El test funciona, pero una pantalla táctil añade retardo propio y tu resultado saldrá peor que con ratón. Para compararte de verdad, vuelve desde el ordenador.
Test de reflejos
Pulsa aquí para empezar. Espera a que el recuadro se ponga verde y haz clic lo más rápido que puedas.
Qué significa tu resultado
| Tu media | Dónde quedas | Qué suele haber detrás |
|---|---|---|
| menos de 175 ms | Más rápido que 3 de cada 4 | Jugadores habituales, monitor rápido y algo de suerte |
| 175 - 225 ms | Por encima de la media | Buen resultado con equipo decente |
| 225 - 250 ms | Justo en la media | Aquí cae la mitad de la gente |
| 250 - 300 ms | Algo por debajo | Un día normal, o una pantalla de 60 Hz |
| 300 - 350 ms | Por debajo de la media | Cansancio, distracción o pantalla táctil |
| más de 350 ms | Entre el 5 % más lento | Repite descansado antes de sacar conclusiones |
Orientativo. Los cortes salen de los percentiles que Human Benchmark publica en su propia página (unas 70.900 medidas), que están tomadas en un navegador igual que las tuyas y por tanto arrastran el mismo retardo de equipo.
Cómo funciona el test
Cinco intentos. El recuadro se pone rojo, y en algún momento entre uno y cinco segundos cambia a verde: entonces haces clic lo más rápido que puedas.
La espera es aleatoria a propósito. Si fuera siempre la misma, a la tercera estarías anticipando en vez de reaccionando, que es otra cosa completamente distinta y mucho más rápida. Por eso, si haces clic antes del verde, ese intento no cuenta y se repite.
Al final verás la media y también la mediana. Fíjate en las dos: un solo despiste —mirar el móvil, un estornudo— arrastra la media entera hacia arriba, mientras que la mediana ni se entera. Si las dos se parecen, tu resultado es sólido; si la media es bastante peor que la mediana, es que has tenido un intento malo y el resto es tu nivel real.
Tu resultado no es solo tuyo
Aquí está lo que casi ningún test cuenta, y es la razón por la que este te enseña los hercios de tu pantalla.
Cuando el test decide poner el verde, ese verde no aparece en tu pantalla al instante. Tiene que esperar al siguiente refresco. En un monitor de 60 Hz los refrescos llegan cada 16,7 milisegundos, así que de media esperas algo más de 8 ms antes de poder ver nada. En uno de 144 Hz esa espera baja a unos 3,5 ms.
Y eso es solo el principio de la cadena. Después viene el tiempo de respuesta del panel (los píxeles no cambian de color instantáneamente), el retardo del propio monitor al procesar la imagen, y al final del recorrido la latencia del ratón y de la cola de eventos del navegador.

Traducido: entre dos personas con exactamente los mismos reflejos, la que juegue en un monitor de 144 Hz sacará un resultado mejor que la que use uno de 60 Hz. La diferencia no está en sus cerebros.
Por eso el test mide tu frecuencia de refresco real y te dice cuánto de tu número no has puesto tú.
Cómo medimos aquí
El número que te sale depende muchísimo de cómo esté medido, y eso casi nunca se cuenta. Así que aquí va lo que hace este por dentro, y lo juzgas tú.
El cronómetro no arranca cuando el código pinta el verde. Arranca cuando el navegador confirma que ese fotograma concreto ya está en la pantalla. Son dos cosas distintas separadas por hasta un fotograma entero: 16,7 milisegundos en un monitor de 60 Hz. Arrancarlo en el momento de cambiar el color te regalaría ese tiempo, y —esto es lo importante— el error iría siempre en la misma dirección, haciéndote parecer más rápido de lo que eres.
El clic se toma del instante en que el navegador creó el evento, no de cuando nuestro código llega a atenderlo. Entre una cosa y la otra el evento ha podido esperar en la cola de JavaScript, y esa espera no la has hecho tú.
Los hercios de tu pantalla se miden de verdad, contando el tiempo entre fotogramas reales. Y se usa la mediana de esos tiempos, no la media: si el navegador se atasca un instante —una pestaña que carga, el recolector de basura— la media se dispara y te diría que tienes un monitor de 40 Hz. La mediana ni se inmuta.
Con ese dato se calcula lo que la pantalla te está sumando: la mitad de un fotograma de media, porque si el verde puede aparecer en cualquier instante, de media te toca esperar medio ciclo. Son unos 8,3 ms a 60 Hz y unos 3,5 ms a 144 Hz.
Lo que ni así podemos medir, y conviene decirlo: el tiempo de respuesta del panel, el retardo de procesamiento del monitor y la latencia del ratón. Todo eso ocurre fuera del navegador y ningún test web tiene acceso a ello.
Así que tu reacción real es mejor que el número que te sale, no peor. Cuánto mejor depende de tu equipo.
Qué es un buen tiempo de reacción
Hay una cifra de referencia buena, y no sale de una web: sale de un estudio con 1.469 personas de entre 18 y 65 años. La reacción visual simple media fue de 231 milisegundos en bruto, y de 213 una vez descontado el retardo del equipo.
Ese descuento es la parte interesante. Los autores midieron el retardo con un fotodiodo —o sea, mirando físicamente cuándo se encendía el píxel— y les salieron 17,8 ms de aparato: 11,0 del monitor y 6,8 del ratón. En un navegador el sesgo es bastante mayor, porque se le suma todo lo que hemos contado antes.
Y la edad se nota, aunque menos de lo que la gente cree. Con equipo de laboratorio, la media pasa de unos 290 ms a los 30 años a 318 a los 50 y 354 a los 69. Fíjate en que la dispersión crece más que la media: a los 30 la desviación típica es de 74 ms y a los 69 ya son 112. No es que todo el mundo se vuelva más lento, es que las diferencias entre personas se abren.
Dos cosas más que ayudan a leer tu número:
- Reaccionas antes a un sonido que a una imagen. El oído tiene menos camino que recorrer, y por eso en atletismo se dispara un pistoletazo y no se enciende una luz.
- El cansancio pesa mucho. Haz el test recién levantado y otra vez a las once de la noche. La diferencia te va a sorprender más que la que hay entre tú y alguien diez años más joven.
Por debajo de 100 ms no hay reflejo, hay adivinanza
Si te sale un intento de 60 u 80 milisegundos, no es que seas rapidísimo: es que habías empezado a hacer clic antes de ver el verde y acertaste por casualidad. El test descarta esos intentos y los trata como salida en falso, y tampoco los guarda como marca personal.
Es el mismo criterio que se usa en atletismo, donde una salida por debajo de 100 ms se considera nula automáticamente: no da tiempo material a que el estímulo llegue al cerebro y la orden vuelva al músculo. No se juzga la intención del atleta, se juzga la física.
Por eso el test también reparte la espera al azar entre uno y cinco segundos. Con una espera fija, a partir del tercer intento cualquiera empieza a anticipar en vez de reaccionar, y entonces lo que mide la página ya no es lo que dice medir.
Cómo mejorar el resultado
Poco se puede entrenar el reflejo en sí, pero sí se puede dejar de perder tiempo por el camino:
Coloca el dedo apoyado en el botón, sin presionar. Recorrer el milímetro que te falta cuesta milisegundos reales.
Mira al centro del recuadro y no lo enfoques del todo. La visión periférica detecta cambios de luminosidad antes que la visión central enfocada. Suena raro y funciona.
Descansa entre intentos si notas que te tensas. La tensión anticipatoria genera salidas en falso, y cada falso te obliga a repetir.
Y si te tomas en serio la comparación, mira antes tu equipo. El test de ratón te dice el polling rate real del tuyo, que es la otra mitad de esta ecuación.