Valve lleva desde principios de año prometiendo que el Steam Frame llegaría en 2026 sin decir cuándo. Ahora mismo apunta a que ese «cuándo» es cuestión de días, y no por un rumor suelto sino por cuatro señales que suelen ir juntas justo antes de un lanzamiento.
Lo interesante es que ninguna de ellas viene de un filtrador anónimo: son rastros que deja el propio proceso de poner un aparato a la venta.
Las cuatro señales
- Vídeos de desembalaje filtrados. Y no de una unidad de prensa: salen de las instrucciones oficiales de Valve, el material que se prepara para acompañar al producto. Eso significa que el manual ya está cerrado.
- Aprobación de la FCC. El regulador estadounidense ha dado el visto bueno en las últimas semanas. Ningún aparato con radio se vende en Estados Unidos sin ese trámite, y se hace al final, no al principio.
- Envíos a almacén. El aparato ya se está moviendo hacia los centros de distribución.
- Un estudio hablando de «día de lanzamiento». El desarrollador de Gunman Contracts, uno de los títulos que estará disponible desde el primer día, ha dicho que el visor está «a la vuelta de la esquina».
En la caja, según esos vídeos, van los mandos inalámbricos partidos, el protector de la lente, el adaptador inalámbrico y un cable USB-C. La batería intercambiable en caliente queda para el paquete más caro.
El precio, y por qué es la parte incómoda
Aquí es donde el entusiasmo se enfría. Las estimaciones que circulan lo sitúan entre 1.100 y 1.200 dólares.
Traducirlo a euros tiene truco, porque el precio estadounidense no lleva impuestos y el europeo sí. Lo razonable es mirar cómo pone Valve sus propios precios: la Steam Deck OLED de 512 GB cuesta 789 dólares y 779 euros, y la de 1 TB, 949 dólares y 919 euros. O sea que la cifra en euros le sale a Valve ligeramente por debajo de la de dólares, con el IVA ya dentro.
Aplicando ese mismo patrón, el Steam Frame se iría a entre 1.080 y 1.180 euros. Es una estimación, no un precio anunciado, pero es la forma menos mala de hacer la cuenta.
Sea cual sea la cifra exacta, el titular es el mismo: cuesta aproximadamente el doble que unas Meta Quest 3.
La crisis de la memoria lo explica casi todo
Este lanzamiento lleva meses condicionado por algo que no tiene nada que ver con la realidad virtual: la escasez mundial de memoria.
Valve ya pausó la fijación del precio en febrero de 2026 por la crisis de la DRAM, y no es un problema teórico: en mayo subió el precio de la propia Steam Deck de forma considerable —la OLED de 512 GB pasó de 549 a 789 dólares— alegando exactamente eso, el encarecimiento de la memoria y el almacenamiento.
Y queda otro golpe pendiente: una subida de precios de Qualcomm en septiembre, que afecta a los Snapdragon y podría empujar el precio final del visor todavía más arriba. Si Valve saca el Steam Frame antes de que eso se traslade a los costes, mejor para todos; si lo saca después, la horquilla de 1.100 a 1.200 dólares puede quedarse corta.
Qué esperar de aquí a la salida
Valve no ha confirmado fecha ni precio, y conviene decirlo claro porque todo lo de arriba son indicios, no anuncios. Lo que sí se puede afirmar es que el compromiso público de la compañía era 2026 y que el calendario aprieta.
Tres cosas a las que estar atento si te interesa:
- El anuncio de precio. Es lo último que Valve suele soltar, y con la memoria como está, es también lo único que puede cambiar mucho respecto a las estimaciones.
- Si sale con la batería intercambiable de serie o solo en el paquete caro. En un visor autónomo, la autonomía es el problema, y esa pieza es la diferencia entre una sesión y una tarde.
- El catálogo del primer día. Un visor que promete mover toda tu biblioteca de Steam se juega mucho en qué funciona bien de salida y qué exige retransmitir desde el PC.
Cuando haya fecha y precio oficiales, se actualiza aquí.










