Nuestro mundo está lleno de ruido. El tráfico, televisores a todo volumen, el vecino, lavadoras… el ruido es una fuerza omnipresente en nuestra vida cotidiana.
Además de las molestias, cuanto más tiempo pasamos a niveles de ruido altos, mayor es la amenaza de la pérdida de audición inducida por ruido (NIHL).
La Organización Mundial de la Salud calcula que hoy hay más de 430 millones de personas con pérdida auditiva discapacitante, y que en 2050 una de cada cuatro personas del planeta tendrá algún grado de pérdida. El problema no es solo de mayores: buena parte de esa cifra futura es evitable y depende de hábitos que se adquieren de joven.
El dato más citado sobre esos hábitos ha cambiado desde que escribimos este artículo por primera vez. Un análisis conjunto de la evidencia disponible, publicado en *BMJ Global Health* en noviembre de 2022, estima que entre 670 y 1.350 millones de personas de 12 a 34 años están expuestas a prácticas de escucha inseguras. El desglose es lo interesante:
- El 24 % escucha sus dispositivos personales a niveles inseguros.
- El 48 % se ha expuesto a niveles dañinos en conciertos, discotecas y salas.
Y los números detrás de eso: los usuarios de reproductores personales eligen a menudo volúmenes de hasta 105 dB, mientras que las salas de conciertos se mueven de media entre 104 y 112 dB. Frente a un límite recomendado de 80 dB para adultos y 75 para niños.
Otro estudio de la Universidad de São Paulo concluía que más de la mitad de los adolescentes había sufrido alguna vez tinnitus, un trastorno que hace que oigamos ruidos espontáneos que no proceden de ninguna fuente externa. La causa principal de tinnitus en los jóvenes es escuchar música a un volumen demasiado alto y, como consecuencia, el umbral auditivo queda algo reducido para siempre.
¿Qué podemos hacer para proteger nuestra salud auditiva?

La portabilidad y la larga duración de la batería provoca que hoy más que nunca nos pasemos muchísimas horas escuchando nuestros auriculares. Los oídos son como los atletas: se cansan con el ejercicio, por lo que necesitan breves y frecuentes descansos. Estos descansos en la escucha pueden reducir la tasa de acumulación de daños.
Lo primero de todo es educar a los más jóvenes e inexpertos en el volumen adecuado para estos dispositivos. Además, los niños más pequeños pueden ser supervisados por un adulto. También podemos utilizar auriculares con límite de volumen como los Puro, tienen modelos para niños y para gamers con volúmenes máximos certificados de 85 dB.
Los más mayores podemos utilizar auriculares con cancelación de ruido proporcionan protección para la audición, ya que, al bloquear el ruido de fondo, podemos mantener bajo el volumen de la música o podcast, lo que ayuda a proteger tu audición. Sin embargo, su eficacia depende en gran medida de la situación en la que te encuentres:
- Los sistemas de cancelación pasiva son efectivos en la mayoría de las situaciones y en otras, proporcionarán cierta protección.
- Los auriculares con cancelación de ruido activa también funcionarán bien en algunas situaciones, pero en otras, no funcionarán en absoluto.
La cancelación de ruido pasiva es como la insonorización. Al igual que la insonorización, se están utilizando materiales para bloquear físicamente el sonido. Estos tipos de auriculares son más pesados y son más incómodos de usar si se usan durante mucho tiempo. Los auriculares de cancelación pasiva de ruido protegerán la audición, al menos hasta cierto punto, durante los ruidos transitorios explosivos como disparos y petardos. Además, también son eficaces con los sonidos de alta frecuencia, como el llanto de un bebé o el aullido de un perro.
Los auriculares con cancelación de ruido activa o ANC emplean una tecnología de ajuste de sonido para “borrar” los sonidos externos y para ello requieren un “tiempo de adaptación” antes de que puedan ser realmente efectivos. Por ese motivo, los auriculares ANC funcionan muy bien con sonidos constantes como el ruido del motor de un avión o el aire acondicionado. Sin embargo, para ruidos impulsivos como golpes o disparos, los auriculares de cancelación de ruido activo no son en efectivos porque no funcionan al instante.
Por eso, dependiendo del entorno de uso, te vendrán mejor unos auriculares pasivos o unos activos. Desde mi punto de vista, para un uso normal que no es dando golpes o pegando tiros, los auriculares con cancelación activa de ruido son muy eficaces.
Entonces, ¿protegen o no? La respuesta corta y la larga
La respuesta corta: sí, pero no por el motivo que casi todo el mundo cree.
La idea intuitiva es que la cancelación de ruido protege porque bloquea ruido, como si fuera un tapón. Y es verdad que baja el ruido que te llega, pero ese no es el mecanismo que salva oídos. El que importa es indirecto y de comportamiento:
Con el ruido de fondo tapado, bajas el volumen de la música sin darte cuenta.
Ahí está el ahorro. En un metro o en un avión, la gente sube la música hasta tapar setenta y tantos decibelios de ruido, lo que la deja fácilmente en noventa y muchos. Con cancelación activa, el mismo nivel subjetivo de escucha se consigue diez o quince decibelios más abajo — y en la escala de decibelios eso no es «un poco menos»: cada 3 dB duplican el tiempo seguro, así que quince decibelios menos multiplican por más de treinta el rato que puedes estar.
Dicho de otro modo: el aparato no te protege, te quita el motivo para hacerte daño.
Lo que la cancelación de ruido no hace
Conviene ser igual de claro con los límites, porque se venden como protección y no lo son:
No sustituye a un protector auditivo. Unos auriculares con ANC no son unas orejeras de obra. Si vas a estar delante de un altavoz en un concierto, en una obra o disparando, lo que necesitas son tapones o cascos de protección, no cancelación activa.
No sirve contra ruidos de impacto. La cancelación activa necesita analizar el ruido para generar la señal opuesta, y eso lleva un tiempo —pequeño, pero existe—. Con un ruido constante como un motor funciona de maravilla; con un portazo, un disparo o un petardo llega tarde. Ahí el que protege es el aislamiento físico, no la electrónica.
No protege si la usas para subir más. Es el fallo de uso más común: gente que estrena cancelación de ruido y, en vez de bajar el volumen, disfruta de un silencio de fondo mayor con la música igual de alta. Con eso el beneficio desaparece entero.
No arregla el tiempo. Aunque escuches a un nivel razonable, las exposiciones se acumulan. Los descansos siguen haciendo falta.











