Test de daltonismo online: láminas, ordenación de tonos y simulador de juego

Esto no es un diagnóstico y no puede serlo. Una prueba de visión del color de verdad se hace con láminas impresas, bajo una luz normalizada y con un profesional delante. Aquí estás mirando tu monitor, con su perfil de color, su brillo, su modo nocturno si lo tienes puesto y la luz que entre por la ventana — y cualquiera de esas cosas cambia el resultado. Sirve para sospechar. Si sospechas, la respuesta está en un óptico o un oftalmólogo, no en una página web.

Para que valga algo: pon el brillo alto, quita el filtro de luz azul y el modo oscuro, y hazlo en un sitio sin reflejos en la pantalla.

Láminas de números

Ocho láminas con un número escondido entre los puntos. Los puntos del número y los del fondo tienen el mismo brillo a propósito: solo se distinguen por el tono, así que no vale entrecerrar los ojos. Responde con lo primero que veas, sin forzar.

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Responde a las láminas y aquí aparece la lectura del resultado.

Las láminas se dibujan al vuelo cada vez, con los puntos colocados al azar. No son las de Ishihara —esas son obra protegida— y no hay dos iguales, así que no se pueden memorizar ni buscar la respuesta en internet.

Ordenación de tonos

Esta prueba aguanta mucho mejor un monitor sin calibrar que las láminas, porque no depende de acertar un color concreto sino de notar la diferencia entre dos colores contiguos. El primer color está fijo: ordena el resto para que la transición sea lo más suave posible. Pulsa dos colores para intercambiarlos.

Error acumulado

Coloca los colores en orden y pulsa «Comprobar».

Está inspirada en el Farnsworth D-15, que es una prueba clínica real: no solo dice si hay una deficiencia, sino en qué eje, según por dónde se cruce la secuencia.

Así se ve un juego con cada tipo

Aquí no te examinas: esto es para que veas por qué existen los modos daltónico de los juegos. Abajo hay un HUD de mentira con los tres sitios donde el color hace todo el trabajo — barras de vida, marcas de equipo en el minimapa y colores de rareza. Cambia el tipo de visión y mira qué pasa con el verde y el rojo.

La simulación usa las matrices de Viénot (1999) aplicadas en RGB lineal, que es como hay que hacerlo. Es una aproximación a la dicromacia —la forma severa—; en la anomalía leve, que es la más frecuente, los colores no se juntan del todo pero cuesta separarlos con poca luz o en objetos pequeños. Exactamente el tamaño de un punto en un minimapa.

Lo primero: por qué esto no puede diagnosticarte nada

Hay que decirlo antes que nada y con todas las letras, porque medio internet vende lo contrario.

Una prueba de visión del color se hace con láminas impresas, bajo una fuente de luz normalizada —la referencia es el iluminante C, que imita la luz de día— y a una distancia y un tiempo concretos. Todo eso está estandarizado por una razón: el resultado depende del color exacto que llega a tu ojo.

Cuando la lámina está en una pantalla, entre el color original y tu ojo se meten el perfil de color del monitor, su brillo, su temperatura, si tienes el filtro de luz azul puesto, la iluminación de la habitación y hasta el ángulo desde el que miras si el panel es TN.

Así que lo que hay aquí sirve para una cosa concreta y honesta: darte una sospecha razonable. Si la sospecha aparece, lo siguiente es un óptico o un oftalmólogo, que en diez minutos y gratis en muchos casos te lo resuelven de verdad.

Y al revés también: si sales bien, no es una garantía. Una anomalía leve puede pasar perfectamente estas pruebas.

Qué es el daltonismo, en corto

En la retina hay tres tipos de conos, cada uno sensible a una franja del espectro: L (rojos), M (verdes) y S (azules). El color que percibes sale de comparar las tres respuestas. Cuando uno de los tres falta o está desplazado, esa comparación se rompe y hay pares de colores que dejan de ser distinguibles.

Las variantes, de más a menos frecuente:

  • Deuteranomalía — el cono M está desplazado. Es la más común con diferencia y también la más leve: los verdes y los rojos se acercan, pero no se juntan del todo.
  • Protanomalía y protanopia — afectan al cono L. Además de confundir rojo y verde, los rojos se ven más oscuros de lo que son. Un semáforo en rojo o un piloto de freno pierden brillo.
  • Deuteranopia — falta el cono M por completo. Rojo y verde son literalmente el mismo color.
  • Tritanopia — afecta al cono S, el de los azules. Es rarísima y, a diferencia de las anteriores, no va ligada al sexo.
  • Acromatopsia — sin visión del color en absoluto. Extremadamente rara.

El dato que explica por qué esto sale tanto en contextos de videojuegos: afecta a cerca del 8 % de los hombres y al 0,5 % de las mujeres. La diferencia es que los genes de los conos L y M están en el cromosoma X, y con un solo X no hay copia de repuesto. En una partida de cinco, lo estadísticamente probable es que haya alguien.

Por qué tres pruebas y no una

Las láminas de números

Son el formato que todo el mundo reconoce. Funcionan por un truco muy elegante: los puntos del número y los del fondo tienen el mismo brillo y la misma saturación, y solo se diferencian en el tono. Si tu ojo separa bien esos dos tonos, el número aparece; si no, ves un mosaico uniforme.

De ahí lo de pseudoisocromático: «falsamente del mismo color». Y de ahí que no valga entrecerrar los ojos ni subir el contraste, porque no hay ninguna diferencia de luminancia que rescatar.

Las de aquí se generan por código cada vez que cargas la página, con los puntos colocados al azar. Dos motivos: las láminas de Ishihara originales son obra protegida y no se pueden reproducir, y las generadas no se pueden memorizar ni buscar en Google.

La ordenación de tonos

Está inspirada en el Farnsworth D-15, otra prueba clínica de verdad, y aguanta mucho mejor un monitor sin calibrar. El motivo es que no te pide acertar un color absoluto, sino notar la diferencia entre dos que están al lado. Aunque tu pantalla tenga los colores desplazados, los desplaza todos por igual, y el orden relativo sobrevive.

Además dice algo que las láminas no dicen: en qué eje falla. Según por dónde se cruce tu secuencia, el problema está en la zona rojo-verde o en la azul-amarilla.

El simulador

Este no te examina. Está para lo otro: para que quien ve bien los colores entienda de una vez por qué existen los modos daltónico en los juegos y por qué no son un adorno de menú.

Mira el minimapa con deuteranopia puesta. Los puntos verdes de los aliados y los rojos de los enemigos se convierten en el mismo punto mostaza. No es que se parezcan: es que son idénticos. Ahora imagina tomar una decisión con eso en medio segundo.

El daltonismo en los juegos: dónde duele

El problema no es «ver los colores raros», es que hay mecánicas enteras montadas sobre una distinción que para esa persona no existe:

  • Rojo contra verde como equipo o como estado. Lo peor de todo, y lo más habitual.
  • Colores de rareza en los inventarios. Verde «poco común» contra gris «común» es una confusión clásica en protanomalía.
  • Barras de vida que pasan de verde a rojo. Si el cambio es solo de color y no de longitud o de forma, la información desaparece.
  • Puzles de color. Los peores, porque no hay habilidad que los compense.

La solución que funciona no es cambiar la paleta: es redundancia. Que además del color haya una forma, un icono, un patrón o un número. Un triángulo enemigo y un círculo aliado se distinguen aunque los dos sean del mismo tono.

Los buenos modos daltónico de los juegos hacen exactamente eso, y por eso los mejores no se limitan a un menú con tres opciones, sino que dejan elegir el color de cada elemento por separado y ver el cambio en tiempo real.

Si el test te sale mal

Por orden:

  1. Repítelo en otra pantalla, con el brillo alto y sin filtros de luz azul ni modo nocturno. Si en la otra sales bien, era la pantalla. Si ya te has puesto, el artículo de cómo calibrar la pantalla te vale para mucho más que esto.
  2. Fíjate en si el patrón coincide entre las láminas y la ordenación de tonos. Que las dos pruebas señalen el mismo eje es mucho más informativo que fallar en una.
  3. Ve a un óptico. Es rápido, y a diferencia de esta página, tiene las láminas impresas y la luz correcta.

Y una cosa que conviene saber: el daltonismo congénito no se corrige. Ni con las gafas de colores que se anuncian por internet, que lo que hacen es filtrar parte del espectro para exagerar la diferencia entre dos tonos concretos — a algunas personas les ayuda a distinguir, pero no les devuelve el color que falta. Lo que sí cambia la vida diaria son los ajustes de accesibilidad del sistema operativo y de los juegos, que hoy están en casi todos.

Lo que sí importa: si la dificultad para distinguir colores te ha aparecido de golpe siendo adulto, eso no es daltonismo congénito y sí hay que mirarlo. Puede ser un aviso de otra cosa, y en ese caso no es cuestión de curiosidad sino de ir al médico.