Una de las grandes incógnitas de la Steam Machine era saber cuánto se pierde (o se gana) si le instalas Windows 11 en lugar del SteamOS que trae de fábrica. Ya hay respuesta, y es más aburrida de lo que muchos esperaban: en juegos, la diferencia es prácticamente inexistente.
Las pruebas, realizadas por el canal ETA Prime, ponen cara a cara los dos sistemas en el mismo equipo. El resultado es que cambiar a Windows 11 no te va a costar rendimiento en la mayoría de títulos, aunque SteamOS se apunta alguna victoria puntual y Windows arrasa en un terreno muy concreto que no tiene que ver con jugar.
En juegos: empate técnico (con un punto para SteamOS)
En los títulos probados, las cifras quedan tan cerca que en muchos casos entran dentro del margen de error:
- Cyberpunk 2077 (1080p nativo, ajustes ultra): es donde más se nota la diferencia, con hasta un 8% a favor de SteamOS.
- Shadow of the Tomb Raider y Horizon Zero Dawn Remastered: los dos sistemas quedan a unos pocos fotogramas el uno del otro.
- En el resto de pruebas, las distancias se quedan por debajo del 3%.
Es un dato relevante porque desmonta las dos narrativas extremas. Ni SteamOS penaliza por usar Proton —la capa de traducción que hace funcionar los juegos de Windows en Linux—, ni Windows 11 es la opción obligatoria para exprimir la máquina. En la práctica, puedes elegir el sistema por comodidad y no por rendimiento.
Si te interesa el tema de la traducción de DirectX en Linux, hace poco contamos cómo Proton-CachyOS ha añadido baja latencia con vkd3d-low-latency.
Donde Windows sí gana: los test sintéticos
El panorama cambia cuando se dejan los juegos y se pasa a las pruebas de CPU. Ahí Windows 11 saca un 22% de ventaja en el apartado multinúcleo de Geekbench 6, mientras que en monohilo los dos sistemas quedan igualados.
Conviene ponerlo en contexto: una diferencia así en un test sintético no se traduce en más fotogramas, como demuestran las propias pruebas de juegos. Suele deberse a cómo cada sistema gestiona la planificación de hilos y el consumo, y afecta sobre todo a cargas de trabajo pesadas (compilar, renderizar, comprimir), no a jugar.
La máquina monta un procesador Zen 4 personalizado de seis núcleos. En Cinebench queda justo por detrás de la familia M1 de Apple, y por debajo de un Ryzen 7 5800X en multinúcleo. Es decir: potencia suficiente para lo suyo, pero sin milagros.
Entonces, ¿qué sistema elijo?
Si el rendimiento en juegos está empatado, la decisión se mueve a otro terreno:
- SteamOS tiene a su favor la experiencia de uso: enciendes y estás en la interfaz de Steam, con suspensión rápida, mando configurado y todo pensado para el sofá. Es lo que hace que la máquina se sienta una consola.
- Windows 11 interesa si necesitas compatibilidad: juegos con anticheat problemático, launchers de terceros o programas que en Linux no funcionan.
Te contamos todo sobre el equipo en nuestro artículo de la Steam Machine, precio y fecha de lanzamiento, y sobre el sistema en SteamOS.











