Sennheiser Momentum True Wireless 5


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- Baterías sustituibles por el usuario en los auriculares y en el estuche, con herramientas normales
- Audio sin pérdida por aptX Lossless y Dolby Atmos nativo con seguimiento de cabeza
- Cancelación adaptativa con función específica contra el ruido del viento
- Auriculares y estuche notablemente más pequeños que en la generación anterior
No me gusta
- Seis horas con la cancelación activada es una autonomía discreta para el precio
- La carga por cable se queda en 5 W y no admite Power Delivery
- Precio de gama alta: 299,90 euros
La vida útil de unos auriculares inalámbricos depende de su batería. Cuando, pasados dos o tres años, esta deja de aguantar la tarde, no existe ninguna reparación posible: se tiran y hay que comprar otros. Sennheiser acaba de romper eso.
Los Momentum True Wireless 5 salieron a la venta el 3 de septiembre de 2026 por 299,90 euros. Al cogerlos, lo primero que sorprende no es el sonido ni la cancelación de ruido, sino que puedes cambiar las baterías tú mismo, tanto las de los auriculares como la del estuche, utilizando herramientas normales.
Los tuvimos en casa unos días y lo que más llama la atención es la sensación de que este producto está fabricado para que alguien lo abra. El estuche utiliza tornillos estándar y no lleva pegamento, y ocurre lo mismo con los auriculares. En una categoría donde el producto es desechable por diseño, esto no es una característica más. Es un cambio de planteamiento.
Hay una fecha importante que conviene conocer: el 18 de febrero de 2027 entra en vigor el reglamento europeo que lo va a hacer obligatorio para todos.
Lo esencial de un vistazo
- Baterías sustituibles por el usuario, en los auriculares (72 mAh cada uno) y en el estuche (760 mAh), con herramientas comercialmente disponibles.
- Autonomía: 12 horas sin cancelación, 6 con ella, y 40 en total contando el estuche.
- Seis horas con cancelación es el punto flojo para lo que cuestan.
- Audio sin pérdida por aptX Lossless y Dolby Atmos nativo con seguimiento de cabeza.
- Auriculares y estuche más pequeños que en la generación anterior, que era una queja repetida.
- Carga: 1,5 horas para el ciclo completo, 8 minutos dan 1 hora, USB-C y Qi 2.1 inalámbrica.
La batería que se cambia, y por qué importa tanto
Este es el aspecto que diferencia a estos auriculares de cualquier otro de su precio, por lo que conviene entender bien qué han hecho.
En unos auriculares inalámbricos convencionales, la batería está sellada. Cuando pierde capacidad —y lo hace, ya que son celdas diminutas sometidas a ciclos diarios— el dispositivo completo se convierte en residuo. No existe ningún servicio técnico que las sustituya por un precio inferior al de un modelo nuevo.
Tras analizarlos en directo, hemos comprobado que Sennheiser ha hecho sustituibles las tres: la de cada auricular, de 72 mAh, y la del estuche, de 760 mAh. Para ello emplea un diseño que invita a abrirlo: el estuche se abre con un destornillador estándar y los auriculares se desmontan con la misma facilidad. No hay pegamento, ni piezas de seguridad ni adhesivos. Las baterías quedan a la vista nada más quitar la tapa trasera del estuche o, en el caso de los auriculares, al acceder a su compartimento interior.
El detalle que casi nadie menciona: el estuche
Está bien que se pueda cambiar la batería de los auriculares, pero que se pueda sustituir también la del estuche es lo que realmente alarga la vida útil del conjunto. Esto se debe a que el estuche es el componente que más ciclos de carga acumula: se conecta a la corriente a diario y recarga los auriculares varias veces entre medias.
Si el estuche muere, unos auriculares perfectos quedan inservibles fuera de casa. Es la avería más frecuente de esta categoría y la que menos suele aparecer en los análisis. La novedad es que, por primera vez en auriculares de gama alta, esto no es irreversible.
La norma europea que llega en febrero de 2027
La iniciativa de Sennheiser no es casual. Responde a una fecha concreta del calendario y a un número de reglamento.
El Reglamento (UE) 2023/1542, sobre pilas y baterías, entra en vigor el 18 de febrero de 2027. Esta norma obliga a quien comercialice un producto con batería portátil a garantizar que esta sea fácilmente extraíble y sustituible por el usuario final en cualquier momento de la vida útil del dispositivo.
Y define «fácilmente extraíble» sin dejar resquicios: debe poder retirarse con herramientas comercialmente disponibles, sin herramientas especializadas —a menos que se entreguen gratis con el producto—, sin herramientas protegidas por derechos y sin calor ni disolventes.
A qué aparatos alcanza
Este es el punto clave para el lector, ya que la lista es más extensa de lo que se cree. Incluye los auriculares inalámbricos, incluido su estuche de carga, así como las consolas portátiles, los ordenadores portátiles, los relojes inteligentes, las pulseras de actividad, los cepillos de dientes eléctricos, los mandos de videojuegos y las herramientas domésticas.
Existen excepciones tasadas, como los aparatos diseñados para funcionar en entornos con agua, en los que la sustitución puede reservarse a profesionales independientes.
Qué significa esto al comprar hoy. Cualquier auricular de gama alta que compres ahora con batería sellada pertenece a una generación de productos que está a punto de quedar prohibida tal cual. Esto no hace que deje de funcionar, pero sí es hardware diseñado bajo unas reglas que caducan en febrero de 2027. Sennheiser se ha adelantado cinco meses; el resto del sector tendrá que seguirla.
Autonomía, que es el punto flojo
En este caso conviene fijarse en las cifras y no en el titular del envase, ya que aparecen tres datos distintos y solo uno es el que vas a experimentar en la realidad.
- 12 horas con los auriculares y la cancelación apagada.
- 6 horas con la cancelación encendida.
- 40 horas en total sumando las recargas del estuche.
Las «40 horas» que aparece en el anuncio corresponden al tercer dato, que es el menos representativo. La cifra real de un día normal es la de seis horas, porque quien compra unos auriculares con cancelación activa los usa con la cancelación activada.
Seis horas pueden parecer suficientes en una ficha técnica, pero en el uso diario se nota la diferencia. Las hemos medido durante un par de jornadas con la cancelación siempre activada, combinando transporte público, oficina y paseos por la calle, y la batería ya estaba en números rojos al llegar a la sexta hora. Es una autonomía suficiente para un vuelo largo o una jornada laboral con pausas, pero deja poco margen si también los usas para el trayecto y para la llamada de la tarde.
La carga, que compensa a medias
El respaldo es bueno: ocho minutos en el estuche dan una hora de música, lo que soluciona un despiste antes de salir. La carga completa requiere hora y media.
Donde no está a la altura es en la potencia: USB-C limitado a 5 W y sin Power Delivery. Resulta llamativo en un producto de este año y de esta gama. También admite carga inalámbrica Qi 2.1, que es la opción más cómoda para el día a día.
Sonido, cancelación y diseño
Sennheiser lleva décadas siendo un referente en sonido y esta generación sigue esa misma línea. Los hemos probado en casa, en la calle y en el transporte, y hay tres aspectos que se perciben desde el primer minuto.
El sonido tiene un equilibrio que no hay que buscar. Los graves no dominan, los medios están bien situados y los agudos no resultan molestos. No es un perfil diseñado para impresionar al usuario al primer oído, sino uno que convence más con el paso de los días. Para quienes tengan un móvil compatible, disponen de audio sin pérdida por aptX Lossless, y la novedad de esta generación es el Dolby Atmos nativo con seguimiento de cabeza: el sonido permanece anclado a su posición aunque gires la cabeza, y funciona bastante mejor en series que en música.
La cancelación
Es adaptativa e híbrida: se ajusta automáticamente según el ruido del entorno. La novedad específica es la función Adaptive Anti-Wind, que detecta las rachas de viento para cambiar el modo de cancelación en tiempo real. La probamos con viento real —caminando por la calle con el viento de cara— y, efectivamente, evita ese silbido molesto que casi todos los auriculares generan al enfrentarse a la corriente de aire.
Respecto a la cancelación en sí, silencian bien casi todo el ruido de alrededor, aunque presentan la caída habitual en las frecuencias medias que arrastran casi todos los productos con cancelación activa. En el metro el ruido no desaparece, pero se vuelve manejable.
El tamaño, que era la queja
La generación anterior tenía fama de ser voluminosa. En este nuevo modelo, los auriculares son claramente más pequeños y ergonómicos, y el estuche también se ha encogido. Lo primero que se percibe al usarlos es la diferencia de peso en la oreja, y lo segundo es que caben en el bolsillo del pantalón. Es el tipo de cambio que no aparece en las tablas de características y que se nota en el día a día.
Los hemos probado con distintos tipos de oreja y el ajuste resulta cómodo incluso tras un par de horas. Están disponibles en cinco acabados: Copper, Cream, Denim, Graphite y Lavender.
Entonces, ¿compensan?
Con un precio de 299,90 euros, compiten con lo mejor de su categoría y juegan de tú a tú en sonido y cancelación sin despeinarse.
Lo que los hace distintos es la reparabilidad, y es el argumento decisivo. Tras unos días de prueba, lo que más destaca es que Sennheiser ha creado un producto que no se convertirá en chatarra cuando la batería de un auricular empiece a fallar. Si buscas unos auriculares para usarlos dos años y sustituirlos, el precio es elevado y existen alternativas más económicas que suenan casi igual. En cambio, si planeas conservarlos cinco o seis años, la batería sustituible cambia totalmente el cálculo: una celda de recambio cuesta una fracción de unos auriculares nuevos.
Es la misma lógica que aplicamos a los portátiles reparables o a cualquier producto que se pueda abrir. Lo caro no es lo que pagas, sino cuántas veces lo pagas.
A quién no le compensan
- A quien pase muchas horas seguidas con cancelación activada. Seis horas es lo que hay, y las medimos nosotros, y hay rivales que dan más.
- A quien no vaya a usar aptX Lossless, porque hace falta un móvil compatible y buena parte del catálogo no lo es. Sin eso, una parte del argumento sonoro se queda sin usar.
- A quien cambie de auriculares cada dos años de todas formas. Estaría pagando por una longevidad que no piensa aprovechar.
Y un apunte de calendario. A partir del 18 de febrero de 2027, la batería sustituible dejará de ser una virtud diferencial para pasar a ser obligatoria en la Unión Europea. Si no tienes prisa, dentro de unos meses tendrás más opciones donde elegir. Si la tienes, estos ya cumplen con ello.











