Cómo saber de dónde viene de verdad lo que compras

Rubén Castro, 7 septiembre 2026
como saber de donde viene lo que compras

Hay más información obligatoria en una etiqueta de la que casi nadie lee, y al mismo tiempo hay tres o cuatro trampas legales que hacen que un producto parezca de un sitio del que no es.

Da igual el motivo por el que quieras saberlo —comprar de cerca, mirar la huella de transporte, evitar un origen concreto o simple curiosidad—: el método es el mismo, está escrito en la normativa europea y se aprende en diez minutos.

Origen, procedencia y envasado no son lo mismo

Esta es la confusión que lo estropea todo, y es deliberada solo a medias.

  • País de origen es donde se ha producido o cultivado el alimento.
  • Lugar de procedencia es de dónde llega, que puede ser un almacén intermedio.
  • «Envasado en» o «distribuido por» no dicen absolutamente nada sobre dónde creció el producto.

El Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a indicar el origen cuando omitirlo pueda inducir a error al consumidor, en particular si el resto de la etiqueta sugiere una procedencia distinta de la real. Es decir: la ley persigue la apariencia engañosa, no obliga a declararlo todo siempre.

La trampa más común. Una empresa española que compra tomate en otro país y lo envasa aquí es una empresa española vendiendo tomate extranjero. La bandera del envase, el nombre de la marca y la dirección del envasador son de la empresa, no del producto. Todo eso es perfectamente legal.

Fruta y verdura: es donde más obligación hay

Aquí la norma es de las más exigentes que existen.

En producto no envasado —el granel de la frutería y del supermercado— el cartel debe llevar obligatoriamente tres cosas: la denominación del producto, el país de origen y el precio por kilo. Si falta el país de origen, el establecimiento está incumpliendo.

En producto envasado en bandeja, malla o caja, el país de origen también debe figurar. Y aquí es donde conviene fijarse bien: la empresa comercializadora puede ser española aunque el producto venga de fuera, así que hay que buscar la línea del origen y no quedarse en el logotipo.

El ingrediente primario, la norma que casi nadie conoce

Desde el 1 de abril de 2020, el Reglamento de Ejecución (UE) 2018/775 añadió una obligación importante: si la etiqueta indica un origen para el alimento pero su ingrediente principal viene de otro sitio, hay que decirlo.

Es la norma que impide que un producto «elaborado en España» dé a entender que su materia prima también lo es. Suele aparecer en letra pequeña, con fórmulas del tipo «el tomate no procede de España».

Pescado: la etiqueta más completa y la peor entendida

El Reglamento (UE) 1379/2013 obliga a que el pescado fresco lleve, entre otras cosas:

  • La denominación comercial y el nombre científico de la especie.
  • El método de producción: si es de captura o de acuicultura.
  • La zona de captura o de cría.
  • El arte de pesca utilizado, clasificado en grupos: redes de tiro, de arrastre, de enmalle, de cerco, y nasas y trampas.

Y aquí viene el malentendido gordo

La zona no es un país. Es una zona FAO, que es una división estadística del océano, y algunas son enormes.

La zona FAO 34, «Atlántico Centro-Oriental», va desde el estrecho de Gibraltar hasta la desembocadura del río Congo y ocupa 14,2 millones de kilómetros cuadrados. Su subzona 34.1 incluye a la vez la costa marroquí, la costa sahariana y las islas Canarias.

Dicho de otra forma: una sardina canaria y una sardina marroquí llevan la misma etiqueta de zona. Quien mire el «FAO 34» buscando descartar un país concreto puede estar descartando también el pescado de la flota canaria, que es exactamente lo contrario de lo que pretendía.

Si el país importa, la zona FAO no basta. Hay que preguntar en la pescadería, que es información que el vendedor sí suele tener.

Huevos, miel y aceite

El código de la cáscara lo dice casi todo

El huevo es el alimento más trazable del supermercado y está impreso en cada unidad.

El primer dígito es el sistema de cría:

  • 0 — ecológico
  • 1 — campero, con acceso al exterior
  • 2 — en suelo, en nave sin salida al exterior
  • 3 — en jaula

Después van las dos letras del país (ES para España) y a continuación los códigos de provincia y municipio de la granja. Con ese código sabes no solo de qué país viene el huevo, sino de qué comarca y en qué condiciones ha vivido la gallina.

Miel y aceite de oliva

Los dos tienen normas de origen obligatorias en toda la UE. En la miel conviene leer con atención: durante años fue habitual la fórmula «mezcla de mieles originarias de la UE y no originarias de la UE», que informa de bien poco. Si la etiqueta detalla países, es buena señal.

El resumen práctico

  1. Busca la línea del origen, no el logotipo. La marca es de la empresa; el origen es del producto.
  2. En granel, el cartel es obligatorio. Si no está el país, reclama.
  3. En procesados, mira si citan el ingrediente primario. Es donde se esconde la materia prima importada.
  4. En pescado, la zona FAO no es un país. Pregunta si te importa la bandera del barco.
  5. En huevos, lee la cáscara. Es el dato más fiable de toda la compra.

Una advertencia final que conviene tener presente. Saber el origen de un producto sirve para decidir qué compras, no para decidir a quién compras. El origen del tomate y la nacionalidad del frutero son cosas distintas, y confundirlas no es un error de etiquetado: es un error de persona.

Fuentes

  1. eur-lex.europa.eu
  2. eur-lex.europa.eu
  3. comunidad.madrid
  4. fao.org
Rubén Castro

Rubén Castro

Redactor

Apasionado de explorar y diseccionar lo último en tecnología. Tengo mucha experiencia en el mundo de los ordenadores y el gaming, aunque también me gustan todos los tipos de gadgets.