Productos de Israel en el supermercado: qué dice la ley y cómo leer la etiqueta

Rubén Castro, 7 septiembre 2026
productos de israel en el supermercado

En septiembre de 2025 España aprobó una ley que prohíbe la importación de productos procedentes de los asentamientos israelíes, y el BOE incluye una lista oficial con más de doscientas localidades vetadas. Casi nadie lo sabe.

Esto cambia la conversación por completo. Durante años, decidir si comprar o no un producto relacionado con Israel fue una cuestión de convicciones personales y de listas que circulaban por mensajería. Hoy existe una norma con número de boletín, una sentencia europea que indica qué debe aparecer en la etiqueta y una resolución de la Agencia Tributaria que detalla los códigos postales afectados.

Este artículo no le dice a nadie qué debe meter en el carro. Reúne lo que se puede comprobar en un documento oficial, separa los datos de comercio real de lo que circula sin fuente y desmonta cinco cosas que se repiten mucho y son falsas. La decisión, después, es de cada uno.

La ley que casi nadie sabe que existe

Todo comienza fuera de España: el 19 de julio de 2024, la Corte Internacional de Justicia emitió una opinión consultiva sobre la ocupación. A raíz de esto, varios países empezaron a modificar su normativa interna y España fue uno de los primeros.

El Real Decreto-ley 10/2025, de 23 de septiembre establece tres medidas diferentes:

  • Consolida el embargo de armas con Israel, en los dos sentidos. España es el primer país que lo prohíbe por ley.
  • Prohíbe importar productos originarios de los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado. Es el artículo 3, y es el que afecta al supermercado.
  • Declara publicidad ilícita la de bienes procedentes de esos asentamientos y la de servicios prestados en ellos.

El Congreso convalidó el decreto el 8 de octubre de 2025, con 178 votos a favor y 169 en contra.

La parte que lo hace aplicable

Una prohibición genérica sobre «productos de asentamientos» no sirve de nada en una aduana si nadie define cuáles son. Eso llegó tres meses después.

La Agencia Tributaria publicó en el BOE el listado de localidades y códigos postales desde los cuales no se puede importar: más de doscientas, situadas en Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán. La primera versión es la resolución de 23 de diciembre de 2025.

Ojo con la fecha si buscas la lista. Esa resolución de diciembre ya no está vigente: la resolución de 10 de febrero de 2026 la deja sin efecto y la sustituye. Esta es la lista actual y la que hay que consultar. Buena parte de lo publicado sobre este asunto sigue citando la anterior.

El efecto práctico es doble: esos productos no pueden entrar y tampoco pueden acogerse al trato arancelario preferente del acuerdo entre la Unión Europea e Israel.

Una ley de la que no se sabe si se aplica

El diario Público preguntó a la Agencia Tributaria cuántos expedientes sancionadores se han abierto por este motivo. La respuesta fue que el dato está repartido entre las distintas oficinas de aduanas, que no lo tienen «en formato automatizado» y que facilitarlo exigiría una extracción manual.

En resumen: la norma existe, la lista está publicada y no hay ninguna cifra pública sobre su cumplimiento. Esto no significa que no se aplique; significa que, hoy por hoy, nadie externo puede saberlo.

Qué tiene que poner la etiqueta, exactamente

Incluso antes de la prohibición ya existía una obligación de etiquetado, la cual sigue vigente para todo aquello que sí puede entrar legalmente.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictó, el 12 de noviembre de 2019, la sentencia del asunto C-363/18 (Organisation juive européenne y Vignoble Psagot). El razonamiento es sencillo de seguir:

  1. Los Altos del Golán y Cisjordania, incluida Jerusalén Este, no forman parte del territorio de Israel según el Derecho internacional.
  2. Por tanto, poner «producto de Israel» en un alimento de esas zonas es incorrecto y engañoso para el consumidor.
  3. Y si además procede de un asentamiento, hay que decirlo, porque puede influir en la decisión de compra.

El marco normativo es el Reglamento (UE) 1169/2011, la misma norma que regula el resto de la información alimentaria, como los ingredientes, los alérgenos o el origen de la carne.

La fórmula concreta

La Comisión Europea ya había publicado en 2015 una comunicación interpretativa con las expresiones exactas que deben figurar. No se trata de una recomendación vaga, sino de fórmulas literales:

  • «producto de Cisjordania (asentamiento israelí)»
  • «producto de los Altos del Golán (asentamiento israelí)»

En octubre de 2024, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 comunicó estas instrucciones a los importadores españoles a través de una nota informativa dirigida a las empresas.

Qué buscar en la práctica. Si en un envase aparece «producto de Israel» sin más, la ley asume que procede de territorio israelí reconocido. En caso de que viniera de un asentamiento y no se indicara, la etiqueta sería ilegal y no solo discutible. El problema es que nadie garantiza al comprador que esa etiqueta sea correcta.

La denuncia que está encima de la mesa

El 25 de agosto de 2026, la federación de consumidores CECU y la organización agraria COAG pidieron a la Dirección General de Consumo que investigue si en los supermercados españoles se venden como israelíes alimentos procedentes de territorios ocupados.

Se basan en una investigación periodística de Público y en el informe Importando la ocupación, del centro de litigación Global Echo, que es el resultado de cuatro años de trabajo.

La denuncia se basa en dos argumentos, y el segundo no va de política:

  • El consumidor estaría recibiendo información falsa sobre el origen de lo que compra.
  • Y el agricultor español que sí cumple la normativa estaría compitiendo en desventaja desleal contra producto que entra sin declarar lo que es.

Qué entra de verdad, cuánto y en qué meses

De todo lo que España importa desde Israel, las frutas, hortalizas y semillas suponen el 81 %. Dentro de este grupo, hay dos productos que concentran casi toda la atención:

ProductoImportado en 2025Valor
Patatas43.825 toneladas26,59 millones de euros
Dátilesunas 2.900 toneladasunos 17 millones de euros

La patata es, con diferencia, el alimento que más se importa desde Israel: en 2024 la cifra fue de 18 millones de euros y en 2025 subió a casi 27.

Los dátiles son casi siempre de la variedad Medjoul, que son más grandes, más oscuros y más caros que el dátil corriente. Este es un detalle práctico, ya que el dátil Deglet Nour que se vende en España suele venir de Argelia o Túnez. Israel es el mayor productor mundial de Medjoul y exporta en torno al 80 % de su cosecha a Europa.

El boicot se puede medir

Hay un dato que no es opinión ni encuesta. En 2025, el precio medio del dátil importado en España subió un 2,6 % respecto al año anterior. El dátil de origen israelí, en cambio, se vendió a 5,7 euros el kilo, un 15 % más barato que en 2024.

Cuando el precio de un producto baja mientras el de su categoría sube, algo está pasando con la demanda.

La trampa de la temporada

España no cosecha patata todo el año. Israel exporta precisamente a contraestación; es decir, en el periodo en el que aquí no se realiza la recolección. Por este motivo, una misma cadena puede vender patata nacional durante media campaña y patata importada durante la otra mitad, sin que haya habido ningún cambio en su política de compras.

Mercadona contrata más de 180.000 toneladas de patata nacional a través de nueve proveedores españoles —entre los que se encuentran Hijolusa, Meléndez o Udapa— en Castilla y León, Murcia, Andalucía, Galicia, Euskadi y Baleares. En febrero de 2026, su precio de venta era de 1,23 euros el kilo.

La conclusión útil no es una marca, es un mes. Decir «tal supermercado vende patata israelí» sin precisar cuándo no aporta ninguna información: en temporada nacional puede ser falso y, fuera de ella, puede ser cierto en varias cadenas a la vez. Lo que funciona es mirar la etiqueta en enero con la misma atención que en junio.

Quién trae los frutos secos

En el caso de los dátiles y frutos secos, una investigación del grupo CIDSE y el centro israelí Who Profits, publicada por EUObserver y recogida por Público, identifica tres empresas israelíes que venden en el mercado español y cuentan con instalaciones o plantaciones en los Altos del Golán y Cisjordania: Field Produce Marketing, Hadiklaim y Agrifood Marketing.

Hadiklaim es la más reconocible para el comprador, ya que es la única que tiene una marca visible en el lineal. Se trata de una cooperativa de productores de dátiles fundada en 1982 y líder mundial en Medjoul, que comercializa sus productos bajo los nombres Jordan River, Jordan River Bio-Top y King Solomon, además de fabricar marca blanca para cadenas de supermercados. Parte de su producción se encuentra en el valle del Jordán y en la zona del mar Muerto, en Cisjordania ocupada.

Este último detalle —la marca blanca— explica por qué no basta con mirar el logotipo: el mismo dátil puede llegar al estante con el nombre del productor o con el de la cadena.

La papa canaria, el caso donde no hace falta hablar de política

En Canarias el asunto se lleva discutiendo desde hace años por dos motivos que no tienen relación alguna con la geopolítica.

Primero: una alerta sanitaria

Narvay Quintero, consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, ha afirmado públicamente que la papa importada de Israel «tiene fitosanitarios que están prohibidos en la Unión Europea y que van contra la salud». El bromuro de metilo, retirado en la Unión Europea, es una de las sustancias señaladas por las organizaciones agrarias.

Se trata de un argumento de seguridad alimentaria y afecta por igual a quien sigue el conflicto de cerca que a quien no lo sigue en absoluto.

Segundo: desplaza al agricultor de al lado

En las islas se comercializa la papa israelí como papa «para arrugar», ocupando así el espacio del producto más representativo de la cocina local. Al mismo tiempo, la superficie dedicada al cultivo de la papa canaria ha disminuido más de un 37 % en diez años, y una gran parte de la producción de verano permanece almacenada sin venderse.

Más de veinte asociaciones han presentado denuncias sobre esta situación ante la Consejería. Las cadenas que la prensa canaria ha citado como distribuidoras de papa con origen Israel son Lidl, HiperDino y Mercadona.

Y aquí se cruzan las dos cosas. CECU y COAG mencionan específicamente a Canarias en su denuncia y piden que se investigue si esa papa etiquetada como israelí procede en realidad de territorios ocupados. De ser así, no se trataría de un producto legal que compite con fuerza, sino de mercancía que no debería haber entrado desde septiembre de 2025.

El caso canario resume bien por qué este asunto ha superado el debate de banderas: hay una cuestión de salud, una de competencia entre agricultores y una de legalidad aduanera, y las tres se resuelven leyendo la misma etiqueta.

Qué pide el movimiento BDS, y con qué criterio

Muchas de las listas que circulan se atribuyen al movimiento BDS (boicot, desinversión y sanciones). Resulta interesante leer lo que el propio movimiento dice de sí mismo, ya que no coincide con lo que se difunde en su nombre.

Su criterio declarado es que boicotean por complicidad, no por identidad: no señalan a una empresa por el hecho de ser israelí, sino por un papel concreto en el sistema que denuncian. Es una distinción importante y es la que separa un boicot de consumo de algo bastante peor.

Partiendo de ahí, sus campañas cuentan con tres niveles distintos que las listas virales suelen mezclar en uno solo:

  • Objetivos prioritarios, con campaña propia: Chevron, Intel, Dell, HP, Carrefour, AXA, Disney, Siemens y Remax.
  • Objetivos de presión, sin llamada a boicot total: Google, Amazon, Expedia, Airbnb, Booking y Teva.
  • Boicots de base que apoyan pero no lideran: McDonald’s, Coca-Cola, Papa John’s, Burger King y Wix.

Cuando alguien recibe una imagen con cuarenta logotipos mezclados, casi siempre está viendo la tercera categoría presentada como si fuera la primera.

Las listas oficiales que sí existen

Fuera del ámbito del activismo, existen dos recuentos elaborados por organismos de Naciones Unidas que se pueden consultar directamente:

  • La base de datos de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, creada por mandato del Consejo de Derechos Humanos. Se publicó en febrero de 2020 con 112 empresas y en su actualización de septiembre de 2025 recogía 158: 138 israelíes y 20 internacionales, de países como Canadá, Francia, Alemania, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Estados Unidos y España. Entre las estadounidenses figuran Airbnb, Booking Holdings, Expedia, Motorola Solutions, Re/Max y TripAdvisor.
  • El informe A/HRC/59/23 de la relatora especial Francesca Albanese, de junio de 2025, que analiza 48 empresas de los sectores de armamento, tecnología, finanzas, construcción y energía.

El caso español: CAF y el tranvía de Jerusalén

CAF, el fabricante ferroviario de Beasain, se adjudicó en 2019 la construcción del tranvía de Jerusalén: la Línea Verde y la ampliación de la Línea Roja, que discurren parcialmente por Jerusalén Este. El proyecto ronda los 1.800 millones de euros e incluye la explotación durante quince años, que pueden ampliarse a veinticinco. CAF lo desarrolla mediante una sociedad al 50 % con la constructora israelí Shapir.

Shapir sí, CAF no. Shapir figura en la base de datos de Naciones Unidas. En el caso de CAF, lo que consta es que Amnistía Internacional pidió su inclusión, no que esté en ella. Son dos afirmaciones distintas, y circulan como si fueran la misma.

Cinco cosas que circulan mucho y no son verdad

Estas cinco afirmaciones circulan por redes sociales y aplicaciones de mensajería desde 2023, pero ninguna se sostiene al comprobarla.

1. «Si el código de barras empieza por 729, el producto es de Israel»

Es el más extendido de todos, y es falso.

El 729 es efectivamente el prefijo asignado a Israel dentro del sistema internacional GS1, que regula los códigos de barras. Sin embargo, ese prefijo identifica a la organización que licencia el código, no el lugar de fabricación. Una empresa puede registrarse en cualquiera de las 120 organizaciones GS1 del mundo, independientemente de dónde tenga su sede o de dónde produzca.

Es decir: que un producto tenga el prefijo 729 no demuestra que se haya fabricado en Israel, ni que no lo tenga demuestra lo contrario. Lo han verificado Maldita.es, Newtral y Euronews.

2. McDonald’s, o por qué las listas caducan

El boicot comenzó a finales de 2023 debido a que Alonyal, la empresa que operaba McDonald’s en Israel como franquiciada independiente desde hacía treinta años, regaló comida al ejército israelí. La matriz estadounidense no tomó esa decisión, por lo que la acusación de aquel momento —«McDonald’s financia al ejército»— era inexacta.

Solo que, en abril de 2024, McDonald’s Corporation compró a Alonyal los 225 restaurantes, que pasaron a ser propiedad corporativa directa.

Este es el mejor ejemplo de por qué una lista de marcas envejece mal: la situación cambió en cuatro meses y las listas que circulan hoy siguen basando sus argumentos en la versión de 2023.

3. Starbucks: el boicot es real, el motivo que circula no

Starbucks no tiene tiendas en Israel desde 2003, año en el que cerró por motivos de negocio. La empresa califica de «rotundamente falso» que apoye al gobierno israelí, y la marca es operada en Oriente Medio por Alshaya, un grupo kuwaití.

El detonante real del boicot fue distinto: la compañía demandó a su propio sindicato por un mensaje a favor de Palestina publicado en redes. El boicot posterior le costó ventas reales. Pero la razón que se difunde —que financia a Israel— no es la razón por la que empezó.

4. Securitas Direct no es una empresa israelí

Esta información circula mucho en España, pero no se sostiene. Securitas Direct nació en Suecia en 1988, es propiedad del fondo de capital riesgo estadounidense Hellman & Friedman y cotiza en la bolsa de Estocolmo desde 2025. No hay ningún vínculo israelí en su propiedad.

5. Mirar la nacionalidad de la empresa no dice de dónde viene el producto

Este es el error de método que subyace en casi todos los casos anteriores. Una empresa española puede vender producto importado, y una empresa extranjera puede vender producto cultivado aquí. La bandera del envase, el nombre de la marca y la dirección del envasador hacen referencia a la compañía, no al alimento.

Es exactamente el mismo mecanismo que explicamos en cómo saber de dónde viene de verdad lo que compras, y funciona para este caso igual que para el tomate o el pescado.

El método que sí funciona, y se resume en cuatro líneas:

  1. Busca el país de origen, no el envasador ni el distribuidor.
  2. Si pone «producto de Israel», la ley da por hecho que no viene de un asentamiento; si viniera, la etiqueta tendría que decirlo con esas palabras.
  3. Ten en cuenta el mes: fuera de temporada nacional entra mucha más importación.
  4. Desconfía de cualquier lista de marcas sin fecha. Las empresas cambian de manos, y los hechos con ellas.

Así, cada cual decide. De eso trata todo esto: no de que alguien te diga qué comprar, sino de que puedas saber qué estás comprando.

Fuentes

  1. boe.es
  2. boe.es
  3. curia.europa.eu
  4. dsca.gob.es
  5. ohchr.org
  6. cecu.es
  7. maldita.es
Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.