Modo “headless” en drones: ¿Qué es y por qué no debes usarlo?

Rubén Castro, actualizado a 24 septiembre 2026
modo headless

Hoy vamos a hablar del headless mode o modo sin cabeza. Voy a enseñarte en qué consiste y cuándo es útil usarlo y cuándo no.

Qué es el modo Headless

Lo primero que debemos comprender es que el dron posee una parte delantera y una parte trasera. Si controlamos el dron en modo normal (sin modo headless), cuando movemos hacia arriba el stick derecho (si tenemos un mando modo 2), el dron irá hacia (su) delante y, si lo movemos hacia atrás, el dron irá hacia (su) detrás.

Existen dos tipos de mandos (modos o “modelos”):

  • Modo 2, acelerador en el stick de la izquierda
  • Modo 1, acelerador en el stick de la derecha

Los más populares son los mandos modo 2, aunque algunos pueden funcionar en los dos modos

Con el modo headless activado, el dron reconoce automáticamente tu posición, para ir hacia cualquier lado en relación hacia donde tú estás mirando.

Esta es la diferencia principal. En el modo normal los controles responden en relación a la orientación del dron y en el modo headless el dron responde a los controles en función hacia donde estás tú.

Si no te ha quedado claro, aquí puedes ver un vídeo explicativo.

Cuándo es útil el modo headless

El modo sin cabeza o headless puede resultar útil cuando volamos un dron a larga distancia y no podemos identificar hacia qué dirección está mirando. Yo recomiendo cambiar el color de las aspas en lugar de usar el headless mode; por ejemplo, poniendo las aspas frontales de color rojo y las traseras de color blanco.

Activación y uso del modo headless

En la mayoría de los drones el modo headless tiene que activarse con el dron en tierra… y ese es un inconveniente muy importante.

Imagina que alejamos el dron y no vemos hacia dónde está apuntando, por culpa del sol, por ejemplo. Si en nuestro dron pudiéramos cambiar de modo normal a modo headless en el aire, lo activaríamos y moveríamos el dron a una zona donde pudiésemos ver su orientación. Así, volveríamos al modo manual y seguiríamos usándolo.

Sin embargo, en la mayoría de los drones baratos no funciona así, ya que el sistema se basa en una brújula y para activarlo hay que dejarlo en el suelo y pulsar una serie de botones. De este modo, la brújula detecta la orientación (magnética) hacia la que miramos nosotros. Así se sincroniza, por ejemplo, el ir adelante con el norte, el ir hacia atrás con el sur, etc. Si dejamos que el dron pase por encima de nosotros y vuele hacia donde antes estaba nuestra espalda, los controles se invertirán, por lo que sería aún más lío…

Por qué no debemos usar el modo headless

El modo headless te hace perder la perspectiva del vuelo y dificulta el aprendizaje del control del dron. Es cierto que, al principio, puede resultar muy útil y permitirte manejar el dispositivo con más solvencia. Sin embargo, a la larga será contraproducente y tardarás más en aprender a controlar de verdad el dron.

En realidad, el modo headless es una forma de controlar un dron completamente diferente. Por lo que también requiere un tiempo de aprendizaje… y si dispones de 2 baterías con 10 minutos de autonomía cada una, ¿qué prefieres? ¿Aprender a pilotar el dron bien desde el principio o aprender a pilotarlo en modo headless y luego aprender a controlarlo bien…?

Para optimizar el aprovechamiento del tiempo de vuelo, lo mejor es aprender a volar en modo normal desde el principio.

En conclusión:

El modo headless puede resultar útil cuando somos novatos; sin embargo, si queremos aprender a controlar el dron bien en el menor tiempo posible, lo mejor es que no lo usemos. Una vez que sepamos controlarlo bien, ni siquiera querremos utilizar el modo headless porque nos resultará muy lioso y confuso.

El modo headless hoy: una función en extinción

Este artículo se redactó cuando casi todos los drones de iniciación incluían el modo headless. Es conveniente añadir lo que ha ocurrido desde entonces, ya que ha dejado de ser relevante en la mayoría de aparatos.

En los drones actuales con GPS, el problema que el headless intentaba resolver ya no existe. Ese problema consistía en perder la orientación del dron, es decir, no saber hacia dónde apunta su morro cuando está lejos y, por tanto, no saber qué palanca mover para traerlo de vuelta. Hoy en día, esto se resuelve de tres formas mucho mejores:

  • El retorno al punto de despegue (RTH). Un botón: el dron sube a una altura de seguridad, vuelve solo y aterriza donde despegó. Es la solución real al «no sé cómo traerlo».
  • El vídeo en directo en el móvil. Si ves lo que ve el dron, sabes hacia dónde mira sin tener que adivinarlo.
  • El mapa con la posición y la orientación en la propia aplicación.

Por ello, la mayoría de drones de marca de gama media y alta ya no incluyen modo headless, y esta función sigue apareciendo sobre todo en los aparatos de juguete y de menos de 250 gramos sin GPS, que son precisamente los que no disponen de ninguna de las tres funciones anteriores.

Lo que no ha cambiado

El argumento del capítulo anterior sigue siendo válido y ahora tiene más sentido: acostumbrarse al headless impide aprender a orientar el dron, que es la habilidad fundamental del pilotaje. Quien lo utiliza como muleta se queda estancado en ese punto.

Además, conviene conocer un motivo práctico adicional: el modo headless depende de la orientación que el dron memoriza al despegar. En los drones de juguete, que no llevan brújula, el giroscopio mantiene esa referencia y se va desviando con el tiempo de vuelo; en los que sí llevan brújula, basta con que esté mal calibrada —lo explicamos en el artículo sobre el trim—. En ambos casos el resultado es el mismo: el headless no solo no ayuda, sino que manda el dron en una dirección equivocada, lo cual es el peor momento posible para llevarse una sorpresa.

Si estás empezando y tu dron dispone de RTH, aprende a usar ese botón antes que nada. Es la función que salvará tu aparato y, a diferencia del headless, no te crea ningún vicio.
Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.