El ratón es uno de los periféricos que más pasan desapercibidos en nuestro ordenador, pero que, sin duda, han marcado un antes y un después en nuestra forma de interactuar con ellos. Y si no, que se lo digan a Logitech, que ya en 2008 había vendido más de mil millones de estos dispositivos.ref
Su historia comienza a mediados del siglo XX, a manos, cómo no, de un proyecto militar.
1946: nace el trackball, el precursor del ratón
Ralph Benjamin inventó el trackball en 1946 mientras trabajaba en el Servicio Científico de la Marina Real Británica (Royal Naval Scientific Service). Benjamin diseñó y patentó un sistema con un cursor controlado por un trackball (bola de seguimiento) que permitía desplazar la información digital mostrada en una pantalla. No obstante, solo se fabricó un prototipo y este quedó archivado como secreto militarref.
Unos años más tarde, en 1952, la Marina Canadiense trabajaba en el proyecto DATAR (Digital Automated Tracking and Resolving - sistema de radar y rastreo automatizado digital). Este pretendía crear un sistema capaz de transferir los datos de radar y sonar entre los distintos buques de la flota y, así, generar un mapa en tiempo real para que los comandantes tuvieran una visión global del campo de batalla. El sistema fue uno de los esfuerzos tecnológicos más impresionantes de la época y podía suministrar datos de 64 objetivos con una resolución de 40 por 40 yardas en una cuadrícula de 80 por 80 millas náuticas.ref

La máquina incluía una pantalla de radar controlada por un trackball (similar al de Ralph Benjamin). Este dispositivo también se utilizaba para introducir datos, de modo que el computador de DATAR los procesara y devolviera los cálculos a cada buque.
Sin embargo, este primer trackball era algo más tosco de lo que estamos acostumbrados a ver. Para empezar, la esfera era una bola de bolos, razón por la cual se ganó el apodo de “rollerball”.

La bola se apoyaba sobre varios rodillos que tenían acoplado un disco con contactos eléctricos. Cuando el disco giraba, los contactos cerraban un circuito y así se podía medir el giro de la bola.ref
Al final, DATAR fue desechado en favor del sistema del ejército estadounidense, no porque no funcionase bien, sino porque la Marina canadiense quería poder comunicarse usando el mismo sistema que un aliado cercano. Aun así, muchos de los componentes del DATAR fueron reutilizados.

1963: el primer prototipo de ratón
A principios de los 60, la mayoría de los ordenadores todavía funcionaban con tarjetas perforadas, aunque algunos de los más modernos permitían el uso de lápices ópticos (heredados de los radares militares).ref
Sin embargo, en 1961 Douglas Engelbart asistió a una conferencia de gráficos por computador donde vio que los sistemas utilizados no eran nada prácticos. Entonces, se le ocurrió diseñar un dispositivo que pudiera moverse por una superficie mediante unas pequeñas ruedas. Una de las ruedas giraría con el movimiento horizontal y la otra con el movimiento vertical. De esta forma, se podrían transmitir sus coordenadas X e Y al ordenador para su análisis.

En 1963, Engelbart y Bill English, quienes trabajaban en el centro de Investigación de Stanford, construyeron el primer prototipo de ratón de ordenador.

El dispositivo, fabricado dentro de una caja de madera, contaba con unas ruedas perpendiculares en la parte inferior, un botón en la parte superior y el cable en el lado equivocado…

Durante los años siguientes, Douglas Engelbart y su equipo experimentaron con diversos diseños para mejorar la precisión y la fiabilidad. Probaron con distintos números de botones, llegando hasta cinco, aunque finalmente determinaron que el número adecuado sería tres.ref

Por último, en 1968, presentaron su ratón al mundo en una de las demostraciones tecnológicas más importantes de la historia.
Engelbart patentó su diseño en 1967 y la patente le fue concedida en 1970. Esta caducó antes de que los ratones se popularizasen a finales de los años 80, por lo que Engelbart apenas fue reconocido ni ganó dinero por su invención.
1968: nace el primer ratón de bola
Como ya hemos visto, el trackball nació en 1946 y comenzó a utilizarse en el ámbito militar durante la década de los 50; sin embargo, no fue hasta 1966 cuando se empezó a comercializar gracias a la compañía estadounidense Orbit Instrument Corporation. El trackball se incorporó a los paneles de control de vuelo de los radares, lo que facilitó el desplazamiento por la pantalla.ref
Un par de años después, la empresa alemana Telefunken, que también había desarrollado un trackball similar, decidió invertir el concepto. El invento recibió el nombre de Rollkugel RKS 100-86 y es el primer ratón de bola del mundo. De este modo, se ahorraba mucho espacio porque no era necesario reservar un hueco en la consola para los trackball. Por supuesto, gracias a su bola, el Rollkugel podía moverse simultáneamente en las coordenadas X e Y, algo que el ratón de Engelbart no podía hacer.

El Rollkugel se presentó al mundo el 2 de octubre de 1968, poco antes de la famosa conferencia de Engelbart.
1973: Xerox comienza a comercializar ratones junto con sus ordenadores
Bill English, mencionado anteriormente, se incorporó a Xerox PARC (Xerox Palo Alto Research Center) en 1971. En este centro perfeccionó el diseño del ratón de Engelbart y, al mismo tiempo, colaboró en la construcción del Xerox Alto, uno de los primeros ordenadores personales de la historia, aunque no alcanzó una gran popularidad.ref

El Xerox Alto supuso una auténtica revolución en la industria, ya que fue el primer ordenador personal que contó con interfaz gráfica, un editor de texto WYSIWYG (What You See Is What You Get, en español, “lo que ves es lo que obtienes”), menús, iconos, conexión de área local y un ratón.
No obstante, el ratón era muy similar al de Engelbart. Contaba con tres botones y se podía desplazar en vertical o en horizontal, pero no simultáneamente.

1981: Xerox comercializa el primer ratón de bola
El Xerox Alto fue un ordenador que se adelantó a su época. Aunque estaba pensado para el público general, nunca llegó al mercado minorista.
Pasó casi una década hasta que Xerox lanzó un modelo que cambió definitivamente el mercado de los ordenadores personales: el Xerox Star.

El Xerox Star, conocido oficialmente como el “8010 Star Information System”, se presentó el 27 de abril de 1981. Como era habitual en Xerox, incorporó numerosas novedades para aquel tiempo: pantalla con bitmaps (en vez de solo texto), interfaz gráfica avanzada (ventanas, iconos, carpetas), conexión de red Ethernet, servidor de archivos, servidor de impresoras, correo electrónico y ratón de bola.ref

El uso de la bola permitió que el ratón ya se pudiera mover libremente sobre la superficie.
A pesar de todo, el Xerox Star fue considerado un fracaso comercial, ya que solamente se vendieron unas 25.000 unidades. Una vez más, Xerox lanzaba un producto demasiado adelantado a su tiempo. Ese mismo año IBM, la empresa líder del mercado, lanzó PC DOS, un sistema operativo mucho más limitado que dominó el mercado hasta la década de los 90.
La evolución del ratón de bola
Estos ratones funcionaban de forma similar a aquellos trackball de mediados de siglo. La bola hacía girar unas ruedas con contactos eléctricos que, al moverse, cerraban un circuito para calcular la distancia recorrida. Sin embargo, en Xerox PARC perfeccionaron el dispositivo y sustituyeron esas ruedas por unos discos perforados que dejaban pasar o bloqueaban la luz de un led infrarrojo. Así nació el ratón opto-mecánico u óptico-mecánico.ref

En los modelos más precisos, cada disco cuenta con un par de leds situados de una forma determinada para que, cada vez que se interrumpe un haz, el otro esté en la posición contraria. Esta clase de ratones eran más baratos y fiables, por lo que sustituyeron a los modelos anteriores.

1983: llegó Apple
En 1979, Steve Jobs visitó las oficinas de Xerox PARC y quedó entusiasmado tanto por la revolucionaria interfaz gráfica del Xerox Alto como por el ratón, que suponía una nueva forma de interactuar con los ordenadores.
Jobs llegó a un acuerdo con Xerox (en el que vendió acciones de Apple a Xerox antes de su IPO) para que el equipo del Lisa pudiera visitar el PARC. Allí recibieron dos demostraciones de los proyectos de investigación que Xerox tenía en curso. El equipo de Apple quedó maravillado al ver la demostración de la interfaz gráfica, el uso del bitmap y el lenguaje de programación orientado a objetos… Por ello, decidieron redefinir por completo el proyecto de Lisa. Empezarían de nuevo, ya que Xerox les había mostrado el futuro de la informática.
Después de invertir 50 millones de dólares en desarrollo, el Apple Lisa salió al mercado el 19 de enero de 1983. Este equipo contaba con 2 MB de memoria RAM, un procesador 68000 a 7,89 MHz, una pantalla con mayor definición y un ratón. ref

Apple tomó la idea del ratón de Xerox PARC, pero mejoró su funcionalidad en el sistema operativo de Lisa. Destacan, por ejemplo, el arrastrar carpetas y archivos, así como el desarrollo del sistema regiones y el administrador de ventanas, para que las ventanas pudieran superponerse unas a otras. También crearon los tipos de archivos, el portapapeles, las vistas múltiples para el explorador de ficheros, los accesos directos, el panel de control y los menús desplegables…ref
Sobre el ratón, destacan dos características: (1) utilizaba una bola de metal en lugar de una de goma y (2) tenía un solo botón, una particularidad que los ratones de Apple mantendrían durante más de 20 años.

El Lisa nunca llegó a triunfar. Un año después, en 1984, se lanzó el Macintosh que, aunque no era un descendiente directo del Lisa, sí utilizó gran parte de sus avances. Y esta vez sí: el Macintosh, también conocido como Mac, fue el **primer ordenador personal que tuvo éxito. Con él llegó la popularización del ratón.**ref
1991: el primer ratón inalámbrico
En 1987, IBM lanzó una nueva gama de PC que incorporaba el conector PS/2 para sustituir al antiguo DE-9. No obstante, la gran novedad llegó unos años después, cuando Logitech presentó en 1991 el primer ratón inalámbrico: el Cordless MouseMan.ref

El Logitech MouseMan funcionaba con tecnología de radio frecuencia (RF). Esta tenía la ventaja de no requerir visión directa entre el emisor y el receptor, a diferencia de lo que ocurría con la tecnología de infrarrojos (IR), mucho más habitual en aquella época.

Esto permitía colocar el receptor debajo del escritorio y orientar el ratón en cualquier dirección. Eso sí, el conjunto no era precisamente barato, ya que salió al mercado por unos 150 dólares.
1993: el ratón de Hawley
Jack Hawley era un ingeniero que había trabajado para Xerox en los años 70 y que había ayudado a diseñar el ratón de bola. Como no estaba satisfecho con los ratones de bola, ya que se ensuciaban mucho, patentó un ratón con un diseño muy diferente.

En la base incorporaba dos discos que hacían la función de pies detectores de movimiento, en lugar de una bola. Estos pies estaban sellados, por lo que se eliminaba el problema de que la suciedad entrara en el ratón. Por lo demás, el dispositivo seguía teniendo un sistema opto-mecánico en su interior.
Pese a sus ventajas, el ratón de Hawley, comercializado primero por Honeywell y posteriormente por Key Tronic, nunca llegó a destacar en popularidad. ref

1995: la rueda de scroll
En 1995, Mouse Systems desarrolló y comercializó el ProAgio, el primer ratón del mundo con rueda de scroll.

Este ratón empleaba tecnología óptico-mecánica a 400 CPI, disponía de dos botones y contaba con una rueda central para desplazar la pantalla de arriba abajo, facilitando así la navegación web y la lectura de documentos. Además, la rueda también era clicable. El ProAgio incluía otro botón para el dedo pulgar que se podía configurar mediante software.
El ProAgio salió a la venta por 49,99 dólares, pero nunca llegó a venderse bien. Sin embargo, Microsoft vio potencial en la idea y lanzó el IntelliMouse en 1996.

Microsoft puso en marcha su maquinaria de marketing y convirtió el IntelliMouse en un éxito total. De hecho, la compañía sigue intentando sacarle provecho a esa “gallina de los huevos de oro” y lleva más de 20 años lanzando ratones de la gama IntelliMouse. El último modelo se presentó en 2017.ref
1998: el USB llega al ratón
El USB 1.0 se lanzó a principios de 1996 y contaba con una tasa de transferencia teórica máxima de 12 Mbps. Sin embargo, no tuvo una gran acogida, en parte debido a lo novedoso que resultaba. Además, fue sustituido rápidamente por la nueva versión, el USB 1.1, que salió en 1998.
En ese mismo año se lanzó el iMac G3, uno de los ordenadores más representativos de Apple.

Como puedes ver en la imagen, el iMac G3 incluía un curioso ratón con forma de disco de hockey (poco ergonómico) que, como novedad, utilizaba el nuevo puerto USB. La facilidad de uso y las capacidades de autoalimentación hicieron que los dispositivos USB triunfaran frente a los demás tipos de conexiones. ref
1999: primer ratón óptico
Aunque el primer ratón óptico no se comercializó hasta 1999, los prototipos empezaron a desarrollarse mucho antes.
Ya en la década de 1980, Steve Kirsch del MIT diseñó un ratón que utilizaba un led y un sensor infrarrojo para detectar las líneas impresas en una superficie metálica especial.
Por su parte, Richard F. Lyon de Xerox —sí, otra vez Xerox— utilizó un sensor de luz visible y de 16 píxeles para seguir el movimiento basándose en el contraste.
Los dos modelos tenían un problema: ambos necesitaban una superficie muy especial para funcionar.

Tuvieron que pasar casi 20 años hasta que se presentaron los primeros ratones ópticos comerciales: el IntelliMouse con IntelliEye y el IntelliMouse Explorer, ambos de Microsoft.

Los dos empleaban una tecnología desarrollada por Hewlett-Packard que funcionaba en casi todas las superficies e incluso podían utilizarse sin alfombrilla. Además, eran más precisos que los ratones mecánicos u opto-mecánicos y, como no se ensuciaban, no había necesidad de desmontarlos para limpiarlos.ref
Esto permitió que los ratones de bola desaparecieran rápidamente del mercado.
2004: el ratón láser
En 2004, Logitech lanzó el primer ratón láser: el MX 1000.

La tecnología láser del MX 1000 fue el resultado de una colaboración entre Logitech y Agilent Technologies.
Un ratón láser capta hasta 20 veces más detalles que uno led.
La iluminación láser tenía la ventaja de atravesar la superficie del objeto y era capaz de recoger un mayor número de detalles de la misma que la iluminación led. Gracias a ello, los ratones láser pueden funcionar sobre vidrio o sobre superficies pulidasref.
2016: el inalámbrico deja de ser peor
Durante veinticinco años, desde aquel primer ratón sin cable de 1991, la regla fue inamovible: el inalámbrico era para la oficina y el cable para jugar. La latencia y las desconexiones lo hacían inviable en competición, por lo que cualquier jugador serio usaba cable.
Esta situación cambió a partir de 2016, cuando Logitech lanzó su tecnología Lightspeed, desarrollada precisamente porque el juego competitivo requería un dispositivo inalámbrico sin retardo. Gracias a un receptor dedicado en el puerto USB —no Bluetooth— y a su propio protocolo de radio, la latencia disminuyó hasta volverse indistinguible de la del cable.
Este cambio cultural tardó unos años en asentarse, pero acabó siendo total: hoy los ratones de gama alta para competición son casi todos inalámbricos, y el cable ha quedado relegado a la gama de entrada y a quien no quiere preocuparse por la batería.
Probablemente, se trate del cambio más importante en el ratón desde la llegada del sensor óptico.
2019: la fiebre de los ratones ultraligeros
El siguiente giro no llegó de la mano de un sensor ni de la conectividad, sino del peso.
Hasta finales de la década, un ratón para jugar pesaba entre 90 y 120 gramos. Varias marcas incluso vendían juegos de pesas para aumentar su peso, bajo la idea de que así se controlaba mejor.
Entonces, el ámbito competitivo empezó a demandar exactamente lo contrario. Marcas pequeñas como Finalmouse popularizaron los diseños perforados —la famosa carcasa de panal de abeja— para reducir la cantidad de plástico sin perder rigidez, y el Glorious Model O llevó este concepto al gran público en 2019.
Las cifras de este cambio son sorprendentes: se pasó de más de cien gramos a menos de sesenta. Actualmente, los modelos de competición pesan entre los 50 y los 60 gramos y ya no necesitan agujeros, gracias a que las carcasas están mejor diseñadas y las baterías son más eficientes.
La lógica detrás es sencilla: en los juegos de puntería, el brazo realiza miles de microcorrecciones por partida. Cuanta menos masa haya que acelerar y frenar, menor es la fatiga y mayor la consistencia. Es el mismo razonamiento que se aplica en cualquier material deportivo.
Dicho esto, no es una verdad universal: hay personas que prefieren un peso algo mayor para estabilizar los movimientos lentos y precisos. El peso ideal es una cuestión personal, aunque la moda de los ultraligeros a veces hace que se olvide.
2021: 8.000 hercios y el fin del doble clic
La década de 2020 trajo dos mejoras técnicas menos visibles pero muy reales.
La frecuencia de sondeo. Durante veinte años el estándar fueron 1.000 Hz: el ratón informaba de su posición mil veces por segundo, es decir, una vez cada milisegundo. En 2021, Razer lanzó el primer ratón de 8.000 Hz, ocho veces más, y el resto de marcas le siguieron. En la práctica, esto reduce el retardo en una fracción de milisegundo y suaviza el movimiento en monitores de alta frecuencia; si esto se nota o no depende mucho de a qué juegues, y lo desarrollamos en qué cambia de verdad entre 1.000 y 8.000 Hz.
Los interruptores ópticos. Estos sí solucionan un problema que afectaba a todo el mundo: el doble clic fantasma. Los interruptores mecánicos tradicionales cuentan con láminas metálicas que se desgastan y terminan rebotando, por lo que un clic se registra como dos. Es la avería habitual de los ratones con algunos años de uso y se puede comprobar en un minuto con el detector de doble clic de nuestro test de ratón.
Los interruptores ópticos sustituyen el contacto metálico por un haz de luz que se interrumpe: no existe desgaste por contacto ni hay rebote, y la vida útil se multiplica hasta alcanzar las decenas de millones de pulsaciones.
Y una advertencia sobre los DPI
Los sensores actuales anuncian cifras de 26.000, 30.000 o más DPI. Hay que decirlo claro: es una cifra de marketing. Casi nadie juega por encima de 3.200 DPI y, a partir de cierto punto, la sensibilidad es tan alta que el puntero resulta ingobernable. Lo que de verdad importa de un sensor es que no acelere ni se desvíe a velocidades altas, no cuántos puntos por pulgada declare. Explicamos qué cifra usar en cuántos CPI configurar.
El ratón hoy, y lo que compite con él
Medio siglo después de aquel prototipo de madera, el ratón sigue siendo el periférico de precisión por excelencia, y no hay señales de que vaya a dejar de serlo.
Este es el panorama actual resumido: sensores ópticos en todas partes —el láser quedó como una rama secundaria, y explicamos por qué en óptico frente a láser—, inalámbrico de baja latencia en la gama alta, pesos por debajo de los 60 gramos en competición e interruptores ópticos en buena parte del catálogo.
La historia sobre aquello que iba a sustituirlo es aleccionadora. Durante años se dio por hecho que el reconocimiento gestual lo desplazaría: el Wiimote de Nintendo y, sobre todo, el Kinect de Microsoft se presentaron como el futuro de la interacción. El Kinect se descatalogó en 2017 y hoy es una curiosidad de coleccionista. La predicción falló por un motivo simple: mover el brazo en el aire es cansado e impreciso, y para señalar con exactitud nada ha superado todavía a un dispositivo apoyado en una superficie.
Sin embargo, hay otra tecnología que sí le ha robado terreno, y llegó desde abajo: la pantalla táctil. No sustituyó al ratón en el escritorio, sino que absorbió buena parte de las tareas para las que antes encendíamos un ordenador. El ratón no perdió su función; perdió parte del contexto en el que se utilizaba.
Y en el escritorio compiten con él dos viejos conocidos que nunca desaparecieron: el trackpad, predominante en los portátiles, y el trackball, que conserva un público fiel por cuestiones de ergonomía y de espacio.
Como hemos visto, este sencillo periférico que tenemos sobre la mesa posee un extenso árbol genealógico que se remonta a más de medio siglo. Sus componentes internos han cambiado en varias ocasiones —de bola a óptico, de cable a radio, de pesado a ligero— sin que su forma haya variado apenas. A partir de aquí, solo el tiempo dirá hasta cuándo seguirá con nosotros.











